martes, 3 de septiembre de 2013

CATA DE DOS AÑADAS ANTIGUAS DE CHATEAU LAFITE, PREMIER CRU CLASSÉ



El vino es cosa maravillosamente apropiada
al hombre si, en salud como en enfermedad,
se  le administra con tino y medida.

HIPOCRATES
(460 AC- 370 A.C.

Napoleón III, el emperador de Francia ---sobrino de Napoleón Bonaparte---  decidió que  tuviese lugar en Paris, en el año 1855, una Exposición Universal, para mostrar al mundo los grandes logros y avances que ese país había alcanzado en los años anteriores.  Esa exhibición internacional tendría verificativo en el Campo de Marte, del 15 de mayo al 15 de noviembre de dicho año, y su lema oficial sería  “Exposición universal de los productos de agricultura, de la industria y las Bellas Artes de Paris”.

Ese gobernante galo, a quien el escritor Víctor Hugo llamó Napoleón el Pequeño,  designó una comisión para que organizara esa magna muestra de los productos agropecuarios franceses, especialmente de  los mejores vinos. Para ello fue encargada la Cámara de Comercio de Burdeos, para que  hiciese una selección de los vinos más prestigiados de Burdeos, no sólo del área de Médoc, que era la zona de mayor renombre vitivinícola en el Departamento de la Gironda, sino también de otras zonas circunvecinas.

La Cámara de Comercio de Bordeaux,  nombre en lengua francesa de esa hermosa ciudad portuaria, capital de la región de Aquitania, conjuntamente con la asociación denominada Sindicato de Agentes de Comercio de la Bolsa de Burdeos  (cuyos integrantes  tenían la  función era fungir como agentes intermediarios de las bodegas vitivinícolas y las empresas comercializadoras), cuyo conocimiento de la calidad de los vinos de todas las comunas de ese Departamento, les permitía evaluar y fijar los precios alcanzados por cada uno de los vinos elaborados en todos los chateaux de las diferentes regiones) hicieron, el día 18 de abril de 1855,  una clasificación de esos vinos en cinco categorías, llamadas Premier Cru, el nivel más alto, Deuxieme Cru, Troisieme Cru, Quatrieme Cru y Cinquieme Cru.

Clive Coates, autor del voluminoso libro Grands Vins: the finest chateaux of Bordeaux and their wines (University of California Press. Berkeley, Los Angeles, 1995) menciona que “no se pensó que esta clasificación tuviese un carácter permanente, pero ha permanecido por 130 años”. En ese listado figuraron como Premier Cru tres vinos tintos del área de Médoc: Chateau Lafite, Chateau Latour y Chateau Margaux. Otro vino tinto seleccionado para esa codiciada lista fue  Chateau Haut-Brion, del área de Graves, y uno más, blanco del área de Sauternes, igualmente ubicada en Burdeos, Chateau d’Yquem.

Conviene tener presente que antes de la 1855 había habido varias clasificaciones: la de Tastet y Lawton (la cual enlistó los vinos de  máxima calidad desde los años 1741 a 1774); la de Thomas Jefferson, de 1787; la de André Simon, a finales del siglo XVIII; la de Lawton, de 1815; la de André Jullien; y la de Wilhelm Franck, de 1845.  En todas ellas aparecen los mismos cuatro vinos  Chateau Lafite, Chateau Latour, Chateau Margaux y Chateau Haut-Brion, ocupando los mismos primeros lugares.

El libro Larousse de los Vinos (Editorial Larousse, Barcelona, 2002) consigna que “La clasificación de 1855 se ha mantenido inalterable hasta nuestros días (a excepción del vino Chateau Mouton-Rothschild, promovido de Deuxieme a Premier Cru en 1973). Aparte del vino Chateau Haut-Brion, Premier Cru situado en Graves, solo concierne a los vinos tintos de Médoc. Esta escala de Crus fue establecida durante la Exposición Universal de 1855, en función de la media de los precios de los vinos a lo largo del siglo anterior. Desde esa fecha han cambiado muchas cosas: algunos chateaux se han dividido, otros han sido ampliados, pero la clasificación ha permanecido inalterada. Ello significa que la jerarquía de los Pagos de origen era correcta”. Cabe agregar que en esa lista figuraron originalmente cinco vinos como Premier Cru. Trece como. Deuxieme Cru. Catorce como Troisieme Cru. Diez como Quatrieme Cru, y dieciocho como Cinquieme Cru.    
En el portal Wikipedia leo que “Para esta exposición, Napoleón III solicitó un sistema que permitiese clasificar y elegir los mejores vinos de Burdeos, que serían expuestos a los visitantes de todas partes del mundo. Los agentes comerciales de la industria vinícola categorizaron los vinos de acuerdo a la reputación del château del que provenían, y también por el precio de venta en el mercado, las cuales eran, en aquel tiempo, las características que estaban directamente relacionadas a la calidad”.
Igualmente interesante, a mi parecer, es este texto que transcribo del mismo portal de internet: “La necesidad de una clasificación de los mejores vinos de Burdeos surgió con motivo de la Exposición Universal de París del año 1855. El resultado fue la Clasificación Oficial del Vino de Burdeos de 1855, una lista de los mejores vinos, denominados los Grand Crus Classés. Con varios miles de diferentes châteaux produciendo sus propios vinos en Burdeos, ser clasificado significaba llevar una marca de gran prestigio.
“Dentro de la lista de Grand Cru Classés los vinos fueron aún más categorizados y colocados en una de cinco divisiones. Los mejores vinos tuvieron la categoría más alta: primer "cru"; sólo cuatro vinos, Château Latour, Château Lafite Rothschild, Château Margaux y Château Haut-Brion, fueron merecedores de esta distinción. De los 61 grandes vinos clasificados, todos salvo uno venían de la región de Médoc. La excepción fue el primer "cru" Château Haut-Brion, elaborado en Graves.
“La lista de 1855 permaneció inalterada durante un siglo hasta que finalmente Mouton Rothschild fue promovida a la categoría de primer "cru", en 1973, después de décadas de presión sin descanso por su poderoso propietario. De menor importancia, en 1988 el primer "cru" Château Haut-Brion cambió su denominación de Graves a Pessac-Leognan para representar cambios aparentes en la estructura del suelo causados por la urbanización de las zonas alrededor de Burdeos”. Hasta aquí esa cita.
Del vino Chateau Lafite-Rothschild, Premier Cru Classé, encontré información en internet, que a la letra transcribo: “El gran vino de Chateau Lafite Rotschild no necesita mucha presentación, pues estamos ante uno de los vinos más caros del mundo, que ya a principios del siglo XIX había sido calificado como el de mayor elegancia, delicadeza y fina esencia entre los millesimés Grand Cru. Es un vino elaborado con un coupage de 80 a 95% Cabernet Sauvignon y de 5 a 20% Merlot, y 3% de Cabernet Franc y Petit Verdot. (El vino de la añada 1961 fue elaborado como varietal: 100% Cabernet Sauvignon).  Su crianza en barrica nueva se prolonga de dieciocho a veinte meses. La producción anual oscila entre las ciento ochenta mil y las doscientas cuarenta mil botellas”.

Esta bodega vitivinícola remonta sus orígenes al siglo XVI, si bien se habla de un señorío Lafite que fue fundado en el siglo XIV. El vino Chateau Lafite ha sido considerado en Burdeos Premier Grand Cru desde el siglo XVIII, y a partir de 1868 esta propiedad pertenece a la familia Rothschild. El Barón James de Rothschild adquirió esta propiedad, el 8 de Agosto de 1868, la cual se vio devastada por las plagas de la  phylloxera y el mildew, y por las dos guerras mundiales. No fue sino hasta el año 1945 cuando, con el Barón Elie de Rothschild, la bodega Chateau Lafite recobró su antiguo esplendor, ya que fue él quien transformó la propiedad y fue, así mismo, el principal promotor de los grandes vinos de Medoc. Los vinos de las vendimias 1955, 1959 y 1961 figuran entre las más emblemáticas de esta bodega. Posteriormente, el Barón Eric de Rothschild se hizo cargo del Chateau Lafite, y construyó una nueva cava de añejamiento, y con el apoyo de los mejores enólogos hizo de este vino un referente a nivel mundial de la extraordinaria calidad de los vinos de Burdeos.

Conviene señalar que el vino Chateau Lafite fue distinguido, hace siglos, como “El vino del rey Luis XV”, gracias a la intervención del Mariscal Richelieu (un aristócrata de nombre Louis François Armand de Vignerot du Plessis (1696-1788), sobrino nieto del Cardenal Richelieu, quien influyó en el ánimo de ese monarca (recuérdese que ese rey pronunció la frase “Después de mi, el diluvio”, vaticinando que con su pésima gestión administrativa no pasaría mucho tiempo en registrarse la Revolución Francesa) para que dicho caldo báquico fuese su favorito.

El viñedo de Chateau Lafite Rothschild, ubicado en el extremo septentrional de la Comuna de Pauillac, en la zona denominada Haut-Médoc, es el más extenso de todos los Premier Cru, al poseer una extensión superior a las 94 hectáreas (En otra fuente de información encontré que la superficie del viñedo es de 120 hectáreas). Únicamente es elaborado este vino, el cual señala su añada en la etiqueta, en los años en que el enólogo considera que las condiciones climatológicas imperantes en ese año en particular fueron apropiadas para producir un gran vino. De no darse a plenitud esas condiciones, entonces es elaborado un vino el cual recibe la designación de Second Vin, o segunda marca. Hasta el año 1967 esa segunda marca llevó el nombre de Carruades de Lafite. Desde 1967 hasta 1974 la denominación fue Moulin de Carruades, pero a partir de 1975 volvió a la denominación original: Carruades de Lafite. La etiqueta de este vino es muy semejante a la del vino Chateau Lafite-Rothschild.

En la página oficial de Chateau Lafite queda asentado que “A juzgar por la forma en que ha evolucionado el Grand Vin en los últimos veinte años, es posible afirmar que los vinos Carruades se le asemejan, aunque mantienen una personalidad propia producto de la mayor proporción de Merlot en su composición, y de parcelas identificadas como productoras de Carruades. El origen del nombre proviene de la meseta de las Carruades, nombre dado a un conjunto de parcelas ubicadas detrás del Château, que fueron adquiridas por Château Lafite en 1845. En el siglo XIX, los vinos provenientes de las Carruades se comercializaban independientemente de Château Lafite, pero finalmente fueron absorbidos. Se retomó luego el nombre Carruades para designar al Second Vin de Château Lafite, primero llamado “Moulin des Carruades” y luego “Carruades de Lafite”, Las cepas utilizadas en el vino:son 50 a 70% Cabernet Sauvignon, 30 a 50% Merlot, 0 a 5% Cabernet Franc y Petit Verdot. El periodo de envejecimiento en barricas de roble es de 18 a 20 meses con un 10% en barricas de primer uso. La producción anual promedio es de 20 000 a 30 000 cajas anuales”. 

Los  vinos, que en la etiqueta ostentan la leyenda Premier Cru Classé, de ostensible finura enológica, están elaborados para ser guardados, por largo tiempo, en una cava que cumpla con las condiciones idóneas para preservar tan costosos caldos. En el portal Wikipedia señalan que “una Cava, o Bodega, es el nombre que recibe la habitación destinada al almacenamiento de vino en botellas o barriles. También puede ser (aunque en forma menos común), el empleo de damajuanas, ánforas o contenedores plásticos, o cualquier otro almacenamiento de salazones o aceites. Se trata de una bodega climatizada de vinos, en la cual los factores importantes, como la temperatura y la humedad, son mantenidos por un sistema de control climático.

“Por el contrario, las bodegas pasivas o naturales no son de clima controlado, y por lo general se construyen bajo tierra para reducir las oscilaciones de temperatura. Una bodega aérea es a menudo llamada "cuarto de vino", mientras que una pequeña bodega (menos de 500 botellas) a veces es llamado “armario de vino” .Las bodegas de vino protegen a las bebidas alcohólicas de las influencias externas, potencialmente dañinas para éstas, proporcionando la oscuridad y una temperatura constante para su conservación. El vino es un producto perecedero natural. Al dejarlo expuesto al calor, la luz, las vibraciones o fluctuaciones en la temperatura y la humedad, puede hacer que cualquier tipo de vino se deteriore y se eche a perder. Cuando se almacena adecuadamente, no sólo los vinos mantienen su calidad, sino que aquellos que disponen algún tipo de crianza, pueden mejorar en aroma, sabor y complejidad a medida que maduran.

“El vino puede ser almacenado de forma satisfactoria entre los 7 °C y los 18 °C, siempre y cuando las variaciones de temperatura sean graduales. La temperatura de 13 °C  es encontrada principalmente en las cavas vinícolas usadas para almacenar el vino en Francia, mientras en España en el llamado cementerio de la Bodega Marqués de Murrieta, donde se conservan vinos que tienen varias décadas de edad, la temperatura oscila entre 13 °C de media en invierno y 16 °C en verano. Debe tomarse en cuenta que el vino madura en general, de manera diferente y de forma más lenta a temperaturas bajas, contrario a lo que hace a una temperatura superior. Algunos expertos sostienen que la temperatura óptima para la crianza de vinos es de 13 °C. Por otro lado, la Alexis Lichine's Encyclopedia dice que a los 10 °C y 14 °C  los vinos han de envejecer de forma normal”.  Hasta aquí esa cita.

Los vinos Premier Cru Classé generalmente son conservados por muchos años en una cava, para su correcta evolución, ya que el reposo dentro de la botella afina notablemente esos caldos báquicos, tornándolos más equilibrados, suaves y elegantes, y, por ende, más deliciosos. Factor importante para esta crianza en botella es el corcho que obtura el cuello de la botella. Acerca del corcho, que permite la adecuada guarda de estos vinos provectos, quiero recordar que Hugh Johnson menciona en su libro Historia del Vino  que  ”en cuanto a su duración, el corcho se torna quebradizo con el paso del tiempo, entre 25 y 30 años. Las bodegas cuidadas con todo esmero (algunos de los grandes chateaux de Burdeos, por ejemplo) substituyen los corchos de los vinos cada 25 años, aproximadamente, y otras, inclusive, envían personal experto a cambiarlos a las bodegas de sus clientes. No obstante, muchos corchos aguantan más de medio siglo”.

Clive Coates, citado párrafos arriba, menciona en su libro Grands Vins, que el vino de la añada 1990 se hallaba en óptimas condiciones de ser degustado entre los años 2000 y 2025. El de la vendimia 1986 tenía características organolépticas para ser bebido entre los años 1998 y 2026, en tanto que el de la cosecha 1949 era apto para ser bebido entre 1995 y 1996. Con esto quiero enfatizar en el hecho de que se trata de vinos que deben ser guardados, apropiadamente,  por muchos años, antes de que llegue el momento en que tengan las características sensoriales idóneas para un cabal deleite palatal.

Ahora voy a ocuparme de los precios, en Francia, de algunos de estos vinos, de la marca Chateau Lafite-Rothschild, cuyo costo varía en relación con su respectiva añada.

Una caja de seis botellas de la cosecha 2002 tiene un precio de 4.850 Euros. Cada botella cuesta, en pesos mexicanos, $ 13.750.00
Una caja de seis botellas de la cosecha 2003 tiene un precio de 6.950 Euros. Cada botella cuesta, en pesos mexicanos, $ 19.700.00
Una caja de seis botellas de la cosecha 2004 tiene un precio de 5.500 Euros. Cada botella cuesta, en pesos mexicanos, $ 15.500.00
Una caja de seis botellas de la cosecha 2005 tiene un precio de 7.000 Euros. Cada botella cuesta, en pesos mexicanos, $ 19.800.00
Una caja de seis botellas de la cosecha 2006 tiene un precio de 5.100 Euros. Cada botella cuesta, en pesos mexicanos, $ 14.600.00
Una caja de seis botellas de la cosecha 2008 tiene un precio de 5.500 Euros. Cada botella cuesta, en pesos mexicanos, $ 15.500.00
Una caja de seis botellas de la cosecha 2009 tiene un precio de 9.000 Euros. Cada botella cuesta, en pesos mexicanos, $ 25.000.00
Una caja de seis botellas de la cosecha 2010 tiene un precio de 6.950 Euros. Cada botella cuesta, en pesos mexicanos, $ 19.800.00
Una caja de seis botellas de la cosecha 2011 tiene un precio de 2.970 Euros. Cada botella cuesta, en pesos mexicanos, $ 11.600.00
Una caja de seis botellas de la cosecha 2012 tiene un precio de 2.280 Euros. Cada botella cuesta, en pesos mexicanos, $ 6.450.00

En una subasta celebrada en la ciudad de Londres, por la compañía Christies, en diciembre de 1985, fue vendida una botella de  Chateau Lafite, de la vendimia de  1787, en 105.000 libras esterlinas, cantidad equivalente, en ese momento, a unos 160.000 dólares. “Este vino de Bordeaux perteneció a la colección privada del tercer presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson, y tenía grabadas sus iniciales “Th.J” en el cristal”. Conviene agregar que ese vino, comercializado en dicha subasta, ha sido motivo de sospechas, ya que se piensa  que no tenía la antigüedad que afirmaban los vendedores, ni que haya pertenecido a la cava de Thomas Jefferson.

(Como necesario ---a mi parecer--- punto de comparación, mencionaré que la tienda Evinité, de la ciudad de Paris, anuncia una botella, de 750 ml, del vino Romanée Conti (Appellation Romanée-Conti Controlée), de la añada 1937, en poco más de 20.000 Euros. Esta cantidad es equivalente a $ 343.000.00 pesos mexicanos. Por otro lado, la tienda Elvizer, de la capital gala, ofrece a la venta una botella del vino Romanée Conti, cosecha 1960, en casi cinco mil Euros, que vienen a ser, en números redondos,  casi $ 85.000.00 )

Es fácil advertir que, en términos generales, los vinos de mayor antigüedad tienen precios
más altos. Esto suele deberse a que algunas añadas fueron calificadas por los especialistas como “excepcionales”, mientras que otras lo fueron como “muy buenas”. (En diferentes listados de añadas de Francia ---designadas como Tableau des Millesimés--- encuentro que algunas han sido calificadas como “excepcionales”, otras como “excelentes” y otras como “muy buenas” o “buenas”).  La diferencia hace que se incremente el costo de una botella de vino, dependiendo del año de la vendimia de las uvas con que fue elaborado. Son las condiciones climatológicas de un año determinado, el calor, el frío, las lluvias o bien la ausencia de éstas, entre varios otros factores, las que establecen que las uvas recolectadas (palabras sinónimas de esta acción de recoger el fruto de la vid son cosechar y vendimiar) tengan características muy especiales, lo que se permite que el enólogo ---también llamado winemaker--- disponga de una excelente materia prima para hacer vinos de encomiable calidad, lo mismo el de mayor categoría y precio que los demás vinos cuyo costo es más reducido, pues son las uvas las que han resultado beneficiadas por las condiciones climáticas imperantes en un año en especial.

Por otro lado, en los grandes restaurantes, en todo el mundo, aquellos en los que priva el lujo y el refinamiento culinario, en la Carta de Vinos aparece el precio de los vinos Premier Cru Classé (y también los de las otras categorías ya mencionadas) con las variantes que dependen  de la añada de ese caldo. Es común que los vinos de añadas más recientes sean menos caros que los de añadas anteriores. El motivo de esa diferencia es que ese establecimiento de restauración ha guardado, por muchos años, esos vinos, y el reposo en botella los ha afinado, madurado y tornado más delicados y exquisitos, lo que justifica el incremento en el precio, en relación con un vino más joven y de menor tiempo de guarda en la botella, en una cava apropiadamente instalada. 

Al hacer énfasis en el elevado precio de estos vinos de la marca Chateau Lafite Rothschild, conviene transcribir la nota periodística publicada el día 20 de junio de 2013,  en el periódico El Mercurio, de  la ciudad de Santiago de Chile, que hace alusión a la colosal falsificación que tiene lugar en China de vinos y destilados, entre muchos otros productos considerados de lujo. La nota en cuestión señala que “Reproducir etiquetas, así como las botellas,  y usar un vino barato o mezclar el original con agua, usar aromas artificiales y más, puede ser un mecanismo simple, pero en China este tipo de falsificación se ha convertido en todo un negocio. Los vinos franceses son generalmente los más copiados, como el Château Lafite-Rothschild. Así, por ejemplo, una botella de Chateau Lafite, cosecha 1982, considerada como una de las grandes añadas del siglo XX, puede costar en China, unos 9.300 dólares.
“Casos como éste es lo que ha llevado a generar una gran industria de la falsificación en el gigante asiático, donde las personas suelen dejarse llevar más por la apariencia que por la calidad. Y si bien las exportaciones desde la Unión Europea a China alcanzaron los 257 millones de litros en 2012, por cerca de 1.000 millones de dólares, las autoridades chinas aún no han logrado cifrar la cantidad de millones que puede mover esta industria ilegal”. 

Jancis Robinson, Master Wine, incluyó en su portal www.jancisrobinson.com un reportaje publicado el 22 de junio de 2013, en el cual hace referencia a la falsificación de vinos y de etiquetas en China, lo que representa un negocio floreciente para los falsificadores. En una de estas etiquetas el vino lleva por nombre “Chateau Royal Lateet”, que para algunos consumidores de vinos del gigante asiático puede tener cierto parecido al nombre Lafite. 

Ahora bien, Raymundo López Castro, Miembro de Número del Grupo Enológico Mexicano, tuvo la feliz idea de celebrar una cata con dos vinos Chateau Lafite-Rothschild: uno de la cosecha 1968 y el otro de la cosecha 1987. Además se degustaría en esa ocasión el Champagne Dom Perignon Millesimée 1990, de la casa Moët & Chandon. Tomando en consideración que son  dieciséis los catadores de este Grupo (del cual son Miembros de Número veintitrés enófilos), Raymundo  llevó a cabo un sorteo privado para seleccionar a cinco de sus compañeros, pensando que con él serían seis quienes saboreasen estos vinos, degustando una cantidad apropiada para su evaluación sensorial.. Los restantes catadores tomarán  parte en una segunda y tercera degustación de este tipo.

Con respecto al precio de los vinos que ese día serían analizados a la vista, al olfato y al gusto, diré que en la tienda Evinité (su portal en internet señala que son “especialistas internacionales de los más grandes vinos de Francia”), anuncian la venta de una botella de Chateau Lafite Rothschild, cosecha 1968, en 974 Euros,  cantidad equivalente, en números redondos, a $ 15.600.00. Una botella de este mismo vino, de la cosecha 1987, en



$  14.700.00. En tanto que la botella de Champagne Dom Perignon, de la empresa Moët & Chandon (sita en la ciudad de Epernay, en esa región de Francia), de la añada 1990, tiene un precio aproximado de $ 4.400.00

Movido por la curiosidad de conocer un poco más acerca del precio que alcanza el vino Chateau Lafite Rothschild, cosecha 1968, en otros países, consulté el portal Wine Searcher y encontré que el establecimiento (o quizá la razón social en internet) Finest Wine, de Francia, señala tener a la venta una botella de este vino, a un precio, en pesos mexicanos, de $ 22.460.00.  Otra  tienda, ésta en Hong Kong, cuya razón social es Y18 Elegant Spirits Ltd, lo ofrece al precio de $ 11.418.00 pesos mexicanos. 

Por lo que concierne al Champagne señalaré que las diferentes empresas vitivinícolas (las cuales están localizadas en la región homónima: esa zona geográfica es denominada la Champagne y el vino es el Champagne)  elaboradoras de este néctar etílico, símbolo de celebración  y festejo, suelen producir un vino espumoso de este nombre, que puede ser de dos tipos: uno es calificado como vintage, aquel para el cual son utilizadas las uvas cosechadas en un año determinado. La designación de non vintage es para aquellos champagnes hechos con uvas de diferentes cosechas. Las bodegas más importantes elaboran ---cada una de ellas--- un champagne de la máxima calidad, el cual siempre es vintage, al que le dan un nombre que es sello de distinción enológica para esa empresa en particular. Citaré ahora unas cuantas marcas de esa categoría superior: Dom Perignon, de Moët & Chandon.  Cristal, de Louis Roederer. La Grande Dame, de Veuve Clicquot Ponsardin. Comtes de Champagne, de Taittinger. Dom Ruinart,  de Ruinart. Winston Churchill, de Pol Roger. Louise, de Pommery. Y Grand Siecle, de Laurent Perrier. 

El Champagne Dom Perignon lleva ese nombre en recuerdo de Pierre Perignon, nacido en 1638 y fallecido en 1715, a quien le daban el respetuoso tratamiento de “Dom”, porque a partir de 1668 se hizo cargo de las bodegas de la abadía benedictina de Hautvillers, próxima a la ciudad de Epernay, en el corazón de la región de Champagne. La leyenda, preñada de gran fantasía, menciona ---sin ningún fundamento---  que este monje fue el creador de los vinos espumosos. Cabe agregar que este delicioso champagne es resultado de un coupage de 55% de la cepa Chardonnay y 45% de la Pinot Noir, y que el celebrado enólogo Robert Parker calificó este  vino espumoso con 96 puntos sobre 100.

Acerca del tiempo que puede ser guardada una botella de Champagne en una cava, comentaré que en 1974 visité la casa Moët & Chandon, en la ciudad de Epernay, (próxima a Reims, la urbe más importante de la región de Champagne, donde fueron coronados los reyes de Francia hasta el año 1825),  y allí recorrí una parte de las cavas subterráneas, a 35 metros de profundidad, en compañía de Philippe Coulon, el enólogo de esa acreditada empresa. A él le pregunté qué tanto tiempo podían ser guardadas las botellas de este vino. Su respuesta fue que un  Champagne Non Vintage está listo para ser degustado al ser puesto a la venta, y que puede ser guardado un año. Un Champagne Millesimé puede ser conservado en una cava idónea hasta por cinco años. Más tiempo no es recomendable, ya que al paso de los años se pierden las burbujas, principal característica de este excelente vino.

Yo he tenido la oportunidad de saborear, en dos ocasiones anteriores, sendas botellas muy antiguas de dos marcas en extremo prestigiadas, que en la etiqueta lucían el año en que fueron vendimiadas las uvas para su elaboración.  Una fue del Champagne Comtes de Champagne de 25 años de edad, de la empresa Taittinger (la cual fue fundada en Reims, en el año 1734)  Y la otra fue de La Grande Dame, de 20 años de edad, de la bodega Veuve Clicquot Ponsardin, establecida igualmente en Reims, en 1772.   Al servir el vino, en las dos ocasiones que yo puedo calificar de memorables, porque no fácilmente se tiene la oportunidad de saborear un Champagne de tanta “ancianidad”  (palabra que ahora tomo prestada a don Miguel de Cervantes Saavedra, cuando él se refería a vinos provectos)  era visible la casi absoluta ausencia de burbujas, y el color, que usualmente en un Champagne de reciente elaboración es amarillo paja, muy pálido, con iridiscencias verdosas,  era más bien ambarino, con tonalidad caoba. A la nariz, en ambas ocasiones, fue posible advertir deleitables notas de frutos secos  --almendras, avellanas, nueces, castañas--, aromas de caramelo y vainilla, así como una complejidad en verdad muy grande de estas percepciones olfativas, que me hicieron recordar las características olfativas que distinguen a un Jerez Oloroso muy viejo. A la boca su ataque fue en extremo delicioso. Nada que ver con un Champagne, pero quiero enfatizar que la sensación gustativa me pareció de sorprendente exquisitez.

La Mesa de Catadores estuvo integrada, en la cata número 234 del Grupo Enológico Mexicano (la cual, a diferencia de todas las anteriores no fue “ciega”, pues los catadores tuvieron conocimiento de la marca y  de la añada de los vinos que degustarían), celebrada el sábado 31 de agosto, en la casa del anfitrión,  por los siguientes enófilos: Patricia Amtmann, Gustavo Riva Palacio, Gabriel Iguiniz, Darío Negrelos, Raymundo López Castro y Miguel Guzmán Peredo.

Las calificaciones están basadas en los parámetros que maneja el Grupo Enológico Mexicano. Aquellos vinos cuya calificación oscila entre los 50 y los 59 puntos son considerados “no recomendables”. Si la puntuación se halla comprendida entre los 60 y los 74 puntos, son juzgados “bebibles”. Una calificación entre los 75 y los 84 puntos permite evaluarlos como “buenos”. Si el puntaje oscila entre los 85 y los 94 puntos, son juzgados “muy buenos”. En el caso de que la calificación esté comprendida entre los 95 y los 100 puntos, entonces alcanzan la categoría de “extraordinarios”.

Los dos vinos tintos fueron descorchados 30 minutos antes de ser servidos en las copas. Fueron trasvasados a sendas jarras decantadoras Riedel, las cuales –como es bien sabido—propician que el líquido se oxigene en contacto con el aire y que exista un incremento en la emisión de los aromas del vino.  

Los resultados fueron los siguientes:

Vino espumoso:

Champagne Dom Perignon, millesimée 1990.  Coupage de 55% de la cepa Chardonnay y 45% de la Pinot Noir,  Moët & Chandon. Epernay, Champagne, Francia. Calificación: 89.16  Puntos.  Temperatura de servicio: 10°C

Descripción organoléptica: El corcho se encontraba en perfecto estado de conservación.
A la vista el vino mostró presencia de burbujas finas y constantes, de prolongada permanencia.  Color oro viejo, ambarino pálido con reflejos cobrizos. Al olfato: Aroma de caramelo de mantequilla, pan tostado, suaves notas herbales de espárragos. Percepción ligera de  flores marchitas (clavel blanco) y sensación olfativa de mar (notas yodáceas).  Al gusto: grata acidez, sensación de mantequilla y de cítricos, leve dejo de amargor final. Retrogusto prolongado.

Vinos tintos:

1.-    Chateau Lafite-Rothschild, Premier Cru, cosecha 1987. Coupage de 80 a 95% Cabernet Sauvignon y de 5 a 20% Merlot, y 3% de Cabernet Franc y Petit Verdot. Crianza en barrica nueva francesa, de dieciocho a veinte meses. Pauillac, Bordeaux,  Francia. Calificación: 85.66  puntos.

Descripción organoléptica: El corcho se encontraba en buen estado de conservación, totalmente impregnado por el vino, después de casi cinco lustros de reposo en la cava. Fue extraído con un sacacorcho de láminas (también llamado de “mayordomo”, el cual es el más apropiado para remover el corcho de una botella, que ha tenido muchos años de guarda,  y cuyo corcho al estar en extremo húmedo corre el riesgo de fragmentarse con el sacacorcho de “dos pasos”. A la vista el vino mostró un color rojo rubí intenso, con leve halo violáceo, Capa alta. Al olfato: nariz compleja. Aromas de trufa, tabaco, ciruela pasa, cuero, regaliz, barrica vieja, notas herbales, principalmente espárragos. A la boca: vino carnoso. Se confirman los aromas previamente señalados. Retrogusto prolongado.

2.-    Chateau Lafite-Rothschild,  Premier Cru, cosecha 1968. Coupage de 80 a 95% Cabernet Sauvignon y de 5 a 20% Merlot, y 3% de Cabernet Franc y Petit Verdot. Crianza en barrica nueva francesa, de dieciocho a veinte meses. Pauillac, Bordeaux,  Francia. Calificación: 66.00  puntos.

Descripción organoléptica: El corcho fue extraído, igualmente, con el sacacorcho de lámina, pero por estar demasiado friable se fragmentó en dos partes.  A la vista color marrón pálido, carente de brillo. A la nariz: aromas acéticos, barrica, pimienta negra. A la boca: vino avinagrado (con excesiva presencia de ácido acético),  con acidez alta. A juicio de los catadores este vino no sólo fue encontrado senecto sino cabalmente mortecino,  cuyas cualidades sensoriales ya habían expirado. .

Cabe agregar que las calificaciones emitidas por los catadores fueron lo más objetivas posibles, dentro de la notoria complejidad dada por un juicio a todas luces subjetivo.

Al concluir esta cata de vinos extraordinarios los participantes degustaron una deliciosa comida ---elaborada por el propio anfitrión, quien es un magnífico cocinero---, que constó de las siguientes sabrositudes:

Primer tiempo: Pasta (fusilli) en salsa de jitomates cherrys, albahaca y jamón serrano.
Segundo tiempo: Robalo en salsa de tres chiles, servido en cazuela de barro.

Para armonizar estos dos manjares bebimos Cava Vilarnau Brut Rosé, elaborado con un assemblage de la cepa Pinot Noir  y la cepa Trepat (algunos ampelógrafos consideran que esta variedad de uva es similar a la cepa País, de Chile, y por lo tanto semejante a la variedad Misión, de México), por la empresa Bodega Castell de Vilarnau. La variedad Trepat es autóctona de la zona delimitada por la Denominación de Origen Conca de Barberá, en Cataluña. Este vino tiene una crianza de dieciocho meses.

Luego fue servido el Tercer tiempo: Crepas de mango al ron. Y como bien establecen los cánones gastronómicos este agasajo culinario concluyó con “Café, copa y puro”. El café fue procedente de Cuba. El ron fue Zacapa XO Centenario, de Guatemala. Y el puro, de la marca Te Amo, de México.

Para concluir con esta crónica diré que hace dos años, en ocasión de otra memorable cata y comida, semejante a la que he referido en el presente artículo, mencioné que “Las palabras para describir el “caleidoscopio de sabores” (pensamiento que tomo prestado de Alfonso Reyes) que significó esta extraordinaria manducatoria, serán siempre exiguas, pues de la misma manera que describir la impactante hermosura de un atardecer es, a mi parecer, bastante difícil, así resulta en el caso de referirse a un convivio en el cual los manjares y los vinos alcanzaron niveles de excelencia. Quede, pues, en la memoria de quienes disfrutaron ese día de los placeres efímeros del gusto, el recuerdo de esos deleites palatales”

A manera de colofón transcribiré un aforismo de Jean-Anthelme Brillat-Savarin, el autor del precioso libro Meditaciones de Gastronomía Trascendente: “ El placer de la mesa es para todas las edades, para todas las condiciones, para todos los países y para todos los días. Puede asociarse a todos los demás placeres, y se queda el último para consolarnos de la pérdida de los otros” 



lunes, 19 de agosto de 2013

LOS VINOS MULTIVARIETALES DE FRANCIA Y DE URUGUAY



Cuando los hombres se volvieron
sedentarios, la vid fue, junto con el
olivo y la higuera, una de las
primeras plantas en ser cultivadas y
aprovechadas por el hombre.

ANDRE DOMINÉ (1946---)

Al comenzar la década de los años setenta, del siglo pasado, empecé a realizar fascinantes viaje a Francia. Por una feliz circunstancia, que en otra ocasión pormenorizaré, cada año, en el mes de octubre, recorría yo ---durante dos semanas, y transportándome siempre en un automóvil rentado--- alguna extensa zona de ese país, después de haber paseado siete días por Paris. Así fue como visité regiones tan hermosas, desde  todos los puntos de vista, como Provenza, Borgoña, Normandía, Bretaña, Anjou, Alsacia, Savoya y Auvernia. En uno de esos viajes recorrí el sudeste de Francia, enfocando mi atención en Provenza, cuya historia se remonta a la época de los griegos, quienes colonizaron la zona costera hacia el año 600 A.C.. Allí está ubicada la Riviera francesa y  el puerto de Marsella.

En ese viaje visité ciudades francesas tan hermosas como Nimes, Orange, Arles, Montpellier, Saint Tropez, Saint Raphael, Niza y Antibes. Y posteriormente fui al vecino Principado de Mónaco. En esa memorable ocasión estuve en la Fontana de Vaucluse, donde los hombres de edades pretéritas efectuaban ceremonias en honor de sus deidades tutelares del agua. Este paraje natural  ---cuyos intrincados pasadizos subterráneos fueron explorados por Jean-Ives Cousteau y su equipo de buceadores--- fue cantado por los poetas Federico Mistral y Francisco Petrarca, atrae más de un millón de visitantes, anualmente). Luego visité el Castillo de If  (donde, según la novela de Alejandro Dumas (1802—1870), estuvo encarcelado Edmundo Dantes, llamado posteriormente Conde de Montecristo.  Igualmente admiré el Pont du Gard (puente del Guarda, un acueducto construido por los romanos en el siglo I D.C. Acerca de esta colosal obra leo en Wikipedia lo siguiente: “Diseñado para llevar el agua a través del pequeño valle del Gardon, fue parte de un acueducto de unos 50 km que llevaba el agua desde los nacimientos cercanos a Uzés hasta la ciudad romana de Nemausus (actual Nimes). El acueducto completo tenía una pendiente de de 34 cm/km (1/3000), descendía sólo 17 m en todo su trayecto y llevaba 20.000.000 de litros de agua diariamente. Fue construido por completo sin emplear argamasa. Las piedras del acueducto, algunas de las cuales pesaban hasta seis toneladas, se mantienen unidas por grapas de hierro”. 

En aquella feliz ocasión fui a la ciudad de Avignon, la capital del Departamento de Vaucluse, situada en la margen izquierda del río Ródano. .Esta urbe fue la residencia de siete papas, desde el año 1309  hasta 1379, al concluir el llamado Papado de Avignon y dar comienzo el Gran Cisma de Occidente. Los papas que allí residieron fueron Clemente V, Juan XXII, Benedicto XII, Clemente VI, Inocencio VI, Urbano V y Gregorio XI.. También fue la mansión papal de los antipapas Clemente VII y Benedicto XIII, hasta principios del siglo XV.

Uno de los principales atractivos urbanísticos de la ciudad de Avignon (en el corazón de la región de Provenza), cuyo centro histórico fue declarado en 1995 Patrimonio de la Humanidad,   es el llamado Palacio Papal (Palais des Papes), que “es  la más grande de las construcciones góticas de la Edad Media, de un tamaño tal que casi hace pequeña a la catedral. Se trata de un monumento impresionante que se asienta en la plaza del mismo nombre, sobre una protuberancia rocosa que había en la parte norte de la ciudad, sobre el Ródano, llamada Rocher des Doms. Comprende dos palacios: el Viejo (Palais Vieux), de Benedicto XII, y el Nuevo (Palais Neuf), de Clemente VI. El palacio se comenzó en 1316 por Juan XXII y continuó por los papas posteriores a lo largo del siglo XIV hasta que se acabó en 1370”. 

Ahora bien, el nombre Chateauneuf-du-Pape designa una población en la región de Provenza, en el distrito de Avignon. La Denominación de Origen Chateauneuf-du-Pape (en lengua francesa AOC Châteauneuf-du-Pape), del sur del Valle del Ródano, permite la elaboración de vinos, tintos y blancos (éstos constituyen el 10% del total), los primeros de los cuales pueden estar elaborados hasta con trece cepas diferentes de uvas. En el portal de esta Denominación leo que “La mayoría de los vinos que se producen son tintos, con trece diferentes variedades de uva permitidas por la normativa de la denominación: variedades tintas como grenache, syrah, mourvèdre, cinsaut, counoise, terret noir, muscardin y vaccarèse, y variedades blancas clairette, roussanne, picpoul, picardan y bourboulenc. Si la uva garnacha se separa en dos variedades, grenache blanc y grenache noir, el número de uvas permitidas ascendería a catorce”. Los  vinos normalmente se envasan en botellas de vidrio muy oscuras, que ostentan el distintivo papal en relieve (que consiste en el adorno, de forma triangular que llevan en la cabeza (toca) los dignatarios eclesiásticos de la más alta alcurnia, o bien con el emblema de las llaves pontificias. Châteauneuf-du-Pape puede traducirse como "Castillo nuevo del Papa" y, de hecho, la historia de esta denominación está firmemente vinculada a la historia del papado en Francia.

En aquel viaje degusté numerosos vinos que en la etiqueta llevan el nombre de Chateaneuf-du-Pape. En una carpeta conservo algunas de las etiquetas de los muchos vinos que he degustado al correr de los años, y allí aparecen tres caldos báquicos de esta Denominación de Origen: uno de la bodega Pasquier-Desvignes, otro de Chateau de la Font du Loup y uno más de Barton & Guestier.

Ahora bien, considero que este extenso preámbulo  ---que parece haber sido extraído de mi egoteca particular---  sirve para mencionar que apenas ayer, domingo 18 de agosto, degusté un  vino elaborado con un coupage de quince variedades diferentes de uvas. Se trata del vino Puzzle, de la bodega Giménez Méndez (fundada en 1990 por Luis Alberto Giménez), cuya razón social es Plaza Vidiella, ubicada en Canelones, en la parte sur de Uruguay.  Los antecedentes de la Bodega Vidiella se remontan al año 1874, cuando  el español Francisco Vidiella, precursor, junto con Harriague de la industria vitivinícola en el Uruguay,  estableció su empresa en aquella población meridional de Uruguay, Hoy en día, según aparece en el portal de esta empresa vitivinícola, “concretando el sueño de su esposo, Marta Méndez Parodi,  junto a sus hijos Mauro y Luis Giménez Méndez, ha conducido la bodega fundada por aquél en 1990 hasta este presente en el que el reconocimiento internacional ha llegado en forma de exportación a diez países y de medallas de oro en los más importantes certámenes de todo el mundo”

El vino Puzzle (este vocablo significa rompecabezas, y ese es, precisamente,  el polícromo diseño que aparece en la etiqueta del vino) es una verdadera rareza. Es una combinación (en Argentina le llamarían vino de corte, y en otros lugares blend o  assamblage) de quince variedades de uva de los diferentes viñedos de Giménez Méndez, combinados en igual proporción. Se trata de once cepas tintas y cuatro blancas: Tannat, Chenin Blanc, Cabernet Franc, Marselan (Es una cruza de Cabernet Sauvignon con Garnacha, creada en Francia en 1961, que comenzó a ser cultivada en las inmediaciones de la ciudad de Marseillan), Chardonnay, Pinot Noir, Petit Verdot, Sauvignon Blanc, Arinarnoa (nombre de la cepa obtenida en Burdeos, en 1956, resultante del cruce de dos variedades: Merlot y Petit Verdot), .Cabernet Sauvignon, Viognier, Merlot, Syrah, Alicante Bouche y Pinot Meunier. 

Este vino Puzzle, cosecha 1020 (comercializado en México por la firma Club del Gourmet: Vinos de Gran Clase)  tiene un bello color rojo rubí intenso, de gran brillantez y con magnífico escurrimiento de glicerol. Al olfato percibí su notoria complejidad aromática: pimienta blanca, barrica fina, tabaco, notas de cuero, regaliz, ciruela, zarzamora y un grato dejo de trufa. A la boca se experimenta la agradable sensación de que llena la cavidad bucal. Es un vino carnoso, de excelente vinosidad, y advertí un toque de tanicidad y acidez, lo que me ´permite suponer que dentro de tres o cuatro años este vino (de la vendimia 2010) estará en su punto idóneo de degustación. En resumen, un excelente vino, que en el portal de internet del renombrado enólogo Robert Parker (eRobertParker.com) aparece calificado con 90 puntos. .


miércoles, 14 de agosto de 2013

LOS VINOS DE FREIXENET DE MEXICO



El vino regocija el corazón del hombre, y
la alegría es la madre de toda virtud.

JOHANN WOLFGANG GOETHE (1749-1832)

Las principales áreas vitivinícolas en México están ubicadas en los estados de Baja California, Coahuila, Querétaro, Aguascalientes, Zacatecas y Guanajuato. Baja California, a mi parecer, viene a ser el equivalente al estado de California  ---en el vecino país del norte---, pues en ambas entidades la producción es mayoritariamente  crecida (en repetidas ocasiones se ha mencionado que allá y acá asciende al 80% de la producción nacional). En Baja California la zona más conocida es el Valle de Guadalupe, muy próximo a la ciudad portuaria de Ensenada, pero también figuran, con creciente importancia, los Valles de  Santo Tomás, San Vicente, San Antonio de las Minas y Ojos Negros.

De las áreas mencionadas líneas arriba el Estado de Querétaro viene cobrando, al presente, señalada vigencia por el volumen y la calidad de los vinos allí elaborados, a más de que las bodegas vitivinícolas que se han asentado en esta entidad, tan próxima a la ciudad de México, han venido realizando una encomiable tarea de difusión del vino, lo que se inscribe, con mayúsculas, en lo que hoy en día es denominado Enoturismo.   

En algún artículo referente a la historia del vino en México escribí que los colonizadores de la Nueva España encontraron en diferentes lugares vides silvestres (Vitis rupestris, Vitis labrusca y Vitis berlandieri), diferentes de la Vitis vinifera europea, que es la especie más apropiada para elaborar vinos de calidad. Y que corresponde a Hernán Cortés el mérito de haber sido el principal promotor del cultivo de la Vitis vinifera en lo que hoy en día es México, el primer sitio del continente americano donde comenzó a cultivarse regularmente la vid. El 20 de Marzo de 1524 Cortés firmó el decreto mediante el cual se ordenaba que cualquier vecino que tuviese indígenas en repartimiento, quedaba obligado a sembrar mil sarmientos por cada cien aborígenes a su cuidado.. Ya desde aquel tiempo se comenzó a practicar la injertación de la Vitis vinifera en cepas autóctonas, lo que  entonces no se hacía en ningún otro país del mundo.

Cabe agregar que el viñedo de la Nueva España comenzó a extenderse a partir de la ciudad de México, capital del virreinato más floreciente de la metrópoli hispana, hacia las regiones septentrionales: Querétaro, Guanajuato y  San Luis Potosí, alcanzando posteriormente un gran desarrollo en el Valle de Parras,  y luego en Baja California, donde los misioneros jesuitas propagaron el cultivo de la vid. De la Nueva España fueron llevadas las viñas a América del Sur, alcanzando en Perú, Chile y Argentina formidable desenvolvimiento. También de la Nueva España fue llevado el cultivo de la vid a lo que hoy es Estados Unidos de América, ya que en 1769 Fray Junípero Serra llevó las vides desde Loreto, en Baja California, a la entonces Alta California. La primera misión que fundó ese monje franciscano fue la de San Diego de Alcalá (en torno a la cual creció la actual ciudad de San Diego), y los viñedos por él sembrados constituyen el antecedente directo de la pujante industria vitivinícola californiana.

Por lo que respecta a la vitivinicultura contemporánea en el Estado de Querétaro, diré que en la década de los años sesentas, del siglo pasado, Francisco Domenech comenzó a sembrar vides  en la zona de San Juan del Rio, donde la altitud es de dos mil metros sobre el nivel del mar. (He leído que esa región era llamada Valle del Río San Juan, por el cauce fluvial que lo baña, y hoy en día es conocida como San Juan del Río). Allí fue establecida la bodega vitivinícola Cavas de San Juan, que por muchos años gozó de prestigio, por la calidad de sus vinos, de la marca “Hidalgo”.

Años después, en las inmediaciones de la población de Tequisquiapan, en San José de Buenavista, la empresa Martell de México estableció la bodega llamada Sofimar, donde eran elaborados excelentes vinos de la marca “Clos San José”, blancos y tintos, así como el excelente brandy “Cheverny”. Esta compañía duró pocos años funcionando.

En la década de los años ochentas, del siglo pasado, fue creada, en San Juan del Río, bodega “La Madrileña”, de la familia Velasco, que por algunos años produjo vinos de aceptable calidad.

La bodega vitivinícola más importante en el Estado de Querétaro, tanto por el volumen de producción como por la encomiable calidad de sus vinos, es Freixenet de México. En el año 1978 la compañía catalana Grupo Freixenet adquirió los terrenos para establecer una bodega vitivinícola en el Estado de Querétaro. Ese predio rústico llevaba el nombre de Tabla del Coche, en el municipio de Ezequiel Montes, al norte de la ciudad de Tequisquiapan.  Cuatro años más tarde comenzó la siembra de los viñedos y en 1984 tuvo lugar el embotellado de los primeros vinos espumosos, siguiendo el  llamado “Método Tradicional”  (anteriormente denominado “Método Champañés, que en lengua francesa recibe el nombre de  “Methode Champenoise”), de la marca Sala Vivé, en honor a la fundadora de la empresa. El día 10 de noviembre de 1986 fue  inaugurada la planta Freixenet en México, en las goteras de la población de Ezequiel Montes, en el kilómetro 40.5 de la carretera San Juan del Río a Cadereyta. Allí se localiza esta hermosa finca, llamada Hacienda Doña Dolores.

Fue escogido ese sitio, a una altitud de 2.031 metros sobre el nivel del mar,  porque las tierras calcáreo-arcillosas son apropiadas para sembrar diferentes variedades de uvas como Chardonnay,  Ugni Blanc, Macabeu, Merlot, Cabernet Sauvignon y  Pinot Noir,  entre otras.  Las cavas subterráneas de esta empresa ocupan una parte del predio rural de cincuenta hectáreas, y se ubican a una profundidad de veinticinco metros, donde la temperatura es casi constante de doce grados centígrados durante todo el año. Allí reposan aproximadamente cuatro millones de botellas. La producción de los vinos tranquilos representan el 5 % del total (75.000 litros), y el de vinos espumosos (elaborados conforme al Método Tradicional) corresponde al 95%, cantidad equivalente a 1.5 millones de litros. .. En estas hermosas edificaciones diariamente tienen lugar visitas de personas deseosas de conocer las interioridades de una planta vinícola, y durante todo el año  son realizados infinidad de festejos gastroenológicos, así como diversas exposiciones y conciertos, que reúnen a miles de visitantes.

El Grupo Enológico Mexicano ha realizado, desde enero de 1995 y hasta el día 13 de agosto de 2013,  doscientas treinta y tres catas “ciegas” de vinos elaborados en  veinte países. En  ese crecido número de degustaciones, tendientes a conocer las cualidades y características organolépticas de los caldos evaluados, se han registrado numerosas repeticiones en la presencia de las empresas participantes. Este es el caso de la bodega vitivinícola Freixenet de México ---sita en el municipio de Ezequiel Montes, en el estado de Querétaro---, cuyos vinos han sido evaluados previamente en seis ocasiones, siendo la más reciente la correspondiente a la cata número 221, celebrada el lunes 13 de agosto de 2012.

De esas seis catas quiero destacar quizá como la más insólita la número 171, que vino a ser la Primera Cata en México en Globo Aerostático, celebrada en la población de Tequisquiapan, Querétaro. En las primeras horas de la mañana del sábado 21 de marzo de 2009  ---a las seis horas, cuando los vientos son propicios para que los globos se eleven hacia el cielo---  los catadores del Grupo Enológico Mexicano abordaron cuatro globos, para ascender a una altura de mil metros sobre el nivel del suelo, y a bordo de esos vehículos aéreos efectuaron la cata de tres vinos: un espumoso, un blanco y un tinto. Una degustación aérea de este tipo nunca antes había sido realizada en México.

La cata “ciega” mensual número 233  del  Grupo Enológico Mexicano, correspondiente al mes de agosto de 2013, tuvo lugar en el salón “Decanter”, del hotel St. Regis México City. Ese día fueron degustados  ocho vinos de Freixenet de México, bodega de la cual es l enólogo el catalán Lluis Raventós Llopart. ..

La Mesa de Catadores estuvo integrada esa tarde por los siguientes enófilos: Patricia Amtmann,  Joaquín López Negrete, Darío Negrelos, Juan Ignacio Torreblanca, Salomón Cohen, Rafael Fernández Flores, Carlos Ruíz González, Mauricio Romero y Miguel Guzmán Peredo.
En estas degustaciones analíticas, en las cuales los catadores ignoran la marca y la procedencia del vino que van a degustar  ---motivo por el cual reciben el nombre de  “ciegas”---,  los enófilos que participan en esas degustaciones sensoriales califican las características visuales, olfativas y gustativas de cada uno de los vinos, escribiendo junto con la puntuación otorgada en cada uno de estos tres renglones, sus comentarios respecto al color, al aroma o bouquet y al sabor de cada uno de los vinos sometidos al examen organoléptico de los miembros de la Mesa de Catadores que en esa ocasión participaron en dicha degustación. Una vez que los jueces analizaron esas características sensoriales, y que se tiene inmediato conocimiento de cuál fue la calificación alcanzada por cada vino (momento éste en el que son descubiertas las botellas –las cuales se hallan dentro de bolsas de tela que muestran el logo de este Grupo-- y se conoce de qué vino se trata en cada caso), cada catador  formula en voz alta sus propios comentarios, con la finalidad de escuchar las opiniones de los restantes catadores, enriqueciéndose, de esta manera, el imparcial juicio emitido por cada uno de esos enófilos.

Las calificaciones están basadas en los parámetros que maneja el Grupo Enológico Mexicano. Aquellos vinos cuya calificación oscila entre los 50 y los 59 puntos son considerados “no recomendables”. Si la puntuación se halla comprendida entre los 60 y los 74 puntos, son juzgados “bebibles”. Una calificación entre los 75 y los 84 puntos permite evaluarlos como “buenos”. Si el puntaje oscila entre los 85 y los 94 puntos, son juzgados “muy buenos”. En el caso de que la calificación esté comprendida entre los 95 y los 100 puntos, entonces alcanzan la categoría de “extraordinarios”.
Los resultados fueron los siguientes:

Vinos espumosos:
1.- Viña Doña Dolores Brut Nature Gran Reserva, sin añada.  Coupage de 40% Saint Emilion, 40%  Macabeo, 15% Chenin Blanc y 5% Pinot Noir. 12.0% Alc. Vol.  Crianza mínima de 24  meses en botella, sobre las lías, después de la segunda fermentación.. Calificación: 81.77   puntos. Precio: $ 194.00
2.- Viña Doña Dolores Dulce, sin añada. Coupage de 40% Saint Emilion, 40%  Macabeo, 15% Chenin Blanc y 5% Pinot Noir. 12. 0% Alc. Vol.  Crianza mínima de 18  meses en botella, sobre las lías,  después de la segunda fermentación. Calificación: 81.66   puntos. Precio: $ 138.00
3.- Viña Doña Dolores Rosé Brut Nature, sin añada. Coupage de 90% Pinot Noir y 10% Macabeo. 12.0%  Alc. Vol. Crianza mínima de 18 meses en botella, sobre las lías, después de la segunda fermentación.  Calificación: 80.33   puntos. Precio: $ 153.00
4.- Viña Doña Dolores Chardonnay Brut Nature, sin añada.  Monovarietal 100% Chardonnay. 12.5%  Alc. Vol. Crianza mínima de 12 meses en botella, sobre las lías, después de la segunda fermentación. Calificación: 80.00    puntos. Precio: $ 242.00

Vino Rosado: 
Viña Doña Dolores Merlot, cosecha 2012.   Varietal 100% Merlot. 12.5% Alc. Vol. Calificación: 79.75  puntos. Precio: $ 119.00

Vinos Tintos:
1.- Viña Doña Dolores Crianza, cosecha 2011  Coupage de 60% Cabernet Sauvignon y 40%  Malbec. 12.5% Alc. Vol. Crianza de 8 meses en barrica estadounidense y posterior reposo en botella durante 8 meses. Calificación.85.00    Puntos. Precio: $ 193.00
2.- Viña Doña Dolores  4 Regiones, cosecha  2009.  Coupage de Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Malbec, Tempranillo, Merlot y Syrah (uvas procedentes de Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro y Zacatecas). 12.5% Alc. Vol. Crianza de 4 meses en barrica nueva francesa y estadounidense.  Calificación: 83.66   puntos. Precio: $ 312.00
3.- Viña Doña Dolores Merlot Gran Crianza, cosecha 2010.  Varietal 100% Merlot. Uvas procedentes de Querétaro y Aguascalientes. 12.5% Alc. Vol.  Crianza de 10 meses en barrica de roble estadounidense y posterior reposo en botella durante 6 meses. Calificación:    83.33  puntos. Precio: $ 298.00

Los catadores eligieron mejor etiqueta la del vino tinto 4 Regiones. 

Al finalizar la cata evaluativa los catadores disfrutaron de una exquisita cena, diseñada por Guy Santoro, Chef de Cuisine del hotel St. Regis México City, y preparada por Luis Rodríguez, Sous chef del mismo establecimiento. El deleite culinario comenzó con el Amuse-bouche, que consistió en una mini tartaleta de foie-gras. El primer platillo fue un Rosetón de Langostino de Rio Princesa (Parfait de Crustáceos Marguerite d’Ecrevisses Princesse). En seguida sirvieron Crema de Calabaza de Castilla con Trufas Negras, Hongos Silvestres y Avellana Tostada (Crème de Potiron  aux Truffes Noires, Champignons Sauvages et Noisette Grillée). El guiso principal fue  Medallones de Cordero con Romero, Tian de Berenjena y Jitomate al Pesto (Noisettes d’Agneau au Romarin, Tian d’Aubergines et Tomates au Pistou). El postre fue Fondant de Avellana con Helado de Vainilla (Fondant au Noisette Glace Vanille). 

Los vinos espumosos para acompañar estos guisos fueron los siguientes:  Viña Doña Dolores Brut Nature Gran Reserva, sin añada  y Viña Doña Dolores Chardonnay Brut Nature. Y los vinos tintos Viña Doña Dolores  4 Regiones, cosecha  2011 y Viña Doña Dolores Merlot Gran Crianza, cosecha 2010,





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