miércoles, 18 de febrero de 2015

EL FALSO COGNAC "NAPOLEON EMPERADOR" Y LAS DOS TUMBAS DE ESE MILITAR LLAMADO EL "GRAN CORSO".



A Francia lo condujo, y a Italia floreciente,
a Iberia belicosa, y a la ilustrada Prusia,
al Austria formidable y a la potente Rusia,
y luego a Santa Elena, y ¡adiós Emperador!.

(Poesía “Napoleón en el Mar Rojo”

MANUEL CARPIO (1791-1860)
A lo largo de un par de décadas, en cuatro o cinco ocasiones he sido consultado acerca de botellas “muy valiosas”, cuyo contenido era, supuestamente, un cognac de gran clase. Las personas que me interpelaban deseaban conocer mi opinión  acerca del  posible precio al que podrían ser puestas a la venta, por sus respectivos propietarios, quienes, de pronto, descubrían ---mejor dicho, imaginaban--- que tenían en su poder un costoso  destilado, susceptible de ser  comercializado ventajosamente, obteniendo de esa transacción comercial una gran ganancia.

En aquellas circunstancias pude observar que generalmente se trataba de botellas de vidrio esmerilado, también llamado vidrio opacado, y que las etiquetas ---por lo general de factura muy ordinaria, o rústica, si se prefiere esta expresión--- ostentaban la leyenda COGNAC NAPOLEON EMPERADOR, Reserva 1802.  Me parece pertinente hacer la aclaración que unas de las etiquetas de esas botellas, que tuve en mis manos, señalaban “Emperador” (como si la casa productora en Francia pusiera nombre en lengua española a sus destilados), y en otra si aparecía esa palabra en lengua gala: “Empereur”.

Varios de estos envases agregaban una fecha: 1802. A este particular mencionaré que Napoleón Bonaparte se proclamó Emperador de Francia en el año 1804.  Para hacer más ostensible el fraude, quizá pensando el defraudador  ---quien seguramente imaginó hallar un fértil campo para sus burdas falsificaciones--- que el adquiriente de ese “extraordinario” elíxir etílico no revisaría cuidadosamente la botella, me encontré que en la base de una de ellas aparecía, grabada en la parte inferior del envase, la razón social Martell et Cie, denominación de una de las principales compañías francesas productoras de esta deleitable clase de destilados  (a la vez que una de las más antiguas, pues fue fundada en 1715) , la cual, dicho sea para aclarar más el caso, no elabora ningún cognac de la categoría “Emperador”.. Los productos más conocidos de esa bicentenaria casa, asentada en la región de Cognac, en Francia, son Martell VS, Martell VSOP, Martell Cordon Bleu y Martell XO, entre varios otros de gran finura. 

Cabe agregar que en aquellas ocasiones no tuve el cuidado de guardar las botellas de esos destilados  ---a mi parecer falsificados---, y en mi descargo hago la aclaración que
tales pseudo cognacs no eran de mi propiedad, como para quedarme con ellos. Ahora que escribo este texto pienso que mucho me hubiera gustado haber captado las fotografías de las  etiquetas de esos envases, para ilustrar debidamente mis aseveraciones.

Continuando con este relato señalaré que un colega mío, el doctor David Martínez Villaseñor (con quien estuve intercambiando mensajes acerca de este tipo de destilados,  los cuales pueden ser catalogados afamados por su rareza o bien descartables por su falsedad)  me hizo saber que en la casa de subastas Christie’s, de la ciudad de Nueva York, había tenido lugar, el 8 de diciembre de 2007,  un remate de diversos destilados: Ese día fue vendida  una botella de Cognac Napoleón Grande Fine Champagne 1802, elaborada por E. Piercel de Saint Jacques, en dos mil doscientos ochenta dólares. 
El doctor Martínez Villaseñor abundó en su comentario al señalar lo siguiente, acerca de una botella semejante de la cual él era propietario: “La botella no es desde luego conmemorativa. El cognac mencionado se data como Reserve 1802, aun cuando actualmente ya no se acostumbre ponerle fecha. La región de la campiña Fine Champagne, ubicada en Charente, en la zona de Cognac,  corresponde a las áreas de Grande y Petite Champagne que dicen es la mejor zona para producir cognac, que es donde se localiza Saint Jacques. Posiblemente Pierre Célestin o E, Piercel, quizá dueños del viñedo y/o bodegas, fueron nombrados proveedores oficiales del Emperador Napoleón después de 1802, o en 1804, lo cual pudo hacer posible que un producto de 1802, tal vez mezcla de varios cognacs, haya sido nombrada Reserve 1802, fuera la embotellada y promovida entonces como  Napoleón por los dueños. En la etiqueta posterior dice en francés: était le fornisseur officel (sic) de l’Empereur Napoleon, es decir: Pierre Celestin de la Maison de Saint Jacques fue el proveedor oficial del emperador Napoleón, no dice a partir de cuándo ni tampoco cuándo fue embotellado el cognac de marras”.
Ahora que me ocupo de una clase de cognac que en la etiqueta ostenta el nombre de Napoleón Bonaparte, mencionaré que este militar (una de las personalidades de la historia universal que más me fascinan)   nació el 15 de agosto de 1769,  en la isla de Ajaccio, nombre de la ciudad capital del Departamento de Córcega del Sur, apenas un año después de que Francia adquiriese la isla de Córcega a la República de Génova. Por el lugar de su natalicio era llamado el “Gran Corso”  tan célebre guerrero francés. En Wikipedia leo que “Nacido Napoleone di Buonaparte  (Nabolione o Nabulione en corso), años después, cambió su nombre por el afrancesado Napoléon Bonaparte. Fue un militar y gobernante francés, general republicano durante la Revolución y el Directorio, artífice del golpe de Estado del 18 Brumario que lo convirtió en primer cónsul (Premier Consul) de la República el 11 de noviembre de 1799; cónsul vitalicio desde el 2 de agosto de 1802 hasta su proclamación como emperador de los franceses (Empereur des Français) el 18 de mayo de 1804, siendo coronado el 2 de diciembre; proclamado Rey de Italia el 18 de marzo de 1805 y coronado el 26 de mayo, ostentó ambos títulos hasta el 11 de abril de 1814 y, nuevamente, desde el 20 de marzo hasta el 22 de junio de 1815”.

Tras la derrota sufrida en Waterloo, en las proximidades de la localidad del mismo nombre, en Bélgica, el 18 de junio de 1815,  por el ejercito conjunto de tropas británicas, holandesas y alemanas, comandado por Arthur Wellesley, mejor conocido por su título de Duque de Wellington, y el ejercito de Prusia, del Mariscal Gebhard Leberech von Blücher, Napoléon Bonaparte fue encarcelado y desterrado por el gobierno de la Gran Bretaña a la isla de Santa Elena, en el océano Atlántico, el 15 de junio de 1815. 

En algún portal de internet leí que “El Northumberland, un navío de guerra de la Royal Navy,  al mando del almirante Cockburn, transportó a Napoleón a la isla volcánica de Santa Elena, que pertenecía a la Compañía de las Indias Orientales, donde fue confinado en un peñasco azotado por vientos impetuosos y expuesto a lluvias copiosas o a un sol que caía a plomo. El 17 de octubre de 1815 desembarcó en la isla y durante las primeras semanas se alojó en una pequeña habitación, situada bajo un granero, en una casa de campo llamada Briars, al cuidado de la acogedora familia de William Balcombe, un comerciante local, con cuya hija entabló una amistad. Betsy, de 13 años de edad, quien era el único miembro de la familia que sabía hablar francés. 

La salud de Napoleón empeoró con su traslado a Longwood House, una vivienda expuesta a un clima insalubre, que se convirtió en su último asilo en la isla. La muerte se debió, según la autopsia, a un cáncer de estómago, aunque existe la creencia de que pudo ser víctima de un envenenamiento con arsénico”.
Allí murió el 5 de mayo de 1821, antes de cumplir los 52 años de edad, quizá como resultado de un cáncer gástrico, o bien envenenado con arsénico por sus captores. La causa real no está del todo clara.

El inhóspito escenario del exilio de Napoleón Bonaparte, la isla de Santa Elena, forma parte del llamado Territorio de Ultramar del Reino Unido, junto a las islas de Ascensión, Tristán da Cunha y Diego Alvares. Tiene una extensión de 121  kilómetros cuadrados (como punto de comparación diré que la extensión territorial de la Delegación Iztapalapa, en el Distrito Federal, es de 116 kilómetros cuadrados).. La capital es Jamestown y el número de habitantes no llega a 7.000. 

Está ubicada en medio del océano Atlántico Sur, a una distancia de más de 2.800 kilómetros de la República de Angola, en África, situada al Este, y a una mayor distancia de Brasil, en América del Sur, al Oeste. Su latitud geográfica es de  15°57S 5°42O.  mas o menos la misma que la de Angola, y la de Brasilia, la capital de Brasil, . La distancia entre las  islas arriba mencionadas es la siguiente: entre Santa Elena y Ascensión es de 1.300 kilómetros, y entre Santa Elena y Tristán da Cunha es de  3.700 kilómetros. Por este motivo Santa Elena ha sido llamada la “isla más remota del mundo”.   La distancia a las islas Malvinas es de  más de 7.000 kilómetros.

En alguna página de internet leí que “Para llegar a Santa Elena sólo tenemos una opción y es surcar las aguas del océano Atlántico. Tan solo podremos arribar a esta isla remota viajando en algún carguero de los que visitan estas latitudes cada dos o tres meses”

En Wikipedia queda asentado que “Napoleón había dispuesto en su testamento el deseo de ser enterrado a las orillas del Sena, pero se le dio sepultura en Santa Elena. En 1840, a instancias del gobierno de Luis Felipe I, sus restos fueron repatriados. Trasladados en la fragata Belle-Poule, fueron depositados en Les Invalides (París). La llegada de los restos de Napoleón fue muy esperada en Francia. Durante su funeral sonó el Réquiem de Mozart. Cientos de millones de personas han visitado su tumba desde esa fecha”.

Napoléon Bonaparte fue inhumado en un paraje llamado “Valle de los Geranios” (no lejos de la casa que habitó aquí este controvertido personaje, la cual era llamada Longwood House),  el cual posteriormente recibió la denominación de “Valle de la tumba de Napoleón”. Actualmente ese sitio es propiedad del gobierno de Francia, y existe una persona, quien habita en esta isla y tiene el encargo de cuidar esta área estrechamente vinculada con quien fuera Emperador de los franceses.  

A continuación cambio un poco de tema para señalar que el pasado 18 de diciembre de 2014, hallándome en Puerto Morelos,  en la casa de mi hija Luz María, quien había congregado --- a un convivio de fin de año---  a sus numerosos amigos, todos ellos estrechamente relacionados con la biología y la investigación submarina. Ese día  conversé con Rafael de la Parra (*), quien me comentó que visitaría la isla de Santa Elena. De inmediato le solicité que si tenía la suerte de hallarse frente a la tumba de Napoleón Bonaparte  (quien asevera Wikipedia  “es considerado como uno de los mayores genios militares de la Historia, habiendo comandado campañas bélicas muy exitosas, aunque con ciertas derrotas igualmente estrepitosas, y a quien sus soldados lo llamaban el Pequeño Cabo (le Petit Caporal), en tanto que los ingleses se referían a él con el despectivo Boney y las monarquías europeas como el tirano Bonaparte, el Ogro de Ajaccio o el Usurpador Universal) tomara algunas fotografías, pues yo pensaba escribir algún texto acerca de ese personaje, y que me enviara un breve relato de su viaje de tan distante isla.

Rafael de la Parra atendió mi solicitud  ---captar imágenes de ese sitio y de describir la ruta de llegada a la isla de Santa Elena, así como los motivos de su viaje de investigación del tiburón ballena, el pez más grande del mundo--- y por ello me envió un extenso relato de su viaje a ese lejanísimo lugar (conviene tener presente que no sólo cuenta la gran distancia sino también la notoria dificultad para arribar a ese aislado peñón rocoso perdido en la inmensidad del Atlántico). De esa narración transcribo ahora algunos párrafos, ya que considero son muy interesantes para este artículo.    

“En el año 2007 registramos,  mediante rastreo satelital, una hembra que recorrió más de 7000 km desde la Isla Contoy, en el Mar Caribe,  hasta el sur de las rocas de San Pedro y San Pablo,  en el hemisferio sur. Hace 2 años en la Tercera Conferencia Internacional sobre Tiburón Ballena, celebrada en Atlanta, Georgia; nuestra colega Elizabeth Clingham nos visitó desde la Isla de Santa Elena, y nos compartió sus hallazgos: la presencia de  tiburones ballena de alrededor de 10 metros de largo, con una interesante proporción de hembras presumiblemente preñadas, la cual se presenta en las cercanías de la isla, anualmente entre octubre y mayo.

“Nuestros colaboradores del Acuario de Georgia organizaron entonces una expedición de dos investigadores para estudiar esta interesante agregación. Sin embargo, uno de ellos enfermó y el médico le recomendó abstenerse de este viaje, A principios de diciembre de 2014 fui contactado, y me propusieron sustituir a este colega, en cuyo caso debía tramitar la visa sudafricana y los documentos necesarios para la expedición. Partí el 26 de diciembre de 2014 de Cancún con rumbo a Atlanta, para reunirme con nuestro colaborador, el Dr. Al  Dove, del Georgia Aquarium, y recoger una de dos enormes maletas con equipo, instrumentos, reactivos químicos y cámaras fotográficas submarinas (una de ellas diseñada para bajar hasta 600 m). De Atlanta fuimos a Londres y posteriormente a Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.
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“El 29 de diciembre nos embarcamos Al y yo en el "Royal Mail Ship Saint Helena", con rumbo a la isla, a donde llegamos el 3 de enero de 2015, tras un crucero de fábula muy a lo "old fashion” inglés. El barco es mitad carguero y mitad crucero, así que las cenas de gala, y algunas de ellas de etiqueta, eran siempre de seis tiempos, con deliciosos manjares. ¡El año nuevo en medio del Atlántico fue sensacional!

“Durante nuestra estancia localizamos hasta tres grupos diferentes de tiburones ballena. Colocamos un total de 14 dispositivos de rastreo satelital. Obtuvimos más de 20 biopsias de tejido dérmico. Colocamos un dispositivo de seguimiento del comportamiento y fotografiamos más de 40 tiburones, probablemente diferentes, los cuales en promedio miden alrededor de 9.5 a 10 metros, mientras que aquí (en el Mar Caribe, en las aguas de la Isla de Contoy)  tienen una longitud promedio de 6.5-7 metros. La proporción de machos a hembras es casi de 1 a 1. Hicimos estimaciones fotogramétricas utilizando apuntadores láser. Colectamos muestras de zooplancton para conocer su alimento (muy similar al de aquí, en las  inmediaciones de Contoy, y se compone principalmente de huevos de túnidos. Realizamos unas 5 o 6 inmersiones de buceo scuba, la temperatura del agua es de 22 o 23 °C, a lo cual no estamos acostumbrados.

“Aún cuando nos informaron que era muy tarde para ver ballenas jorobadas, tuvimos la fortuna de ver a una hembra y su cría a su paso por la isla. Registramos y vídeo-grabamos a un tiburón martillo dentro del agua, así como un cardumen de "wahoos".
En fin una experiencia única e inolvidable. En esta isla estuvieron,  entre otras personalidades, Napoleón Bonaparte, Sir Edmund Halley y Charles Darwin, quien fue a estudiar la geología de la isla. Los "Saints" o Helenitas son gente extremadamente amable y muy hospitalaria. Disfrutamos la deliciosa variedad de vinos sudafricanos y probamos el licor de "amarula". No dejamos pasar la oportunidad de tomar el café cultivado en la isla, que tiene un sabor muy exquisito.

“El día 16 de enero de 2015 emprendimos el regreso, por la misma ruta en sentido inverso y llegué a Cancún el 25 de enero de 2015.
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“Fíjate Miguel, que los británicos escogieron un sitio muy hermoso para la sepultura de Napoleón.  Caminas por un prado muy bien cuidado y llegas a un claro en medio de un bosquecillo, con muchas flores. Algunas Bugambilias de diferentes colores han invadido los árboles más grandes y le dan un aspecto solemne a todo el entorno. .Hay unas aves introducidas que realmente parece que "rebuznaran", pero al menos en esta parte escuchamos otras aves diferentes, y armoniosos cantos de pajarillos, y esto me emocionó mucho”.

Hasta aquí el relato de Rafael de la Parra, de quien líneas abajo incluyo un extracto muy breve de su extenso Curriculum Vitae. .

(*)  Coordinador de Investigación del Proyecto Dominó de 2004 a 2010 (estudio y estrategias de Conservación del tiburón ballena en el Atlántico Mexicano).
Investigador asociado de Ch’ooj Ajauil AC, Blue Realm, Utila Whale Shark Research group, Marine Meganet, Somemma, Ecocean.

Artículos técnicos publicados en revistas y publicaciones científicas, en temas sobre Mamíferos Marinos, Lagunas Costeras, Arrecifes Coralinos y Tiburón Ballena.
Participación en Talleres, Simposios, Congresos y Conferencias nacionales e internacionales, en Panamá, Honduras, Belice, Guatemala, México, Cuba y Estados Unidos.

(Tres de las fotos de este artículo fueron captadas por Rafael de la Parra, en Santa Elena. Las otras dos, de la tumba de Napoleón Bonaparte, en Paris, son de Google)




sábado, 31 de enero de 2015

LA CEPA CARMENERE, DE CHILE



Para conservar la salud,  y recobrarla si se
pierde, conviene alargar en todo y en
todas maneras el uso del beber vino,
por ser, con moderación, el mejor vehículo
del alimento y la más eficaz medicina.

FRANCISCO DE QUEVEDO Y VILLEGAS (1580-1645)

Los especialistas en viticultura afirman que en el periodo terciario, hace de ello unos sesenta y seis millones de años, apareció la vid, planta que se extendió por Asia, Asia Menor y Europa. Gracias a la información proporcionada por la paleobotánica (la rama de la ciencia que estudia las plantas fósiles) tenemos conocimiento de la existencia de hojas de vid y de racimos fósiles, que se remontan a los tiempos del pleistoceno, un millón de años antes de nuestra era. Durante la Edad del Bronce, hace aproximadamente unos cuatro mil o cinco mil años, la viticultura era practicada extensamente en el Medio Oriente.

El género botánico Vitis incluye dos subgrupos: la euvitis o vid verdadera, y la muscadenia. Existen unas sesenta especies conocidas de vitis, una de las cuales, la de mayor importancia para la elaboración del vino, es la Vitis vinífera, de la cual se cuentan más de ocho mil variedades diferentes. Las palabras variedades, cepas o vidueños, tratándose de la Vitis   vinífera,  son sinónimas, y se les utiliza indistintamente. Las cepas blancas más ampliamente empleadas en todo el mundo son las siguientes: Chardonnay, Sauvignon Blanc, Semillon, Gewurztraminer, Rieling, Albariño, Silvaner, Trebbiano y Malvasía. Las variedades de uvas tintas que son más extensamente utilizadas por los enólogos, para elaborar vino, son las que a continuación enlisto: Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Merlot, Malbec, Sangiovese, Pinot Noir, Garnacha, Nebbiolo, Cabernet Franc, Cariñena, Syrah, Barbera y Pinot Meunier. Cabe agregar, para dar una idea más amplia de lo relacionado con las uvas, que existen cuatro grupos: para mesa  ---para ser comidas como fruta, y de las cuales hay unas veinte variedades diferentes---,  para producir jugo, para pasificar y para elaborar vino.

Una de las cepas, variedades o vidueños de uvas que está motivando un gran interés en el mundo del vino es la Carménere, de Chile, la cual se suponía había desaparecido  por completo de los viñedos del planeta, ya que, inclusive, su nombre quedó prácticamente olvidado, cuando a raíz de la epidemia de filoxera, que asoló las viñas de Europa a mediados del siglo XIX, quedaron arrasadas miles y miles de hectáreas en varios países europeos.

Pero aconteció que hacia 1850 los viticultores chilenos comenzaron a importar las primeras cepas consideradas finas, para mejorar la calidad de sus vinos, que hasta entonces estaban siendo elaborados con uvas País o Misión. En aquellos años no era frecuente que en los viñedos de Burdeos, los más renombrados de Francia, se hiciese una plena identificación de las cepas, por lo que coexistían diversas variedades en una misma viña, como asienta  Gérard Aubin, en su libro Bordeaux, vignoble millenaire. Es casi seguro que cuando fueron llevadas diversas cepas a Chile, llegaran vidueños de Carménere (también conocida con los nombres de Grand Vidure y Grand Carmenet) entre las plantas de Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Merlot, las más preciadas por los viticultores,  “algunos años antes de que aquella cepa desapareciera por completo de su Burdeos natal, debido al mencionado ataque de filoxera”.

Considero conveniente mencionar que he leído, acerca de esta cepa Carménere, que en el siglo XVIII los productores de Burdeos elaboraban vinos “excepcionalmente buenos”, que eran resultado de un coupage de Carménere con Cabernet Franc, pero que gradualmente se fue abandonando el empleo de esa variedad (la Carménere) a causa de su susceptibilidad a una enfermedad vitícola llamada “Coulure”. Este es una palabra del idioma francés que describe el daño ocasionado en los viñedos sembrados con esa variedad, ya que después de haber florecido las pequeñas bayas, éstas se caen, afectando severamente la productividad de las viñas. Algunos especialistas traducen este vocablo  como Corrimiento, el cual “es un riesgo potencial vitícola, que es el resultado de las reacciones metabólicas a las condiciones climáticas que provoca un fallo de la uva para elaborar después de la floración”.

Se tiene conocimiento que Claude Valat, ampelógrafo francés, fue el primero en señalar que la variedad que algunos consideraban  Merlot, era, en realidad, Carménere. Después de Valat algunos viticultores pensaron que esa cepa plantada en Chile era un clon de Merlot o de Cabernet Franc. Y agrego que, de acuerdo a la noticia publicada en la revista América Economía  (número 207, correspondiente al 3 de mayo de 2001), en el año 1994, en ocasión del 6º. Congreso Latinoamericano de Floricultores y Enólogos, celebrado en Chile, el enólogo francés Jean Michel Boursiquot, ampelógrafo de Montpellier, estableció que gran parte de los viñedos chilenos considerados de la cepa Merlot eran, en realidad, de la variedad Carménere, un vidueño casi totalmente desaparecido de Francia. La declaración de este enólogo galo despertó marcada controversia entre los productores chilenos, ya que éstos consideraban que después de haber conseguido que sus vinos varietales elaborados con la cepa Merlot, fuesen reconocidos por su finura y calidad, podría suceder que, comercialmente hablando, se registrasen efectos negativos, tanto en el mercado interno como en el de exportación.

Pero ocurrió prácticamente lo contrario, ya que, de acuerdo a la nota periodística aludida en el párrafo anterior, “el número de hectáreas sembradas con la variedad Carménere, en Chile, ha crecido de manera exponencial: en 1993 tres bodegas contaban con viñas sembradas de esta variedad, y había 300 hectáreas. Para 1997 ya  sumaban 330 hectáreas; en 1998, el número se había incrementado a 1.167. Para 1999 el total ascendía a 2.306, porque mucho de lo que antes se consideraba Merlot ha sido reclasificado como Carménere, según afirma el enólogo Philippe Pszczolkowski, catedrático de la Universidad Católica de Chile”.

 En abril del año 2000 quince empresas  estaban elaborando en Chile vinos monovarietales Carménere en este país sudamericano. Hoy en día, de acuerdo a Wikipedia, “La mayor concentración territorial dedicada al cultivo de esta cepa, se encuentra en los valles centrales de Chile, especialmente en las regiones de O'Higgins, del Maule y de Santiago. Según el Catastro Viticola Nacional (2006) elaborado por el Servicio Agrícola y Ganadero, existen 7.182,7 hectáreas plantadas en el país. Es la cuarta en importancia entre los cepajes tintos, después del Cabernet Sauvignon (40.788,6 hectáreas), el País (14.955 hectáreas) y el Merlot (13.367,7 hectáreas). La investigación genética reciente ha comprobado que la variedad puede estar lejanamente emparentada con el Merlot”. 

Abundando en este tema mencionaré que en el boletín francés Vitisphere, del 12 de diciembre de 2005, apareció la noticia referente al Primer Concurso Internacional de la cepa Carmenere, cuya denominación oficial fue “Carmenere al Mundo”, organizado por la Asociación de Ingenieros Agrónomos-Enólogos de Chile, y con el apoyo de la OIV, UIOE, Viñas de Chile, Chilevid, CCV, CORFO, y ProChile. Este primer concurso se llevó a cabo en el Hotel Plaza Santa Cruz, en el valle de Colchagua, en el mes de noviembre de 2006, y fue presidido por el enólogo Alejandro Hernández, ex presidente de la OIV. .En la nota de Vitisphere asientan que dicho certamen enológico tiene la finalidad de poner de manifiesto la importancia de la variedad Carmenere en el viñedo chileno. “Originaria del Medoc,  (leo en esa nota publicada), esta cepa, como todas las otras propias de Burdeos, fue diezmada en ocasión de la plaga de la filoxera, a fines del siglo XIX, y no ha sido replantada en Francia, En Chile, uno de los pocos países que no fueron afectados por la filoxera, las viñas de Carmenere pudieron conservarse sin daño alguno. Casi todas las bodegas de Chile producen vino elaborados con este vidueño, el cual necesita una prolongada maduración, lo que es posible por su excelente adaptación a las condiciones climáticas que privan en este país andino”
Cabe agregar que apenas transcurridas menos de tres lustros de haber sido identificada cabalmente en Chile la cepa Carménere, existen viñedos sembrados con esta variedad en Francia, Italia, Estados Unidos de América, Chipre, Australia, Nueva Zelandia y China.

La cepa Carménere es la variedad distintiva de Chile, y actualmente es tan emblemática como la Pinotage, de Sudáfrica; la Malbec, de Argentina; la Syrah, de Australia; o la Zinfandel, de California.

 El nombre Carménere bien  puede derivar del término carmine, cuyo significado es carmíneo. El carmín es una sustancia colorante, de color rojo carmesí, usada en pastelería y cosmética. Es extraída de la hembra del coccus cacti, una especie de cochinilla,  ya que los vinos elaborados con esa variedad son de color rojo intenso, acerezado.




La cata “ciega” número 247 del Grupo Enológico Mexicano se llevó a cabo el jueves 29 de enero de 2015, y en esa degustación fueron analizados sensorialmente cinco vinos elaborados en Chile con la variedad  Carmenere, los cuales fueron aportados por los catadores participantes en esta evaluación sensorial.

La Mesa de Catadores estuvo integrada  por los siguientes enófilos: Patricia Amtmann,  Juan Ignacio Torreblanca, Juan Carlos Chávez, Carlos Ruíz González, y Miguel Guzmán Peredo.

En estas degustaciones analíticas, en las cuales los catadores ignoran la marca y la procedencia de los vinos que van a degustar  los enófilos que participan en esas degustaciones sensoriales califican las características visuales, olfativas y gustativas de cada uno de los vinos, escribiendo junto con la puntuación otorgada en cada uno de estos tres renglones, sus comentarios respecto al color, al aroma o bouquet y al sabor de cada uno de los vinos sometidos al examen organoléptico de los miembros de la Mesa de Catadores que en esa ocasión participaron en dicha degustación. Una vez fueron analizadas esas características sensoriales, y  que se tiene inmediato conocimiento de cuál fue la calificación alcanzada por cada vino (momento éste en el que son descubiertas las botellas y se conoce de qué vino se trata en cada caso), cada catador  formula en voz alta sus propios comentarios, con la finalidad de escuchar las opiniones de los restantes catadores, enriqueciéndose, de esta manera, el imparcial juicio emitido por cada uno de esos enófilos.

Las calificaciones están basadas en los parámetros que maneja el Grupo Enológico Mexicano. Aquellos vinos cuya calificación oscila entre los 50 y los 59 puntos son considerados “no recomendables”. Si la puntuación se halla comprendida entre los 60 y los 74 puntos, son juzgados “bebibles”. Una calificación entre los 75 y los 84 puntos permite evaluarlos como “buenos”. Si el puntaje oscila entre los 85 y los 94 puntos, son juzgados “muy buenos”. En el caso de que la calificación esté comprendida entre los 95 y los 100 puntos, entonces alcanzan la categoría de “extraordinarios”.

Los resultados fueron los siguientes:

1.- Carmenere Espíritu de Chile, Reserva, cosecha 2008. Monovarietal 100% Carmenere. 13.5% Alc.Vol. Viña Espíritu de Chile. Valle Central, Chile. Calificación: 86.60   puntos. Precio: $  ????
 
2.-Carmenere Sibaris, Reserva Especial, cosecha 2012. Monovarietal 100% Carmenere.  14.5% Alc. Vol. 
Denominacion de Valle de Colchagua, Crianza de  8 meses en barricas de Roble francés y estadounidense. 
Viña Undurraga, Valle de Colchagua, Chile. Calificación:  83.60   puntos. Precio:: $ 300.00
 
3.- Terrunyo Carmenere Concha y Toro, cosecha 2011. Coupage de 85% Carmenere y 15% Cabernet Sauvignon.  14.5 % Alc. Vol. Denominación de Origen Viñedo Peumo. Crianza de 19 meses en barrica francesa (70% nueva y 30%  de un año de uso. Viña Concha y Toro. Chile. Calificación: 84.40   puntos. Precio: $ 799.00

4.- Carmenere Quirón, cosecha 2011. Monovarietal 100% Carmenere.  14.0 % Alc. Vol. Crianza en barrica de roble francés durante 12 meses. Bodega  La Ronciere. Valle de Colchahua, Chile. Calificación: 80.60  puntos. Precio: $ 540.00

5.- Carmenere 35 Sur Reserva, cosecha 2012. Monovarietal 100% Carmenere. 14.5% Alc.Vol. Denominación Valle Central. Crianza en barrica  Viña San Pedro, Chile. Calificación:  80.40  puntos. Precio: $ 160.00

  

Los catadores eligieron “mejor etiqueta” la del vino Carmenere Espíritu de Chile, Reserva, cosecha 2008.