miércoles, 27 de enero de 2010

EL EXORCISMO DEL VINO: EL ARTE DE LA DESTILACION


El vino fue ampliamente conocido, y degustado, en el continente europeo hace más de cuatro mil años. Existen testimonios de que en el Medio Oriente, en tierras de Mesopotamia, los hombres elaboraban vino hace unos ocho mil años. Pero hubieron de transcurrir muchos siglos para que fuese conocida la manera de destilar el vino y, de esta manera, obtener una bebida de mayor grado alcohólico, que muy pronto fue conocida en diversos países de Europa con nombres diferentes.

En un reportaje publicado hace cuatro años me ocupé del Brandy, y allí mencioné que
los historiadores de la enología señalan que hace aproximadamente ocho mil años el pueblo sumerio, el grupo étnico más antiguo de Mesopotamia, comenzó a cultivar la vid y a elaborar vino. Centurias más tarde los egipcios, los arios y los chinos, entre muchos otros pueblos de la antigüedad, conocieron la manera de hacer vino. Después vinieron los semitas, los caldeos, los asirios, los persas, los griegos y los romanos, todos ellos entusiastas vitivinicultores, en sus respectivas épocas y lugares. A los romanos, los grandes conquistadores de hace veinte siglos, se les reconoce el mérito de haber difundido el cultivo de la vid entre los pobladores de los países ribereños del Mar Mediterráneo.
Ya desde el siglo VIII de nuestra era los alquimistas se dieron a la tarea de buscar la transmutación de los elementos. En Egipto, los árabes descubrieron los rudimentos de la destilación, y una vez conocido y experimentado el uso del alambique (la palabra alambique deriva del vocablo árabe al.ambiq, que proviene de la voz griega ambicos, cuyo significado es vaso, recipiente. Igualmente se utilizaba la palabra alquitara, del arabe al-gattara, “la que destila”) aparecieron los primeros “elíxires” (este término proviene del árabe al-iksir, que significa esencia), nombre que recibieron las bebidas alcohólicas obtenidas a partir del vino.
Acerca del alambique leo en el portal de Wikipedia lo siguiente: “ El alambique (del árabe al-inbiq) es el aparato utilizado para destilación de líquidos mediante un proceso de evaporación por calentamiento y posterior condensación por enfriamiento. Fue inventado por los árabes alrededor del siglo X de nuestra era, para producir perfumes, medicinas y el alcohol procedente de frutas fermentadas. Es una herramienta de destilación simple que está constituida por una caldera o retorta, donde se calienta la mezcla. Los vapores emitidos salen por la parte superior y se enfrían en un serpentín situado en un recipiente refrigerado por agua. El líquido resultante se recoge en el depósito final. Los alambiques de laboratorio suelen ser de vidrio, pero los utilizados para destilar bebidas alcohólicas se fabrican normalmente de cobre, porque este material no proporciona sabor al alcohol, resiste los ácidos y conduce bien el calor. Cuando se destilan líquidos procedentes de la fermentación alcohólica de frutas, como el alcohol hierve a una temperatura (80 ºC), inferior a la del agua, los vapores que primero se forman son los de aquél, aunque mezclados con una pequeña proporción de agua, y se consigue destilar una sustancia con mayor grado alcohólico que la original”.
En la ciudad de Córdoba, la capital del califato musulmán en España, floreció en el siglo XII la industria del destilado, gracias a los trabajos e investigaciones de los químicos y los médicos árabes. Tras de las luminosas huellas de esos científicos mahometanos vendrían los monjes cristianos, quienes habrían de perfeccionar aquella incipiente tecnología etílica, enseñando a la gente a consumir esos néctares alcohólicos, los cuales muy pronto se tornaron populares por doquier.

En la página web del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Brandy de Jerez leo lo siguiente: “No se sabe a ciencia cierta si fue en China o en Babilonia donde se descubrió el arte de la destilación. Lo cierto es que fueron los árabes (recuérdese que penetraron en España, muy cerca de Jerez, en el año 711) quienes introdujeron esta técnica de destilación en el mundo occidental. Al no poder beber, por razones religiosas, los ya afamados vinos de la zona de Jerez, los árabes optaron por destilarlos para la obtención de "al-cohol" para usos antisépticos, medicinales y de perfumería”.

Al destilar el vino, en aquellos años de la Edad Media, se obtenía un líquido de elevado grado alcohólico, al que dieron el nombre de “aqua ardens” (expresión latina que significa aguardiente) y también el de “Aqua Vitae”, cuyo significado es Agua de la Vida. En lengua francesa su denominación fue, y es, “Eau de Vie”, que se traduce el castellano como Agua de Vida. Este destilado, o aguardiente, no tardó en ser llamado “Espíritu de Vino”, en lengua española. En catalán es “Esprit de Vi”, mientras que en italiano es “Spirito di Vino”. Del término “Espíritu de Vino” habría de derivarse el vocablo espirituoso, con el que son conocidos, genéricamente, los destilados de vinos y de diferentes granos y frutos.

El mérito de haber iniciado en España el arte de la destilación se atribuye a Arnau de Vilanova, médico y humanista ---nacido en Valencia, España, en 1238---, quien realizó importantes avances en este proceso, de convertir el vino en aguardiente. Debido a su fama fue conocido como Arnaldo de Villanueva, en lengua castellana; como Arnaldus de Villa Nova o Arnaldus Villanovanus, en latin; y Arnaoult de Ville-Neuve, en francés.

No pasó mucho tiempo para que los alquimistas agregaran al destilado obtenido del vino diversas sustancias aromáticas, edulcorantes y saborizantes, con la finalidad de atenuar la aspereza propia de un aguardiente de elevado grado etílico. Fue así como nacieron los “cordiales”, que los médicos de aquellas épocas prescribían ampliamente a sus pacientes, ya que tenían la idea --nada errónea, por cierto-- de que su ingesta resultaba provechosa para el corazón. De los “cordiales” se derivaron los licores, de tan extendido consumo mundial en la actualidad, bajo el término de “digestivos”.

Las bebidas inicialmente fermentadas y posteriormente sometidas a un cuidadoso proceso de destilación ---que tiene lugar en el alambique---, reciben el nombre de destilados. Los más populares en todo el mundo son los brandies, resultado de la destilación del vino. Únicamente el brandy elaborado en la región de Cognac, en Francia, puede ostentar en la etiqueta el nombre de Cognac.

La palabra Brandy proviene del vocablo brandewijn, en holandés antiguo, que significa “vino quemado”. De ese vocablo procede la expresión branntwein aus wein, en alemán, y brannvin, en idioma sueco. Otros brandies, igualmente llamados aguardientes o destilados, elaborados a base de vino, son el Armagnac, producido en la región homónima de Francia. La Grappa, es propia de Italia. El Orujo, de España (el de Galicia es uno de mis preferidos). La Bagaceira, de Portugal. El Marc, de Francia, de diferentes regiones geográficas. El Pisco, de Chile y Perú. El Metaxa, de Grecia. Y el Tsiroupo, de Grecia.

Carlos Delgado, en su obra El Libro de los Aguardientes y Licores, asienta que “Si los árabes enseñaron al mundo a destilar alcohol, los monjes cristianos le enseñaron a beberlo. San Alejandro Magno, nacido en 1208, menciona una receta para la destilación de aguardiente. Y hoy sabemos que a partir del siglo XII en Europa existían numerosos alambiques y se destilaba alcohol para perfumistas y boticarios, con la Escuela de Salerno como centro prestigioso. Es posible que el primer alcohol destilado en Europa fuese de grano, y el whisky el aguardiente más antiguo”. Párrafos adelante asienta ese autor que “El envejecimiento de los aguardientes (en barrica) nunca puede superar los setenta años, ya que entonces no tendríamos una bebida alcohólica , sino un jarabe inocuo La causa estriba en que cada año que pasa en una barrica de madera, el aguardiente suele perder un grado alcohó0lico. Así es que el tiempo óptimo de envejecimiento se sitúa entre los diez y los treinta años. Y recordemos que una vez embotellado, el aguardiente permanece inmutable, sin envejecer, en su eterna edad por los siglos de los siglos”.

Otros destilados, de diferente procedencia, son los siguientes: el whisky, de cereales (cebada, maíz, centeno y mijo); el vodka, de trigo, corteza de abedul, papas y cereales; el akquavit, de cebada malteada y papas, el arrack, de arroz y cereales; el ron, de caña de azúcar; el tequila (y por consiguiente los mezcales), de agave; el slivovitz, de ciruelas; el calvados, de manzanas; la ginebra, de cereales; y el kirsch, de ciruelas amargas.

En esta relación no olvido aquellos destilados denominados en lengua castellana “alcoholes blancos” (en francés son llamados eaux-de-vie), incoloros como el agua, que son elaborados a base de frutas, llamadas genéricamente moras, que son frutas ---también llamadas bayas--- de diferentes especies botánicas. Esas frutas son generalmente de origen francés, y con ellas son elaborados diversos destilados que llevan por nombre el de la fruta de su procedencia, como la Framboise (frambuesa en francés y raspeberry en inglés), Mirtille, Poire y Mirabelle. Ésta última es una especie de ciruela. Existen otros aguardientes, igualmente incoloros, elaborados a partir de ciruelas. Se trata del Kirsch, de Francia, y el Kirschwasser, de Alemania.

Otros destilados son llamados licores, ya que no son exclusivamente producto de la destilacion de un fermentado base, sino que en su elaboración intervienen ---a mas de un destilado, de cualquier origen--- otros ingredientes, hierbas, raíces, cortezas y hojas de arboles, especias, edulcorantes y frutos,. Tal es el caso del Amaretto, del Benedictine, del Charteuse, del Cynar, del Drambuie, del Grand Marnier, y del Strega.
En la página oficial de la Asociaciòn Apolo y Vino, de España, queda asentado que “Los licores son bebidas hidroalcohólicas aromatizadas obtenidas por maceración, infusión o destilación de diversas sustancias vegetales naturales, con alcoholes aromatizados, o por adición a los mismos de extractos aromáticos, esencias o aromas autorizados, o por la combinación de ambos, coloreados o no. Tendrán un contenido alcohólico superior a 30º centesimales" A partir de esta definición –continúa la cita-- podemos decir, sin pretender ser exhaustivo, que los licores se clasifican principalmente en licores naturales; aquellos que se obtienen como un aguardiente de plantas, frutas, etc y se endulzan, y los licores artificiales; los que se obtienen mediante la maceración en alcohol ya elaborado de frutas, plantas, especies, hierbas, etc, y también son endulzados”.
En la vigésimo octava cena de la serie Gastrónomos y Epicúreos, del Grupo Enológico Mexicano, celebrada el martes 26 de enero de 2010, Rafael Fernández Flores, Director General de la empresa Servicio de Valor Agregado (y Miembro de Número del Grupo Enológico Mexicano) disertó acerca del arte de la destilación, titulando su platica “El Exorcismo del Vino”. Su intervención fue amena en grado superlativo ---por la facilidad de palabra que posee para exponer un tema en particular---, y si bien la conferencia fue sin recurrir a la lectura de un texto, sí entregó un escrito para ser incorporado a la introducción de este reportaje. Así es que a continuación aparece, entrecomillado, lo que el conferenciante ---quien tiene el grado académico de Doctor en Física--- expresó acerca de los destilados del vino.
“Hace varios años, en Francia, me invitaron a probar un licor. Su gusto era suave, pero se sentía intensamente el contenido de alcohol. Cuando lo terminé de degustar me preguntaron ¿cuántos grados de alcohol crees que tiene? Pensando en el tequila, aventuré un 50. Sesenta y cinco, me corrigieron. Yo no sabía que existían licores de 65 grados, dije. Me aclararon que ese Alcohol, que acababa de descubrir, y al que me aficioné inmediatamente, era Calvados y que efectivamente desde hacía un cierto tiempo estaba prohibido hacer Calvados de esa gradación, pero que el que acababa yo de probar había sido hecho en una granja de Bretaña, por uno de los pocos artesanos que aun tenían permiso de fabricarlo caseramente. La ley que regulaba la gradación máxima de los alcoholes preveía que los viejos maestros productores de Calvados, podían seguir produciéndolo, pero que a su muerte se acabaría, con ellos, la licencia para hacerlo.
Empiezo con esa anécdota porque muestra que los espíritus del vino se pueden exorcizar “caseramente”, pero que no cualquiera puede hacerlo. ¿Cómo se hace y por qué se regula esa actividad? Son dos preguntas a las que quisiera tratar de dar respuesta.

Indagar en estos temas es ir a la esencia de lo que somos como seres humanos; una especie llena de curiosidad, fantasía e inteligencia. Curiosidad para preguntarnos el por qué de las cosas, por qué una bebida o un queso dejados al aire se descomponen, fantasía para imaginar las razones y, finalmente, inteligencia para ponerlas a prueba y construir una explicación racional del mundo.
Es apasionante y conmovedor pensar en esos hombres que buscaban la piedra filosofal para cambiar una sustancia común y corriente en oro. Seres que trabajaban en el secreto, que usaban símbolos esotéricos y buscaban vincular las propiedades de los planetas con los atributos de los viejos dioses y las de los metales. Mercurio era las tres cosas: metal, dios y planeta. Personas que para medir el tiempo repetían frases sin ningún sentido, y que parecían mágicas a los profanos, como es el caso del término abracadabra...

Los relatos de la época, y las películas que hablan de los alquimistas nos los describen trabajando con recipientes puestos al fuego, en los cuales hierve un líquido, cuyos vapores fluyen a través de un tubo que sale de la tapa y conecta con otro recipiente en el cual se va depositando el líquido que resulta de condensar el vapor. El líquido que hierve en el primer recipiente y el que se condensa en el segundo no son el mismo, no tienen las mismas propiedades, el fuego lo ha “purificado”, lo ha transmutado, lo ha exorcizado.
El arreglo de recipientes y tubos que acabo de describir es lo que se conoce como alambique, y es de uso general incluso en nuestros días en los laboratorios de química de las universidades Pero antes de seguir con las sustancias, cedamos a la tentación de las palabras. Alambique, como alcohol y alquimista son palabras que vienen del árabe. Fue a través de esta cultura que llegaron a España los conocimientos de los pueblos griego y romano. En griego Ambix, quiere decir vaso. En árabe se corrompió a Ambic y Al Ambic, el vaso, es la palabra árabe que pasó al español como alambique. Actualmente la usamos también en sentido figurado para hablar de un proceso complicado, cuando decimos por ejemplo que es un argumento “alambicado”.

Llama la atención que los líquidos en el recipiente inicial y final del proceso, no sean iguales. ¿por qué el líquido que se condensa no es el mismo que el que hierve?, ¿qué acaso el vapor que esta condensándose no es el del líquido que hierve? La respuesta, aunque parezca absurda es no, no lo es, cuando en el recipiente en ebullición se encuentra un líquido que está formado por la mezcla de otros dos, por ejemplo alcohol y agua.

Los puntos de ebullición del alcohol y el agua son diferentes: el alcohol hierve a una temperatura inferior al agua. Así que si el primer recipiente se mantiene a una temperatura superior a la de ebullición del alcohol, pero inferior a la del agua, el vapor que se formará será exclusivamente el del alcohol y por eso al condensarse obtenemos un líquido distinto del original.

La destilación, que es el nombre que se da este proceso de evaporar y condensar un líquido, es hoy un proceso estándar de separación en las ciencias químicas, que viene desde tiempos muy remotos; como nos indica la propia etimología de alambique, y que fue usado de manera empírica por los alquimistas, con propósitos de investigación, y por maestros artesanos fabricantes de aguardientes.

Se dice que en 1250, Arnaud de Villeneuve fue el primero en destilar vinos en Francia, y que dio al destilado el nombre de eau-de-vie, agua de vida, literalmente, en español traducimos eau-de-vie por aguardiente.

La destilación para producir licores ha sido durante mucho tiempo un arte, como el practicado por los viejos artesanos de Bretaña en la fabricación de su Calvados. Un arte en el proceso de destilación y en el de la fabricación de los instrumentos para llevarla a cabo.
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Los alambiques se fabrican de cobre y de bronce. El cobre tiene propiedades químicas que lo hacen muy adecuado al proceso de destilación del vino: es maleable, es buen conductor del calor, resiste la corrosión, reacciona químicamente con los ácidos grasos y el azufre, lo que contribuye a la calidad de los brandies y coñacs y es un buen catalizador de otras reacciones químicas beneficiosas a la producción de licores.

Los fabricantes de alambiques más famosos se encuentran en la región de Cognac y de Burdeos, en Francia. Entre ellos Binaud, Chalvignac, Mareste, R. Prulho y Jean-Louis Stupfler.

Como decía hace unos instantes, el arte no está solamente en la fabricación de los materiales para llevar a cabo la destilación, sino sobre todo en la manera de llevarla a cabo.
Como sabemos, los vinos, y en general los fermentados, a partir de los cuales se producen los licores, son sustancias químicamente complejas, es decir que no sólo tienen uno o dos componentes, como idealmente mencioné para ejemplificar el proceso de separación.
Eso hace necesario un proceso más sofisticado, llamado de doble destilación. Se requiere la doble destilación porque en la destilación sencilla se separan del líquido original el alcohol y los ésteres. Los esteres son solventes, que pueden usarse como anestésicos, y que se forman a partir de los alcoholes por deshidratación, tienen un gusto fuerte y desagradable.

En los primeros tiempos de la producción de licores, los esteres no se eliminaban, simplemente se enmascaraba su sabor desagradable agregando sustancias de sabores fuertes como el jengibre o el anís, de donde han sobrevivido esas bebidas. En francés hacer una doble destilación se dice “cohober”, y el alambique, más pequeño, que se usa para llevarla a cabo se llama “cohobateur”.
Los alcoholes se forman a partir de los compuestos orgánicos, metano, etano, etc., y reciben los nombres correspondientes de metanol, etanol, etc. No todos estos alcoholes son propios para el consumo humano.

Conocer qué alcoholes se forman en una fermentación, sus puntos de ebullición, diseñar un dispositivo que permita separar los que son propios al consumo humano de los que no lo son, no es algo simple, pero los conocimientos actuales lo hacen posible.

Imaginemos, sin embargo, a los primeros maestros productores de licores de los siglos XV y XVI fabricando sus productos, sin siquiera una base científica incipiente. Recordemos que Lavoisier, reputado como padre de la química moderna murió a finales del siglo XVIII, durante la Revolución Francesa. Por eso los viejos fabricantes de Bretaña tenían un permiso especial para fabricar sus aguardientes, porque no cualquier mortal podía producir un alcohol que no fuera dañino a la salud.

Queda también como parte anecdótica de esta historia, de producción de licores, la “leyenda negra” del ajenjo, que volvía locos a los poetas malditos y que hizo que se prohibiera esa bebida. Hoy se conoce como separar los compuestos dañinos de ese aguardiente, y el ajenjo se ha vuelto a vender en las licorerías de Francia .

En parte el conocimiento de mejores técnicas de destilación se debió al interés de la industria petrolera en los procesos de separación; conocidas en el caso del petróleo como refinación. Las refinerías son en esencia destilerías, lo que ingresa es un líquido complejo, con azufre y varios otros componentes, y lo que se obtiene al final del proceso son las gasolinas, que son a los motores lo que los licores a nuestras gargantas, valga la analogía química, no gastronómica. Por supuesto que la separación de los componentes del petróleo no se realiza con alambiques, se lleva a cabo en torres de destilación, que tienen muchos platos, a diferentes temperaturas, y no es una doble destilación la que ocurre, sino una destilación en varias etapas.

Todo el conocimiento que se fue generando por esta industria fue el que terminó acabando con la vieja tradición de los artesanos del Calvados en Bretaña. Aunque se trate de una época ida, aun hoy los nostálgicos pueden adquirir a través de internet, alambiques y producir sus propios alcoholes. Miguel Guzmán Peredo y yo hemos tenido la oportunidad de degustar un Schnaps de fabricación casera, destilado por el papá de nuestro amigo Stephan Bishop, el chef pastelero austriaco, que fue nuestro anfitrión en Tequisquiapan.
Por cierto que también con Miguel hemos tenido la ocasión de probar el ajenjo, el licor al que me refería hace unos momentos.

Quizás valdría la pena, antes de terminar, mencionar rápidamente por qué el fuego tiene la propiedad de convertir unas sustancias en otras. Como sabemos, gracias a Demócrito, Dalton, Bohr y varios otros notables científicos, la materia, toda, esta hecha de los mismos elementos constitutivos llamados átomos. Los átomos se combinan entre ellos para formar las moléculas, mediante fuerzas de origen electromagnético. La diferencia entre un sólido, un líquido y un gas, es el alcance de esas fuerzas. En un gas, las partículas no se atraen; deambulan libremente por todo el espacio y prácticamente interaccionan entre ellas exclusivamente mediante colisiones casuales, producto de su errático andar. Los sólidos tiene fuerzas de atracción más fuertes, entre sus átomos, que los obligan a tener posiciones fijas, por eso su forma es definida, los átomos de los líquidos están unidos por fuerzas menores que las de los sólidos, pero superiores a las de los gases.

Estas fuerzas de origen electromagnético se manifiestan como energía de enlace, cuando calentamos una sustancia, le agregamos energía; en el momento en que esa energía es del mismo tamaño que la energía de enlace, se rompe el vínculo de los átomos, por ese mecanismo un líquido pasa a ser vapor.

Es toda una ciencia el estudio de las transiciones de fase, es decir el conocer bajo qué condiciones una sustancia pasa del estado sólido al líquido o del líquido al gaseoso. También son posibles transiciones del sólido al gas, dependiendo de las condiciones de presión y temperatura. Nosotros mismos, en el Grupo Enológico Mexicano, hemos experimentado los efectos de las diferencias de presión en el comportamiento del aire que transporta los aromas de un vino. Y todos sabemos que el agua en la Ciudad de México hierve a 92 grados, mientas que al nivel del mar lo hace a 100.

La ecuación que describe la variación de los puntos de ebullición con la presión se llama Ecuación de Clapeyron, y permite trazar las curvas de coexistencia entre las diferentes fases y definir algunos términos, como la presión de vapor, aquella en la cual las fases líquida y gaseosa coexisten. No voy a ahondar más en estos temas, pero quería mencionarlos aunque fuera rápidamente para mostrar cómo el secreto arte de los maestros licoreros se fue convirtiendo en una ciencia.

El desarrollo de la termodinámica como una ciencia, y el interés en la industria petrolera desaparecieron prácticamente el arte de la destilación. Los alquimistas se volvieron químicos. Ahora el Calvados se produce industrial y no artesanalmente, y yo no puedo, al llegar a este punto, dejar de pensar en la frase de Demócrito: “Existen los átomos y el vacío, lo demás es opinión”. Y yo agrego: ¿Por qué no dejamos los átomos de lado, por un momento y pasamos a opinar sobre las cualidades de los vinos que en un momento vamos a degustar? (Hasta aquí la trascripción del texto de Rafael Fernández Flores, referente a la destilación)

A continuación se procedió a degustar el vino blanco “Fuego Austral”, cosecha 2007, elaborado en el Valle Central de Chile por Viña Ventisquero. Se trata de. un monovarietal 100% Chardonnay, que tuvo un reposo de tres meses “sur lies” en los tanques de acero inoxidable. Los miembros del Grupo Enológico Mexicano allí presentes lo describieron como un vino de color dorado brillante, con tonalidades verdosas, que a la nariz desplegó un abanico de aromas frutales: membrillo, manzana amarilla, perón y durazno, sin pasar por alto ciertos aromas herbáceos, especialmente a cilantro. También se hizo presente el olor a pan tostado. A la boca sui ataque fue grato, con cierto predominio de acidez tenue y un discreto ---y no desagradable---amargor final.
Luego se hizo la descripción organoléptica del voino tinto “El Mirador” Reserva, cosecha 2003. Es un. coupage de Cabernet Sauvignon y Misión, que fue objeto de un periodo de reposo de ocho meses en cubas de acero inoxidable, y posterior crianza de ocho meses (el 70% del vino) en barricas de roble americano y encino francés. Fue elaborado por la Bodega y Viña El Mirador, ubicada en el Valle de Bio-Bio,. En Chile. El color de este vino es rojo rubí, de capa media alta, con buen escurrimiento de glicerol. Su expresión aromática es de frutos rojos en vías de pasificación, un dejo de barrica, con notas herbáceas, así como de cuero y tabaco.
Al concluir con la descripción de las características de estos dos vinos, escuchamos a José del Valle Rivas, Director General de la empresa Selección de Sommelier, S.A. y Miembro de Número del Grupo Enológico Mexicano, quien hizo alusión a la Bodega y Viña El Mirador, mostrando algunas imágenes de ese bello paraje vitivinícola en el Valle de Bio.Bio, en Chile.
La cena consistió en Mil hojas de betabel y tártara de atún con mango y ajonjolí negro. El vino blanco “Fuego Austral” armonizó muy bien con esa entrada. El manjar principal fue un delicioso Filete de res en salsa de tres pimientas con papas arrugadas, cuyo maridaje con el vino tinto “El Mirador” fue excelente. El postre consistió en Pastel de zanahoria.

miércoles, 20 de enero de 2010

CATA DE VINOS ARGENTINOS DE LA BODEGA FAMILIA CASSONE


Argentina ha sido tradicionalmente un país que ha recibido, de manera más ostensible durante el siglo XIX, a los emigrantes de varias naciones europeas, principalmente de España e Italia. Celestino Cassone llegó procedente de la región del Piamonte, en Italia, y se afincó en su nuevo país, en busca de mejores condiciones de vida. Pasados los años Roberto Cassone, descendiente suyo, comenzó a elaborar vinos en la década de los años cincuenta, del siglo pasado, en el Distrito de Junín.. Ya para 1998 Eduardo, hijo de Roberto, junto con su esposa Florencia Ferreira Funes, y sus hijos Eduardo José, Martín y Federico, reiniciaron la aventura de producir vino. La Bodega Familia Cassone está ubicada en el Distrito de Drummond, en la región de Luján de Cuyo, en Mendoza, y cuenta con tres viñedos en el área sudoeste de la ciudad de Mendoza (dos de ellos son de antigüedad centenaria), y en Perdriel, también en Luján de Cuyo, cuentan con otro extenso viñedo de cien hectáreas.

Los vinos de la Bodega Familia Cassone están inscritos dentro de tres categorías: Siete Cuchillos, Finca La Florencia y Obra Prima. El vino Obra Prima Malbec fue calificado como el número uno en el certamen Top Values in Argentinean Malbec, con 91 puntos, y además en el concurso Hyatt Wine Awards, de julio de 2008, celebrado en Buenos Aires, alcanzó Medalla de Plata. El vino emblemático de esta bodega, Obra Prima Colección Malbec Gran Reserva, fue calificado por la revista estadounidense Wine Spectator con 91 puntos.

En la página oficial de la Bodega Familia Cassone leo que “al hacer una mirada rápida en el enoplanisferio , observamos que más del 80% de los pa´sses vitivinícolas del mundo , se ubican cercanos a los mares y océanos, para desarrollar una vitivinicultura marítima muy definida en el estilo de los vinos. Otras
regiones vitivinícolas, alejadas a mas de 200 kilómetros del mar, dan origen a la vitivinicultura continental; también de características definidas por mesoclimas diferentes a los marítimos. Las
regiones andinas de Argentina, están dando origen a una vitivinicultura de altura, a mas de 900 metros sobre el nivel del mar, casi única en el mundo. L
a más histórica y prestigiosa región vitivinícola denominada: Región Alta del río Mendoza, en los departamentos de Maipu y Lujan, de la provincia de Mendoza, se ubica entre los paralelos 33 ° y 35° latitud sur.

Las tres
grandes fortalezas naturales de nuestra vitivinicultura están dadas por las siguientes cualidades climatológicas: veranos y otoños secos y prolongados, radiación solar muy superior a otras zonas productoras de vino y una amplitud térmica notable, incluso en verano, en los altos valles pedemontanos.

La calidad de las añadas es mas constante que en las regiones europeas.
Una vitivinicultura de altura única en el mundo para vinos de gran prestigio. (el paradigma que cambia los tradicionales conceptos de latitud-calidad)
Suelos pobres en clima templado: cálido, seco y desértico, con menos de 300m.m de lluvia anual.Las viñas están implantadas en los valles y riberas de los ríos de montaña. La irrigación siempre es necesaria para una viticultura en el desierto.
Suelos de origen aluvional, formados en el permanente deshielo de glaciares, por ríos de montaña. bajos contenidos en materia orgánica, óptimos para el desarrollo de vinos tintos muy concentrados y robustos.
Iluminación solar casi única, con mas de 320 días de cielos limpios, sin lluvia ni nubes.
Se asegura la máxima capacidad de fotosíntesis para uvas y vinos naturalmente orgánicos. de madurez polifenólica completa, con concentración de azucares y antocianos elevada”. Hasta aquí la cita anterior.




La cata “ciega” mensual número 183 del Grupo Enológico Mexicano, correspondiente a Enero de 2010, se llevó a cabo en un salón privado del restaurante “Bistro 235”, la sede permanente de estas degustaciones analíticas. Para ella fueron seleccionados ocho vinos de la Bodega Familia Cassone..

Las calificaciones están basadas en los parámetros que maneja el Grupo Enológico Mexicano. Aquellos vinos cuya calificación oscila entre los 50 y los 59 puntos son considerados “no recomendables”. Si la puntuación se halla comprendida entre los 60 y los 74 puntos, son juzgados “bebibles”. Una calificación entre los 75 y los 84 puntos permite evaluarlos como “buenos”. Si el puntaje oscila entre los 85 y los 94 puntos, son juzgados “muy buenos”. En el caso de que la calificación esté comprendida entre los 95 y los 100 puntos, entonces alcanzan la categoría de “extraordinarios”.

La Mesa de Catadores estuvo integrada día por los siguientes enófilos: Patricia Amtmann, Alejandra Vergara, José Del Valle Rivas, Mauricio Romero, Luis Juan de Paz, Dario Negrelos, Joaquín López Negrete y Miguel Guzmán Peredo.

Los resultados fueron los siguientes:

Vino blanco:

Finca La Florencia Chardonnay. Cosecha 2008. 14.0% Alc. Vol. Monovarietal 100% Chardonnay. Crianza de cuatro meses en barrica de roble francés.. Calificación: 87.75
puntos. Precio: $ 190.00

Vino Rosado:

Obra Prima Rosado. Cosecha 2008. 13.5% Alc. Vol. Monovarietal 100% Cabernet Sauvignon. Calificación: 85.38 puntos. Precio: $ 195.00

Vinos tintos:

1.- Obra Prima Colección Malbec Gran Reserva. Cosecha 2005. 14.0% Alc, Vol. Coupage de 80% Malbec, 10% Cabernet Sauvignon y 10% Merlot. Viñedos de Luján de Cuyo y Tupungato. Crianza de dieciocho meses en barrica nueva de roble francés. Calificación: 92.25 puntos. Precio: $ 850.00.

2.- Obra Prima Malbec Reserva. Cosecha 2005. 14.5% Alc, Vol. Monovarietal 100% Malbec. Viñedos de cien años de antigüedad en Luján de Cuyo. Crianza de doce meses en barrica de roble francés (el 80% del vino) y barrica americana (el 20% restante). Calificación: 89.75 puntos. Precio: $ 360.00.

3.- Obra Prima Cabernet Sauvignon Reserva. Cosecha 2005. 14.0% Alc, Vol. Monovarietal 100% Cabernet Sauvignon. Crianza de doce meses en barrica de roble francés (el 80% del vino) y barrica americana (el 20% restante). Calificación: 87.88 puntos. Precio: $ 360.00.

4.- Finca La Florencia Merlot Cosecha 2006. 14.0.0% Alc. Vol. Monovarietal 100% Merlot. Crianza de seis meses en barrica de roble francés (el 80% del vino) y barrica americana (el 20% restante). Calificación: 87.63 puntos. Precio: $ 250.00.

5.- Finca La Florencia Cabernet Sauvignon. Cosecha 2006. 14.0.0% Alc. Vol. Monovarietal 100% Cabernet Sauvignon. Crianza de doce meses en barrica de roble francés (el 80% del vino) y barrica americana (el 20% restante). Calificación: 86.13 puntos. Precio: $ 190.00.

6.- Finca La Florencia Malbec. Cosecha 2006. 14.0.0% Alc. Vol. Monovarietal 100% Malbec. Crianza de seis meses en barrica de roble francés (el 80% del vino) y barrica americana (el 20% restante). Calificación: 85.25 puntos. Precio: $ 190.00.

Cabe señalar que los ocho vinos catados superaron la barrera de los 85 puntos, quedando ubicados dentro de la categoría de “muy buenos”.

Loa catadores eligieron “Mejor etiqueta” y “Mejor botella” la del vino Obra Prima Colección Malbec Gran Reserva. Cosecha 2005.

Al concluir esta cata los integrantes de La Mesa de Catadores saborearon una exquisita cena, preparada por los dos chefs del “Bistro 235”, Mauricio Romero Gatica y Héctor Dongú. El menú fue: Sopa Minestrone con chipirones y jamón serrano, y Suprema de pollo rellena de espinaca y cebolla caramelizada al vino tinto. Con estos guisos degustamos tres vinos de la Bodega Familia Cassone: Finca La Florencia Chardonnay, cosecha 2008; Obra Prima Cabernet Sauvignn Reserva, cosecha 2005; y Obra Prima Colección Malbec Gran Reserva. Cosecha 2005. El postre fue Leche frita.

martes, 15 de diciembre de 2009

ENOTURISMO Y GASTRONOMADISMO EN ENSENADA




(PEQUEÑA CRÓNICA DE UN GRAN DELEITE ANUNCIADO)

Enoturismo es una palabra que ha adquirido, a nivel mundial, una gran importancia. Por doquier se habla de esta forma especial de turismo (llamada wine tourism entre los angloparlantes; enoturisme, en Cataluña: enoturismo en España y en Italia; y rota do vinho, en Portugal) que comenzó en Estados Unidos de América, en el estado de California, ya que fueron las bodegas vitivinícolas de Napa y de Sonoma ---en las cuales la producción de vino alcanza cifras en verdad estratosféricas--- las pioneras en promover las visitas de nutridos grupos de personas, interesadas en adentrarse en el fascinante mundo del vino.

En una página de internet de la ciudad de Zamora, España, leo que “en su fórmula más sencilla, el enoturismo consiste en la realización de recorridos por las comarcas de tradición vinícola, con la posibilidad de visitar sus bodegas, realizar cursillos de cata, catar a su vez los mejores vinos de la bodega y conocer la ancestral cultura de la vid. En nuestro país va creciendo el número de bodegas que, además, ofrecen la posibilidad de alojamiento en un hotel de su propiedad, como es el caso de las adscritas a la marca "Haciendas de España". La cultura del vino se extiende hasta el punto de haber generado un tipo de turista de alto poder adquisitivo, interesado en conocer las zonas de procedencia de los vinos que consume. El "boom" vinícola es un fenómeno imparable, como se pone de manifiesto por el incremento de las ventas de las publicaciones especializadas, la aparición de rutas gastronómicas vinculadas al vino y el aumento del interés en conocer el funcionamiento de las bodegas por dentro y los secretos de la elaboración de los caldos. Aunque parezca sorprendente, hay turistas dispuestos a pagar un buen dinero por pasar sus vacaciones entre vides y barricas, dando pie al desarrollo de esta modalidad reciente de turismo cultural que, hoy por hoy, sigue sin explotarse económicamente en las comarcas vitivinícolas zamoranas, pese a que es obvio que esta actividad puede ofrecer a agricultores, bodegueros, hosteleros y comerciantes importantes beneficios”

En ese mismo portal queda señalada la siguiente información, que me parece digna de ser transcrita en este texto: “En Estados Unidos, la cantidad de turistas que visitan las bodegas de la zona vitivinícola de Napa Valley (California) supera en número a los que se desplazan a Disney World. Tras el estreno en 2004 de la película "Entre copas" se dispararon las visitas a las principales bodegas californianas, especialmente a las del Valle de Santa Inés, donde se desarrolla el filme. Por lo que concierne a Francia, en el año 2002, tantas personas visitaron las bodegas de Francia como el Museo del Louvre, en París. Se trata, además, de un turismo de alto nivel adquisitivo: hay personas que por pasar una noche en un "chateaux" de la región francesa de los vinos del Loire pagan hasta 2.000 dólares. Otros países de tradición vinícola nos llevan una gran ventaja en el camino de la promoción turística de las zonas del vino. Australia recibe al año más de cuatro millones de turistas, muchos de los cuales acuden a la llamada de sus pujantes caldos”.

Lo mismo acontece en Chile, donde en fecha reciente fue organizada una visita (programada por la Corporación Chilena del Vino) a las principales bodegas de ese país, con la finalidad de aprovechar la experiencia de los estadounidenses, quienes en esta materia han sentado las bases de un formidable movimiento turístico, estrechamente relacionado con el vino. Y en España acontece un fenómeno similar, ya que cada día es mayor el número de bodegas que, en La Rioja, Cataluña, Valdepeñas y Ribera del Duero promueven las visitas a sus instalaciones.

En México el enoturismo viene cobrando una singular auge. Las bodegas vitivinícolas del Valle de Guadalupe, en las cercanías de la ciudad bajacaliforniana de Ensenada, han incrementado (lo cual me parece en extremo plausible) la promoción a sus productos y las visitas a dichas empresas, que actualmente gozan del interés que se ha despertado por conocer las instalaciones donde se elabora el vino.

Lo mismo acontece el Valle de Parras, donde se localiza Casa Madero, ubicada en el sitio donde fue fundada, en el año 1597, la primera bodega vinícola del continente americano. José Milmo, el artífice del prestigio de esta empresa, ha impulsado notoriamente el número de visitantes (especialmente durante a temporada de la vendimia, pero de igual manera en otras épocas del año, donde es posible advertir las diferentes etapas en la producción del vino, primero la viticultura, y más tarde, la vinicultura), quienes son alojados en la espaciosa hacienda llamada “Casa Grande” –denominación de la línea de vinos premium de esta empresa mexicana---, para luego recorrer las diversas instalaciones de una compañía que es orgullo de la vitivinicultura mexicana.

Un tercer ejemplo del enoturismo en nuestro país lo constituye la Finca Doña Dolores, sede de la empresa Freiexnet de México, ubicada a corta distancia de la población de Ezequiel Montes, en el estado de Querétaro. En este lugar dio comienzo, hace unos años, una acertada promoción del vino mexicano, y al presente, según me comentó Jordi Fos (el actual enólogo y director de Freixenet de México), el número de visitantes es superior, con creces, a cien mil, cada año, cifra que representa una cantidad de visitantes similar a los que recorren cada año la ciudad de Querétaro.

A continuación, y como complemento del Enoturismo, diré algunas palabras acerca del Gastronomadismo.

Maurice-Edmond Sailland, ampliamente conocido en los círculos gastronómicos franceses por su seudónimo de Curnosnky, lo mismo que por el honroso título de “El príncipe de los gastrónomos”, en homenaje a sus conocimientos culinarios y a su propensión al sibarítico goce de exquisitos platillos y deliciosos vinos, fue quien acuñó un neologismo, gastronomadismo, que se aplica al gastrónomo viajero, a aquella persona que une el placer de viajar con la degustación de nuevos guisos, propios de la ciudad o del país que visita. A este particular agrega el escritor hispano Néstor Luján que el vocablo “gastronomadismo” se aplica acertadamente al gastrónomo viajero, aquel que enlaza el placer de visitar diversas ciudades con la apreciación palatal de los guisos propios de esas regiones.

Los párrafos anteriores sirven, a mi parecer, como apropiada introducción a la pequeña crónica de un gran placer anunciado, que hace referencia a la visita que una decena de miembros del Grupo Enológico Mexicano realizó en fecha reciente a numerosas bodegas vitivinícolas, aledañas a la ciudad de Ensenada, en el estado de Baja California.

Una vez llegado el Grupo Enológico Mexicano a la ciudad de Tijuana, recogimos el vehículo que previamente habíamos reservado. .Se trató de una camioneta para diez personas, en la cual, de inmediato, nos trasladamos al poblado de Puerto Nuevo, donde ---al filo del medio día--- almorzamos opíparos tacos de tortillas de harina con langosta y frijoles, la especialidad de casi todos los restaurantes de este lugar, acompañados con cerveza bien fría.

Llegados a la ciudad de Ensenada el gran deleite dio comienzo, por la tarde, en la bodega Vides y Vinos Californianos, cuna de los vinos de la marca Roganto. Allí fuimos recibidos por el enólogo Antonio Escalante Domínguez, quien inicialmente nos dio a probar varios vinos, directamente de los tanques de fermentación. Así degustamos los siguientes caldos, de la cosecha 2009: Sauvignon Blanc, Chardonnay, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc. Estos vinos fueron elaborados con uvas procedentes del Valle de Guadalupe, y de los propios viñedos ubicados en el Valle de San Jacinto. Momentos más tarde saboreamos otros vinos, que se hallaban en proceso de crianza en las barricas de roble francés: los varietales Merlot, Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Pinot Noir y Cabernet Franc de las cosechas 2008 y 2007, que posteriormente habrán de ser envasadas en botella.

Tras de este ejercicio palatal nos fue ofrecida una espléndida cena, preparada por la chef Mónica Escalante Domínguez, quien cocinó los siguientes tiempos, con un atinado maridaje con vinos seleccionados por Antonio, su hermano. Primeramente Ensalada de langosta sobre hojaldre, acompañada del vino Chardonnay Roganto, cosecha 2008. A continuación: Mejillones con salsa de mantequilla al vino blanco, con el vino espumoso Sauvignon Blanc Tramonte, cosecha 2008. En seguida sirvieron Ensalada de lechugas con codorniz asada y pimientos, que armonizó muy bien con el vino Tramonte, cosecha 2006. El cuarto manjar fue Lasagna de pato, maridada con el vino Tinta de la Baja (este nombre fue ideado por nuestro anfitrión, para designar la cepa Tempranillo), cosecha 2006. Otro platillo y otro vino fueron New York asado bañado con salsa de queso azul y Cabernet Sauvignon Roganto Selección Especial, cosecha 2006. El postre consistió en Pastel de hojaldre con nuez, acompañado con un platón de quesos finos con fruta de la temporada. Para este tiempo Antonio Escalante escogió su exquisito vino de postre Cosecha Tardía 33, del año 2007, que significó un gran deleite al paladar. La memorable sesión manducatoria concluyó ---varias horas después de haber dado comienzo--- con un aromático café express, un puro y una copa de Bacanora, de Altar, Sonora.

Después de una cena de tanta apetitosidad, a la mañana siguiente fuimos a desayunar tacos de pescado y de camarón (acompañados del vino espumoso Sauvignon Blanc Tramonte, cosecha 2008, lo que constituyó un delicioso maridaje), a un establecimiento en la vía pública ---estos locales de venta de alimentos preparados, principalmente pescados y mariscos, tienen gran tradición en Ensenada---, que lleva por nombre “El Fénix”, en la esquina de Espinoza y Juárez.

Luego enfilamos hacia la zona vitivinícola del Valle de Guadalupe, y dio comienzo la visita a Bodegas de Santo Tomas, donde fuimos recibidos por Iván Cortéz, en cuya grata compañía estuvimos varias horas. Primeramente nos llevó, a bordo de un vehículo abierto por ambos lados (lo que permite tener una hermosa panorámica de los campos cubiertos de viñas), a recorrer numerosos planteles de este cultivo, al tiempo mismo que nos explicaba que la extensión de los viñedos asciende a 350 hectáreas ---a una altitud de 150 metros sobre el nivel del mar---, en tres zonas diferentes: Valle de Santo Tomas, Valle de San Vicente y Valle de San Antonio de las Minas. Allí hay sembradas veintidós variedades distintas de uvas, de las cuales dieciséis son las más utilizadas, para elaborar los exquisitos vinos de esta bodega. Las seis restantes se encuentran en proceso de experimentación.

La primera parada la hicimos, al filo de las once de la mañana, para degustar tres copas de vino tinto de la variedad Tempranillo, cosecha 2008 ---que tuvo una guarda de cinco meses en barrica---, procedente de vides de tres edades diferentes: veinte, cuarenta y cinco y sesenta y cinco años (este último vino es el que se utiliza para elaborar el vino Duetto, de gran calidad), que nos fueron escanciadas por sus gentiles asistentes: Ana Ofelia Félix Serrano y Freddy Gutiérrez López, Esta experiencia gustativa, de apreciar el aroma y el sabor de vinos elaborados con uvas de vides de diferentes edades, resultó en extremo interesante para los catadores.

Una segunda parada nos permitió saborear otras tres copas de vino blanco, la primera de Chardonnay, cosecha 2007, de la línea “ST”; la segunda de French Colombard, cosecha 2008 y la tercera de Chardonnay, cosecha 2006, Estos vinos permanecieron cuatro meses en barrica.

Vendría, momentos después, una tercera parada, bajo la frondosa copa de un añoso pirul, donde las copas estaban colocadas sobre barricas de roble francés. Allí degustamos dos vinos Barbera, cosecha 2008, elaborado con uvas de parras de veinte y sesenta y cinco años de edad, con guarda en barrica de diez meses.. Y a continuación otras copas con vino de la variedad Cabernet Sauvignon, de parras de veinte años, procedentes de dos áreas distintas: el Valle de San Gabriel y el Valle de San Antonio. Los planteles de esas uvas llevan por nombre de “Los Dolores”, de sarmientos añosos de veinte y cuarenta y cinco años, y de “La Changa”, de sesenta y cinco años de antigüedad. Estos vinos son los empleados para la confección de los excelentes vinos “Único” y “Duetto”..

Tras varias horas de recorrido por los viñedos fuimos a un espacio interior denominado “Cava Baro”, donde nos aguardaba un interesante ejercicio de degustación. En esa oscura cava Iván Cortéz, nuestro diligente cicerone, nos explicó que “la intención de la “Cata de Maderas” es que los participantes se den cuenta del uso de la barrica, y de qué manera influye sobre el vino, además que si ponemos barricas de roble francés de dos bosques diferentes, aún utilizando un vino de la misma variedad, ese caldo tendrá aromas y sabores completamente diferentes. El acompañamiento en cada parte del ejercicio se hace con instrumentos musicales diferentes, para que al final se reúnan todos tocando la misma melodía, lo cual es un espejo de lo que sucede día a día en nuestra vinícola, departamentos diferentes trabajando al unísono, para llegar a un mismo fin”. En esta experiencia se utilizó la variedad Merlot proveniente de plantas de 28 años de edad, con crianza de nueve meses en barricas de. Allier y Nevers.

Momentos más tarde procedimos, cada uno de los participantes en este recorrido, a elaborar “su” propio vino, eligiendo para ello porcentajes diferentes de cinco variedades diferentes: Merlot, Cabernet Sauvignon, Syrah, Barbera y Tempranillo. Los resultados saltarán a la vista (y al olfato y al gusto), ya que el Grupo Enológico Mexicano llevará a cabo una próxima cata, en la cual sean catados, y calificados, a “ciegas”, estos vinos.

El deleite no concluyo con la elaboración de esos vinos, sino que a continuación nos dirigimos a un espacio arbolado donde habían sido montadas las mesas, para una suculenta comida. La entrada fue Ensalada de lechugas mixtas, con manzanas y tomates, y aderezo de balsámico, mostaza y miel. El vino French Colombard, cosecha 2008, fue una magnífica opción de maridaje. El platillo principal consistió en Parrillada de Rib Eye, T-.Bone y Chorizo español, con ejotes, calabaza estrella y zanahoria baby. Para acompañar este sápido manjar bebimos Tempranillo, cosecha 2007. El postre fue Peras al mezcal.

Al caer la tarde, fuimos de Bodegas de Santo Tomás a una pequeña vinícola, Viña Tierra Santa, ubicada en el Ejido El Porvenir, la cual, según nos dijo Antonio Escalante, dará que hablar en un futuro próximo, por la calidad de sus vinos. Es propiedad de Mario Nomura Solis, un médico que incursiona como vitivinicultor bajo la acertada guía de Antonio Escalante. Allí degustamos varios vinos: un Shiraz, cosecha 2008, con crianza en barricas nuevas y usadas, y lo mismo un vino Cabernet Sauvignon con crianza en barricas francesas nuevas y usadas. Los cuatro vinos, de diferentes recipientes, nos parecieron de muy buena calidad.

Por la mañana del tercer día de recorrido desayunamos, cuando viajábamos hacia el Valle de Guadalupe, en el restaurante “El Correcaminos”, y de allí fuimos a Monte Xanic, donde nos esperaba Hans Backhof, el enólogo de esta renombrada empresa productora de excelentes vinos. Su plática inicial, desde una elevada terraza, que nos permitía contemplar una hermosa panorámica del valle a nuestros pies, giró en torno al cuidado que debe tenerse del viñedo, pues allí es el punto de origen de la materia prima con la cual habrán de ser elaborados vinos de gran calidad. Con el conocimiento y la experiencia que posee Hans Backhof, nos explicó, de manera amena y clara, el minucioso proceso que entraña el desarrollo de las vides, hasta que llega el momento, cuando los racimos están en su punto idóneo de madurez, de que tenga lugar la vendimia.

Momentos más tarde pasamos a la sala donde se levantan, como grandes torretas metálicas, los tanques de fermentación, y allí degustamos varios vinos, entre otros Chardonnay, Sauvignon Blanc y Chenin Cosecha Tardía, cosecha 2008, y luego fuimos al área de degustación para visitantes, y probamos sendas copas de los deliciosos vinos Malbec y Syrah cosecha 2006. Al despedirnos, Hans encomendó a su asistente Erika Cusine que nos acompañase a un bello paraje lacustre (precisamente llamado “El Laguito”), frontero a la planta vinícola, donde nos sería servida una sabrosa paella, que acompañamos con tres vinos de Monte Xanic: Rosado, Chardonnay y Syrah.

Al filo de las seis de la tarde fuimos a contemplar la puesta de sol, en el Océano Pacífico, al restaurante “Punta Morro”, donde bebimos un par de exquisitos Martinis, para luego ir al restaurante “Sanos’s”, donde Carlos Hussong, propietario de la bodega Viña Santa Úrsula, nos ofrecería una degustación de tres de sus vinos, y una cena de señalada sabrositud. Para esa reunión invitó a una docena de sus amistades más cercanas, a los nueve miembros del Grupo Enológico Mexicano, y a Antonio Escalante Domínguez (enólogo-propietario de Vides y Vinos Californianos) y a su esposa Vicky, nuestros gentiles acompañantes en todo el recorrido por las bodegas próximas a Ensenada.

Fuimos recibidos, antes de pasar a la mesa, con varias copas de Champagne Veuve Clicquot, y luego degustamos, en un gratificante ambiente de amistad, los vinos de Viña Santa Úrsula --- elaborados por la bióloga Griselda López, responsable de vinificación de esta vinícola---, de dos tipos: Valdepeñas y Cabernet Sauvignon, cosecha 2008, de encomiable calidad. Con estos caldos acompañamos la cena de cinco tiempos: Inicialmente saboreamos las Croquetas de risotto y alcachofa con medallones de langosta, aderezados con salsa alioli y pimiento. Luego el Turbante de pasta acompañado con frutos del mar al azafrán. A continuación una exquisitez: Codorniz (deshuesada) tempura, rellena de ostión, acompañada con puré de papa y salsa de granada. El manjar principal fue Filete de res en salsa de vino tinto con terrina de papa y pimientos asados. El maridaje de estos guisos fue con los dos vinos arriba anotados, y para concluir con tan deliciosa manducatoria fue servido el postre, consistente en Tartaleta de moras, acompañada de helado de vainilla, cuya armonización fue con .el vino de postre “Galeón”, igualmente de Viña Santa Úrsula, elaborado con la variedad Palomino. Este vino fue una gran sorpresa, por su extraordinaria calidad vínica.

A la mañana siguiente fuimos a almorzar en el restaurante campestre “Los Naranjos”, y de allí nos dirigimos a la Vinícola L. A. Cetto, donde nos esperaban Camillo Magoni y Joaquín Leyva. El primero es el enólogo, desde el año 1965, de esa bodega mexicana, la que mayor número de preseas internacionales ha obtenido, y el segundo es el gerente de la planta. Ambos nos tenían reservada una gran sorpresa: realizar en su compañía una cata “vertical” de nueve añadas del vino Nebbiolo Reserva Privada, de las siguientes cosechas: 1986, 1993, 1995, 1996, 1997, 1999, 2000, 2002 y 2004. Es prudente señalar que el vino Nebbiolo Reserva Privada cosecha 2002, fue galardonado con medalla de oro en el concurso Tasters Guild International Wine Competition, celebrado en Grand Rapids, Michigan (U:S:A), en 2007, y en el certamen Mundus Vini, que tuvo verificativo en Alemania, en 2007, alcanzó igualmente medalla de oro. Por lo que respecta al vino Nebbiolo Reserva Privada cosecha 2004 obtuvo medalla de plata en el Concours Mondial de Bruxelles, celebrado en Valencia, en 2009, y además dos dobles medallas de oro, la primera en Tasters Guild Internacional Wine Competition, en 2009 y en el concurso San Francisco International Wine Competition, igualmente realizado en 2009.

Antes de proceder a la cata “ciega” de esas nueve añadas, Camillo Magoni nos ofreció la degustación de dos vinos blancos de carácter experimental. (en ese momento nos explicó que entre las variedades de uvas comerciales y experimentales suman más de cien las cepas en las que actualmente trabaja). El primero ostenta la denominación AR-2008 y el segundo FN-2008. Ambas son cepas de origen italiano.

En seguida tuvo lugar la cata “ciega” de dichas nueve cosechas del vino Nebbiolo Reserva Privada, y los catadores del Grupo Enológico Mexicano fuimos evaluando, y calificando tan excelente caldo báquico.

A continuación, y antes de pasar a la mesa, degustamos dos extraordinarios vinos, que constituyen las reservas conmemorativas de esta vinícola bajacaliforniana: Angelo Cetto Reserva Platino, cuya primera edición fue la cosecha 2001 y fue presentada en el año 2003. Se trata de un coupage de 41% de Cabernet Sauvignon, 29% de Nebbiolo, 25% de Montepulciano y 5% de Petite Verdot. Este vino conmemora el aniversario número 75 de la fundación de la bodega, a cargo de Angelo Cetto, llegado a México en 1924. El otro vino es el 1928, cuya primera edición fue la cosecha 2008, que conmemora el octogésimo aniversario de la empresa. Es un coupage de Cabernet Sauvignon, Nebbiolo, Petite Syrah y Barbera. Ambos vinos son magníficos al paladar.

En la comida que nos brindó esta bodega estuvimos en la grata compañía de Don Luis Agustín Cetto ---hijo del patriarca fundador--., y de Camillo Magoni y de Joaquín Leyva. Los exquisitos platillos (ensalada de verduras, codornices asadas, arrachera y quesos surtidos) fueron acompañados con los dos vinos antes mencionados, y tres más, de la línea de varietales: Sangiovese, Malbec y Syrah. El postre fue con el delicioso vino Passito, un vino generoso de 17.5% Alc. Vol, elaborado con las cepas Petite Syrah y Zinfandel.

El periplo enológico y gastronómico concluyó ese día con una cena en el restaurante “Haliotis”, donde saboreamos, como entrada un exquisito carpaccio de Callo Mano de León y paté de atún. En seguida, Abulón Ayala ( es un abulón fresco, cocido en su jugo, con tomate, cebolla y chile verde) Un tercer platillo fue Sopes de chorizo de abulón, y concluimos con Filete de calamar gigante a la mejia. ( empanizado en salsa de tomatillo verde ). Los dos primeros manjares los acompañamos con el vino Roganto Sauvignon Blanc, cosecha 2008, mientras que los dos restantes con el vino Roganto Cabernet Franc, cosecha 2008.

A la mañana siguiente, muy temprano, recorrimos la autopista que enlaza Ensenada con Tijuana. Devolvimos el vehículo a la compañía arrendadora, desayunamos en el aeropuerto, y abordamos el avión que nos condujo a la ciudad de México, concluyendo el encanto de este viaje de enoturismo y gastronomadismo.

A manera de colofón transcribiré una frase del escritor y comediante estadounidense Groucho Marx: “El mejor banquete del mundo no merece la pena de ser degustado, a menos de que se tenga a alguien con quien compartirlo”.

jueves, 10 de diciembre de 2009

LOS MEJORES VINOS EN MEXICO, EN 2009


(Según el Grupo Enológico Mexicano)


En Enero de 1995 dieron principio las catas “ciegas” mensuales del Grupo Enológico Mexicano, habiéndose realizado, hasta el día 8 de diciembre de 2009, 182 degustaciones analíticas “ciegas”, de las cuales 166 han sido realizadas en un salón privado de un restaurante en el Distrito Federal, Otras 14 en parajes de la alta montaña de México, en altitudes superiores a los 4.000 metros. Una más a bordo de una trajinera, en el Parque Ecológico Xochimilco. La restante a bordo de un globo aerostático, a una altitud de 800 metros sobre el nivel del suelo, en Tequisquiapan, Querétaro. En estas catas organolépticas han sido degustados 1.399 vinos, de 19 países.

En el año 2009 fueron realizadas 15 catas. En esas evaluaciones sensoriales fueron degustados ciento seis vinos. De esta cifra, cuarenta y seis alcanzaron una calificación de 85 puntos o más, lo que equivale al 43.39%.

De esos cuarenta y seis vinos que superaron los ochenta y cinco puntos, trece fueron blancos y treinta y tres tintos. De esa cifra de 46 vinos, veinte fueron elaborados en México (de treinta y seis degustados en 2009); doce fueron de Argentina (de un total de veinte evaluados este año); once de España (de un total de diecisiete); dos en Chile (de un total de doce), y uno en Francia, de un total de nueve). Las cifras anteriores permiten asegurar que los vinos mexicanos han alcanzado una ostensible calidad, lo que se pone de manifiesto en infinidad de certámenes internacionales.

Las calificaciones están basadas en los parámetros que maneja el Grupo Enológico Mexicano. Aquellos vinos cuya calificación oscila entre los 50 y los 59 puntos son considerados “no recomendables”. Si la puntuación se halla comprendida entre los 60 y los 74 puntos, son juzgados “bebibles”. Una calificación entre los 75 y los 84 puntos permite evaluarlos como “buenos”. Si el puntaje oscila entre los 85 y los 94 puntos, son juzgados “muy buenos”. En el caso de que la calificación esté comprendida entre los 95 y los 100 puntos, entonces alcanzan la categoría de “extraordinarios”.

En la lista siguiente únicamente son incluidos aquellos vinos cuya calificación fue de 85 puntos o más, lo que permite asegurar que se trata de vinos “muy buenos”.

VINOS BLANCOS:

1°.- Viogner Don Luis Cetto, cosecha 2007. Valle de Guadalupe, Ensenada, Baja California. Monovarietal 100% Viognier. 14.0% Alc. Vol. Vinícola L. A. Cetto..
Calificación: 89.57 puntos. Precio: $ 146.00 Cata 174. Volcán Sierra Negra, el sábado 6 de junio. VINICOLA L. A. CETTO

2°.- Deseado. Vino espumoso. Cosecha 2008. 9.8% Alc. Vol. Monovarietal 100% Torrontés. Método Charmat. Bodega Familia Schroeder. Patagonia Argentina. Calificación: 89.43 puntos. Precio: $ 195.00 Cata 180, del 17 de Noviembre. DISTRIBUIDORA ULPALLATA

3°.- Chardonnay, cosecha 2006. 13.5% Alc. Vol. Monovarietal 100% Chardonnay. Crianza sur lie durante seis meses, en barricas nuevas un 33%, de un uso 33% y de dos usos el restante 33%.. Monte Xanic, S. de R.L. de C.V. Valle de Guadalupe, Ensenada, Baja California. Calificación: 89.20 puntos. Precio: $ 240.00 Cata 178, el 22 de septiembre. MONTE XANIC

4°.- El Gran Vino Blanco Fumé Blanc, cosecha 2006. Valle de Guadalupe, Ensenada, Baja California. Monovarietal 100% Sauvignon Blanc. 13.8% Alc. Vol. Fermentación en barrica nueva de roble francés con añejamiento sobre lías por doce meses. Chateau Camou. Calificación: 88.57 puntos. Precio: $ 250.00 Cata 174. Volcán Sierra Negra, el sábado 6 de junio. CHATEAU CAMOU

5°.- Casa Grande Chardonnay, cosecha 2007. Denominación Valle de Parras. Coahuila. Monovarietal 100% Chardonnay. 13.2% Alc. Vol. Fermentación y añejamiento en barrica. Casa Madero. Calificación: 87.85 puntos. Precio: $ 310.00 Cata 174. Volcán Sierra Negra, el sábado 6 de junio. CASA MADERO

6°.- Chenin Blanc cosecha tardía, 2008. 13.5% Alc. Vol. Monovarietal 100% Chenin Blanc. Monte Xanic, S. de R.L. de C.V. Valle de Guadalupe, Ensenada, Baja California. Calificación: 87.30 puntos. Precio: $ 137.00 Cata 178, el 22 de septiembre. MONTE XANIC

7°.- Saurus Patagonia Select Sauvignon Blanc, cosecha 2006. 13.0% Alc. Vol. Monovarietal 100% Sauvignon Blanc. Crianza durante cuatro meses del 40% del vino, en barricas nuevas francesas y americanas. El restante 60% permaneció en tanques de acero inoxidable. Bodega Familia Schroedere. Patagonia Argentina. Calificación: 87.29 puntos. Precio: $ 290.00 Cata 180, del 17 de Noviembre. DISTRIBUIDORA ULPALLATA

8°.- Sauvignon Blanc Viña Kristel, cosecha 2007. 13.5% Alc. Vol. Monovarietal 100% Sauvignon Blanc. Crianza de 21 días en barrica. Monte Xanic, S. de R.L. de C.V. Valle de Guadalupe, Ensenada, Baja California. Calificación: 86.70 puntos. Precio: $ 144.00
Cata 178, el 22 de septiembre. MONTE XANIC

9°.- Chenin Blanc, cosecha 2007. Valle de Santo Tomás. Ensenada, Baja California. Monovarietal 100% Chenin Blanc. 13.0% Alc. Vol. Calificación: 86.57 puntos.
Precio: $ 110.00 Cata 174. Volcán Sierra Negra, el sábado 6 de junio. BODEGAS DE SANTO TOMAS

10°.- Saurus Extra Brut. Vino espumoso. Cosecha 2007. 12.0% Alc. Vol. Coupage de 60% Chardonnay y 40% Pinot Noir. Método Charmat. Bodega Familia Schroeder. Patagonia Argentina. Calificación: 86.14 puntos. Precio: $ 195.00 Cata 180, del 17 de Noviembre. DISTRIBUIDORA ULPALLATA.

11°.- Lorca Fantasía Torrontes, cosecha 2007. Bodega Mauricio Lorca Mendoza, Argentina. Monovarietal 100% Torrontés. 13.5% Alc. Vol. Calificación: 85.88 puntos. Precio: $ 195.00. Cata 176, del 28 de julio..DISTRIBUIDORA ULPALLATA.

12°.- Saurus Patagonia Select Chardonnay, cosecha 2006. 13.5% Alc, Vol. Monovarietal 100% Chardonnay. Crianza durante cinco meses del 40% del vino, en barricas nuevas francesas y americanas. El restante 60% permaneció en tanques de acero inoxidable. Bodega Familia Schroeder. Patagonia Argentina. Calificación: 85.71 puntos. Precio: $ 290.00 Cata 180, del 17 de Noviembre. DISTRIBUIDORA ULPALLATA.

13°.- Chateau Domecq Blanco, cosecha 2006. 13.8 % Alc. Vol. Coupage de Viognier y Chardonnay. Fermentación en barrica de roble francés y crianza de seis meses en las mismas barricas. Casa Pedro Domecq. Valle de Calafia. Ensenada, Baja California. Calificación: 85.50 puntos. Precio: $ 146.00 Cata 179, del 20 de octubre. CASA PEDRO DOMECQ

VINOS TINTOS:

1°.-Familia Schroeder Pinot Noir/Malbec, cosecha 2004. 14.5% Alc. Vol. Coupage de 54% Pinor Noir y 46% Malbec. Crianza del 100% del vino en barricas nuevas francesas, durante dieciocho meses. Bodega Familia Schroeder. Patagonia Argentina. Calificación 92.71 puntos. Precio: $ 850.00 Cata 180, del 17 de Noviembre. DISTRIBUIDORA ULPALLATA.

2° Gran Lorca Poético Blend, cosecha 2006. Bodega Mauricio Lorca. Mendoza, Argentina. Coupage de 70% Malbec, 20% Syrah y 10% Pëtit Verdot. 14.5 % Alc. Vol. Guarda de doce meses en barricas nuevas: el 90% francesas y el 10% americanas. Calificación: 92.25 puntos. Precio: $ 750.00. Cata del 28 de julio. DISTRIBUIDORA ULPALLATA..

3.- Matarromera Crianza, Añada 2004. Monovarietal 100% Tinta del País. Bodega Matarromera. Valbuena del Duero. Denominación de Origen Ribera del Duero.
Crianza de 14 meses en barrica de roble y posterior reposo en botella durante 10 meses. Calificación: 90.90 puntos. Cata “vertical” del 13 de febrero. BODEGAS LA NEGRITA

4.- Matarromera Crianza, Añada 2005. Monovarietal Tinta del País. Bodega Matarromera. Valbuena del Duero. Denominación de Origen Ribera del Duero.
Crianza de 14 meses en barrica de roble y posterior reposo en botella durante 10 meses. Calificación: 90.50 puntos. Cata “vertical” del 13 de febrero. BODEGAS LA NEGRITA

5.- Matarromera Crianza, Añada 2006. Monovarietal Tinta del País. Bodega Matarromera. Valbuena del Duero. Denominación de Origen Ribera del Duero.
Crianza de 14 meses en barrica de roble y posterior reposo en botella durante 10 meses. Calificación: 90.00 puntos. Cata “vertical” del 13 de febrero. BODEGAS LA NEGRITA

6.- Roganto Cabernet Sauvignon Selección Especial, cosecha 2002 13.0% Alc. Vol. Crianza en barrica de roble francés durante 17 meses. Calificación: 89.11 puntos. Cata 181, del 22 noviembre. VIDES Y VINOS CALIFORNIANOS

7.- Roganto Cabernet Sauvignon Selección Especial, cosecha 2005 14.2% Alc. Vol. Crianza en barrica de roble francés durante 24 meses. Calificación: 89.00 puntos. Cata 181, del 22 noviembre. VIDES Y VINOS CALIFORNIANOS.

8.- Reserva Magna, cosecha 2005.. 14.1% Alc. Vol. Coupage de Nebbiolo, Cabernet Sauvignon y Petite Syrah. Crianza de dieciocho meses en barrica nueva de roble francés. Casa Pedro Domecq. Valle de Calafia. Ensenada, Baja California. Calificación: 88.83 puntos. Precio: $ 545.00 Cata 179, del 20 de octubre. CASA PEDRO DOMECQ

9.- Chateau des Erles, cosecha 2004. A.O.C. Fitou. Francia. Coupage de 50% Syrah, 25% Garnacha y 25% Cariñena 13.5% Alc. Vol. Crianza durante 18 meses en “demi-muid” (barrica de 600 litros). Embotellado sin filtración. Domaines Francois Lurton. Calificación: 88.75 puntos. Precio: $ 1.1.80.00. Cata 172, del 31 de marzo. LA SELECCIÓN DEL SOMMELIER

10.- Matarromera Crianza, Añada 2000. Monovarietal Tinta del País. Bodega Matarromera. Valbuena del Duero. Denominación de Origen Ribera del Duero.
Crianza de 14 meses en barrica de roble y posterior reposo en botella durante 10 meses. Calificación: 88.00 puntos. Cata “vertical” del 13 de febrero. BODEGAS LA NEGRITA

11.- Matarromera Crianza, Añada 2003: Monovarietal Tinta del País. Bodega Matarromera. Valbuena del Duero. Denominación de Origen Ribera del Duero.
Crianza de 14 meses en barrica de roble y posterior reposo en botella durante 10 meses. Calificación: 87.50 puntos. Cata “vertical” del 13 de febrero. BODEGAS LA NEGRITA

12.- Roganto Cabernet Sauvignon Selección Especial, cosecha 2003 14.0% Alc.. Vol. Crianza en barrica de roble francés durante 18 meses. Calificación: 87.44 puntos. Cata 181, del 22 noviembre. VIDES Y VINOS CALIFORNIANOS..

13.- Roganto Cabernet Sauvignon Reserva Especial, cosecha 2006. 15.5 % Alc. Vol.
Calificación: 87.29 puntos. Cata 177, del 18 de agosto. VIDES Y VINOS CALIFORNIANOS

14.- Viña Doña Dolores 4 Regiones. Coupage de Cabernet Sauvignon, Malbec, Cabernet Franc, Petit Syrah, Merlot, Tempranillo y Pinot Noir. 12.8% Alc. Vol. Elaborado con uvas procedentes de Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro y Zacatecas. Crianza durante 4 meses en barricas nuevas de Francia y Estados Unidos de América. Posterior reposo en botella durante 4 meses. Calificación: 87.28 puntos. Precio: $ 257.00. Cata 169, del 8 de febrero. FREIXENET DE MÉXICO.

15.- Matarromera Crianza, Añada 2001: Monovarietal Tinta del País. Bodega Matarromera. Valbuena del Duero. Denominación de Origen Ribera del Duero.
Crianza de 14 meses en barrica de roble y posterior reposo en botella durante 10 meses. Calificación: 87.20 puntos. Cata “vertical” del 13 de febrero. BODEGAS LA NEGRITA

16.- Viña Doña Dolores Gran Reserva. Coupage de 70% Cabernet Sauvigpon y 25% Malbec. 12.8% Alc. Vol. Crianza durante 15 meses en barricas seminuevas de roble americano. Posterior reposo en botella durante 8 meses. Calificación: 87.14 puntos. Precio: $ 192.00 .Cata 169, del 8 de febrero. FREIXENET DE MÉXICO.

17.- Matarromera Crianza, Añada 2002. Monovarietal Tinta del País. Bodega Matarromera. Valbuena del Duero. Denominación de Origen Ribera del Duero.
Crianza de 14 meses en barrica de roble y posterior reposo en botella durante 10 meses. Calificación: 87.10 puntos. Cata “vertical” del 13 de febrero. BODEGAS LA NEGRITA

18.- Roganto Cabernet Sauvignon Selección Especial, cosecha 2004. 14.0% Alc. Vol. Crianza en barrica de roble francés durante 24 meses. Calificación: 86.88 puntos. Cata 181, del 22 noviembre. VIDES Y VINOS CALIFORNIANOS

19°.- Saurus Patagonia Select Merlot, cosecha 2005. 14.0 % Alc. Vol (La ficha técnica señala 14.5%). Monovarietal 100% Merlot. Crianza durante doce meses del 40% del vino, en barricas nuevas francesas y americanas. El restante 60% permaneció en tanques de acero inoxidable. Bodega Familia Schroeder. Patagonia Argentina.Calificación: 86.86 puntos. Precio: $ 290.00.DISTRIBUIDORA ULPALLATA.

20.- Matarromera Crianza, Añada 1999. Monovarietal 100% Tinta del País. Bodega Matarromera. Valbuena del Duero. Denominación de Origen Ribera del Duero.
Crianza de 14 meses en barrica de roble y posterior reposo en botella durante 10 meses. Calificación: 86.80 puntos. Cata “vertical” del 13 de febrero. BODEGAS LA NEGRITA

21.- Lorca Poético Cabernet Sauvignon, cosecha 2006. Bodega Mauricio Lorca. Mendoza, Argentina. Coupage de 95% Cabernet Sauvignn y 5% Malbec. 14.0 % Alc. Vol. Guarda de doce meses en barricas: el 90% francesas y el 10% americanas. Calificación: 86.75 puntos. Precio: $ 350.00. Cata del 28 de julio. DISTRIBUIDORA ULPALLATA,

22.- Merlot, cosecha 2005. 13.5 % Alc. Vol. Monovarietal 100% Merlot. Crianza de dieciocho meses en barrica nueva de roble francés. Monte Xanic, S. de R.L. de C.V. Valle de Guadalupe, Ensenada, Baja California. Calificación: 86.70 puntos. Precio: $ 270.00 Cata 178, el 22 de septiembre. MONTE XANIC

23.- Rivas Carmenere, cosecha 2007. Coupage de 85% Carmenere, 10% Cabernet Sauvignon y 5% Merlot. 13.5% Alc. Vol. Crianza del 13% del vino en barricas de roble francés y americano, durante 8 meses. Casa Rivas, S.A. Valle del Maipo, Chile. Calificación 86.63 puntos. Precio: $ 109.00. Cata 175, del 23 de junio. WINEMEX

24.- Roganto Cabernet Sauvignon Selección Especial, cosecha 2001.13.0% Alc. Vol. Crianza en barrica de roble francés durante 18 meses Calificación: 86.22 puntos. Cata 181, del 22 noviembre. VIDES Y VINOS CALIFORNIANOS

25.- Santiago Graffigna, cosecha 2006. 14.5 % Alc. Vol. Coupage de Cabernet Sauvignon, Malbec y Syrah. Bodega Graffigna. San Juan, Argentina. Crianza de catorce meses en barricas de roble francesas y americanas... Calificación: 86.17 puntos. Precio:
$ 545.00 Cata 179, del 20 de octubre. CASA PEDRO DOMECQ

26.- El Albar Excelencia, cosecha 2003. Denominación de Origen Toro. España. Monovarietal 100% Tinta del País. 15.0 % Alc. Vol. Crianza de 16 a 18 meses. Embotellado sin filtración. Domaines Francois Lurton. Calificación: 86.13 puntos .. Precio: $ 945.00 Cata 172, del 31 de marzo. LA SELECCION DEL SOMMELIER

27.- Gran Ópalo Blend, cosecha 2009. Bodega Mauricio Lorca. Mendoza, Argentina. Coupage de 30% Malbec, 30% Cabernet Sauvignon, 30% Syrah y 10% Petit Verdot.. 14.5% Alc. Vol. Vino premium sin crianza en madera. Calificación: 86.00 puntos. Precio: $ 480.00. Cata del 28 de julio. DISTRIBUIDORA ULPALLATA.

27.- (Empate) : Roganto Cabernet Sauvignon Selección Especial, cosecha 2006 15.5% Alc. Vol. Crianza en barrica de roble francés durante 30 meses. Calificación: 86.00 puntos. Ata 181, del 22 noviembre. VIDES Y VINOS CALIFORNIANOS.

27.- (Empate). Cabernet Sauvignon Cabo de Hornos, cosecha 1987. 13.0% Alc. Vol.
Viña San Pedro. Valle de Lontué, Chile. Calificación: 86.00 puntos. Cata 177, del 18 de agosto. .

28.- Chateau Domecq Tinto, cosecha 2005. 13.8 % Alc. Vol. Coupage de Cabernet Sauvignon, Merlot y Nebbiolo. Crianza de doce meses en barricas de roble francés. Casa Pedro Domecq. Valle de Calafia. Ensenada, Baja California. Calificación: 85.83 puntos. Precio $ 220.00 Cata 179, del 20 de octubre. CASA PEDRO DOMECQ

29.- El Albar Barricas, cosecha 2004. Denominación de Origen Toro. España. Monovarietal 100% Tinta del País. 15.0 % Alc. Vol. Crianza de doce meses en barricas, un tercio nuevas. Domaines Francois Lurton. Calificación: 85.75 puntos. Precio: $ 466.00 Cata 172, del 31 de marzo. LA SELECCIÓN DEL SOMMELIER

30.- Capa Tempranillo, cosecha 2007. Coupage de 90% Tempranillo y 10% Shiraz. Vino de la Tierra de Castilla. 13.5% Alc. Vol. Crianza de cuatro meses en barricas de roble francés y americano. Vinnico Export, S.A. Javea, Alicante, España. Calificación: 85.38 puntos. Precio: 99.00 Cata 175, del 23 de junio. WINEMEX

31.- Ópalo Syrah, cosecha 2009. Bodega Mauricio Lorca. Mendoza, Argentina. Monovarietal 100% Syrah. 14.5% Alc. Vol.. Calificación: 85.13 puntos. Precio: $ 315.00. Cata del 28 de julio. DISTRIBUIDORA ULPALLATA,

miércoles, 9 de diciembre de 2009

LOS VINOS DE PROLONGADA GUARDA EN BOTELLA


El oxígeno es el que hace al vino.
El vino envejece por su influencia,
que modifica los principios desagradables
del vino nuevo, y hace desaparecer el mal gusto
propio de ese vino recién elaborado

LOUIS PASTEUR

Iniciadas las catas “ciegas” del Grupo Enológico Mexicano en enero de 1995, al cumplirse una década de estas degustaciones ---en las cuales se evaluaban, y se sigue haciendo esta deleitable práctica gustativa, vinos de reciente lanzamiento en el mercado, digamos de cosechas de tres o cuatro años anteriores a la fecha de su apreciación sensorial---, en noviembre de 2005, se adoptó la costumbre de realizar, una vez al año, una cata con vinos tintos de prolongada guarda en botella, que hubieran estado en óptimas condiciones de conservación en una cava, durante un lapso de unos tres a cuatro lustros.

Cabe en este momento citar lo que en otras ocasiones he expresado, a propósito de este tipo de catas: “La finalidad es la de evaluar los visibles cambios ---en el color, en el aroma y en el sabor--- que tienen lugar en esos caldos al paso de los años. La degustación de esta clase de vinos suele resultar sorprendente, en cuanto a que hay vinos que «se resisten a envejecer», y manifiestan, transcurridos tres o cuatro lustros, gran vitalidad y una «juventud prolongada» que a los catadores no deja de parecer en extremo interesante, a más de que saborear esos vinos de cierta « ancianidad » (como alguna vez expresó Don Quijote de la Mancha) resulta muy deleitable al paladar, como experiencia gustativa poco frecuente.

La actual es, por lo tanto, la quinta ocasión en que los catadores del Grupo Enológico Mexicano degustan esta categoría de vinos “añosos” (de ninguna manera podría yo decir que fuesen decrépitos, y sin ningún interés desde el punto de vista de la apreciación de sus características organolépticas), que han resultado, las más de las veces, sorprendentes, por las cualidades que presentan esos caldos, aún encomiables al paso de los años.

La cata “ciega” mensual número 182, correspondiente a diciembre de 2009, del Grupo Enológico Mexicano, se llevó a cabo en un salón privado del restaurante “Bistro 235”. Para esta degustación analítica fueron seleccionados ocho vinos tintos, más o menos senectos, procedentes de la cava privada de tres de los Miembros de Número, de las siguientes añadas 1985, 1990, 1994 (tres de los vinos eran de esa vendimia), 1996 y 1998 (de esta añada eran dos vinos). Dos vinos, los más “jóvenes” fueron elaborados con uvas de una cosecha de once años atrás, en tanto que el más antiguo lo era de una recolección hecha veinticuatro años atrás. La procedencia de los vinos fue, por orden alfabético, Bulgaria, Chile, España, Francia, Italia y México.

La Mesa de Catadores estuvo integrada esa tarde por los siguientes enófilos: Patricia Amtmann, Alejandra Vergara, Philippe Seguin, Alejandro Guzmán Galán, Roberto Quaas Weppen, José Del Valle Rivas, Joaquín López Negrete, Mauricio Romero Gatica y Miguel Guzmán Peredo.

Las calificaciones están basadas en los parámetros que maneja el Grupo Enológico Mexicano. Aquellos vinos cuya calificación oscila entre los 50 y los 59 puntos son considerados “no recomendables”. Si la puntuación se halla comprendida entre los 60 y los 74 puntos, son juzgados “bebibles”. Una calificación entre los 75 y los 84 puntos permite evaluarlos como “buenos”. Si el puntaje oscila entre los 85 y los 94 puntos, son juzgados “muy buenos”. En el caso de que la calificación esté comprendida entre los 95 y los 100 puntos, entonces alcanzan la categoría de “extraordinarios”.

Es prudente señalar que en esta ocasión no se consignan los precios de cada uno de los vinos, porque se trata de añadas que no se encuentran en el mercado.

Los resultados fueron los siguientes:

1.- Errazuriz Cabernet Sauvignon Reserva, cosecha 1998.Valle de Aconcagua. 14.0% Alc. Vol. Viña Errazuriz. Chile. Calificación: 84.86 puntos

2.- Viña Magaña Gran Reserva, cosecha 1985. Denominación de Origen Navarra. 13.0% Alc. Vol. Coupage de 70% Merlot, 15% Cabernet Sauvignon y 15% otras cepas. Barillas, Navarra, España. Calificación: 84.00 puntos.

3.- Viña Ardanza Reserva, cosecha 1994. Denominación de Origen Calificada Rioja. 13.0% Alc. Vol. La Rioja Alta, S.A. Haro, España. Calificación: 81.86 puntos.

4.- Le Volte, cosecha 1994. Vino da tavola di Toscana. 12.5% Alc. Vol. Tenuta dell’Ornellaia-Bolgheri. Coupage de Sangiovese y Cabernet Sauvignon. Bolgheri, Italia. Calificación: 80.29 puntos

5.- Nebbiolo Reserva Limitada, cosecha 1990. Valle de Guadalupe. 12.0% Alc. Vol. Vinícola L.A.Cetto, S.A. de C.V. Ensenada, Baja California. México. Calificación: 79.29 puntos.

6.- Pommard, cosecha 1994. Appellation Pommard Controlée. 13.5% Alc. Vol. Lupé-Cholet. Nuits-Saint-Georges, (Cote-d’Or). Bourgogne, Francia. Calificación: 77.71 puntos

7.- Vosne-Romanée, cosecha 1998. Appellation Vosne-Romanée Controlée. Domaine du Clos Frantin. 13.0% Alc. Vol. Maison Albert Bichot. Vosne-Romanée, Bourgogne, Francia.. Calificación: 77.29 puntos

8.- LovicoMmerlot Reserva, cosecha 1996. 12.0% Alc. Vol. Estate Bottled. Lovico Suhindol Winery. Suhindol, Bulgaria. Calificación: 76.71 puntos

En un párrafo anterior mencioné que hay algunos vinos que “se niegan a envejecer”. Esta afirmación es del todo válida para el vino Viña Magaña Gran Reserva, cosecha 1985, cuya tonalidad cromática ---según lo pudimos apreciar en esta degustación “a ciegas”--- no corresponde a un tinto envejecido, ya que los catadores coincidieron en que su color era rojo rubí intenso, capa alta, con magnífico escurrimiento de glicerol, y con cualidades aromáticas y gustativas muy encomiables. A la boca se presentó como un vino “en su punto”, aterciopelado y equilibrado en su tríada de estipticidad, vinosidad y acidez.

Igualmente fue una sorpresa que el vino Le Volte, cosecha 1994, que mostró excelentes características organolépticas, a pesar del tiempo transcurrido en botella., que le permitieron alcanzar, a su “edad”, una calificación de 80.29 puntos.

Es prudente consignar que los ocho vinos degustados alcanzaron una calificación comprendida entre los 75 y los 84 puntos, lo que de acuerdo a los parámetros del Grupo Enológico Mexicano los ubica dentro de la categoría de “buenos” vinos.

Los catadores eligieron “mejor etiqueta” la del vino Pommard , cosecha 1994.

Al concluir esta singular cata “ciega”, en la cual fueron analizados ocho vinos de prolongada guarda en botella, fue servida una exquisita cena, preparada por los chefs del restaurante “Bistro 235”, Mauricio Romero Gatica y Héctor Dongu. El primer tiempo fue
Ravioles rellenos de foie en salsa de queso español e higos salteados. En seguida fue servido un delicioso Robalo estilo Mediterráneo, con aceitunas y alchachofas ,sobre berenjena asada. El maridaje de los guisos lo hicimos con el vino Mas la Plana Gran Reserva, cosecha 2002, un extraordinario vino catalán, elaborado por la Bodega Miguel Torres, de prestigio mundial (tanto el vino como la bodega).
El postre fue Manzanas asadas con polenta a la vainilla.






miércoles, 2 de diciembre de 2009

LOS VINOS DE AGUASCALIENTES


En fecha reciente visité, en la ciudad de Aguascalientes, la bodega vitivinícola que lleva por razón social Agrocultivos Santa Elena, S.A.de C.V. propietaria de Viñedos Santa Elena, ubicada en el Estado de Aguascalientes, que se halla enfocada a la elaboración de vinos finos, producidos con uvas de sus propios viñedos establecidos en altitudes cercanas a los 2.000 metros sobre el nivel del mar, en una zona del Altiplano Central Mexicano. Los viñedos están localizados en el Valle Central de Aguascalientes, a 20 kilómetros al norte de la Capital del Estado.

(Antes de enfocar mi atención a los comentarios de los vinos degustados a finales de octubre de 2009 considero conveniente transcribir tres párrafos de un articulo ---titulado Los vinos de Aguascalientes--- que publiqué el 9 de agosto de 1987 en el periódico El Sol de México, medio de comunicación impreso en el cual aparecieron ciento ochenta artículos, de 1986 a 1989, acerca de diversos temas gastronómicos y enológicos).

“Hace poco más de tres siglos fue fundado, por disposición del monarca español Felipe II, un asentamiento novohispano que recibió el nombre de Villa de Nuestra Señora de la Asunción de las Aguascalientes. Fue precisamente el 22 de octubre de 1575 cuando varias familias se avecindaron en ese lugar, con el objeto de establecer un poblado.

Como pormenor curioso diré que en el escudo de armas de dos entidades de nuestro país aparecen racimos de uvas. Uno es Querétaro y el otro es Aguascalientes, lo que es clara señal de la importancia que entraña la industria vitivinícola para esos dos estados.

En los postreros años del siglo dieciséis comenzó la vitivinicultura en el estado de Aguascalientes, y muy pronto cobró señalada importancia esa actividad comercial. Cabe mencionar que en 1972 sumaban 4.320 hectáreas sembradas de vides, y a finales de la década de los años ochenta, del siglo XX, había diez mil hectáreas cubiertas con viñedos, y el número de las cepas cultivadas era de doscientas, de las cuales solamente dos docenas tenían importancia comercial” Hasta aquí la cita a aquel artículo de 1987.

De entonces a la fecha la vitivinicultura en el estado de Aguascalientes ha registrado una sensible disminución, según me lo hizo saber el ingeniero J. Trinidad Jiménez Domínguez, el vitivinicultor quien tiene a su cuidado los Viñedos Santa Elena, y en cuya compañía recorrí detenidamente los campos cubiertos de viñas y, más tarde, degusté varios de los vinos por él elaborados. Se trata de un ingeniero agrónomo graduado en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, que posteriormente cursó estudios en Montpellier, Francia, entre los años 1981 y 1982, en la Escuela Nacional Superior de Agronomía (Ecole Nationale Superieure Agronomique), donde recibió el título de Viticultor, con especialidad en las Ciencias y Técnicas de Producción Vegetal (Sciences et Technique du Productiòn Vegetal).

El ingeniero J. Trinidad Jiménez Domínguez me comentó que en Aguascalientes existe una agrupación que reúne a todos los Vitivinicultores del Estado (suman 135), que lleva por razón social Consejo de Viticultores de Aguascalientes, A.C., en la cual funge como Gerente Estatal. También me dijo que en la actualidad hay aproximadamente 1,200 hectáreas. de viñedos en el Estado, de las cuales el 80% de uva que se utiliza para jugos y concentrados, 10% de uva de mesa y 10% de uvas para vino.

Mientras recorríamos los viñedos me informó que en el Viñedo Santa Elena recién iniciaron la tarea con la Vinícola en 2005, terminando la primera etapa en 2006, lanzando la primera cosecha con el vino que lleva por nombre Tabla No.1 / 2006, que es un Malbec 100% de Viñedos de Ojocaliente, en el estado de Zacatecas, que fue vinificado en las propias instalaciones de Viñedos Santa Elena, ubicados, como ya asenté, en la ciudad de Aguascalientes. La producción fue de quinientas cajas, cosechadas de viñedos viejos, de más de 30 años de edad de plantación directa, en una altitud de 2.057 metros sobre el nivel del mar. Actualmente la vinícola está presentes en el mercado nacional con varios vinos: Tabla No.1 / Malbec 100% cosecha 2007. con una producción de 1100 cajas, Entretanto/ Carignan 100% cosecha 2007 y Entretanto/ Mezcla bordalesa, 2007..

El proyecto de vino final está programado con una producción de 10,000 cajas anuales dentro de los próximos siete a diez años. Además, se contempla la plantación, en terrenos propios, de viñedos nuevos en el Altiplano, concentrándose en las uvas Malbec, Tempranillo, Syrah, Cinsault, Nebbiolo y Carignan que entrarán en producción en 2009 y 2011.

Después de visitar los viñedos fuimos a la sala de vinificación, donde degusté el vino Syrah, cosecha 2009, contenido en los tanques australianos de microoxigenación, y el Carignan, cosecha 2008. De una barrica extrajo el vino Malbec Tabla 1, cosecha 2008. Los tres vinos me parecieron de encomiables cualidades organolépticas.



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lunes, 23 de noviembre de 2009

CATA VERTICAL DE SEIS AÑADAS DELVINO ROGANTO EN LA ALTA MONTAÑA




El vino es poesía embotellada.
ROBERT LOUIS STEVENSON

El Grupo Enológico Mexicano ha realizado, desde enero de 1995 hasta el domingo 22 de noviembre de 2009, ciento ochenta y una degustaciones analíticas “ciegas” de vinos, de las cuales ciento sesenta y cinco han sido realizadas en un salón privado de un restaurante en el Distrito Federal, Otras catorce han tenido lugar en diversos parajes de la alta montaña de México, en altitudes superiores a los 4.000 metros. Una más a bordo de una trajinera, en el Parque Ecológico Xochimilco. La cata restante se levó a cabo a bordo de un globo aerostático, a una altitud de 800 metros sobre el nivel del suelo, en Tequisquiapan, Querétaro. En estas catas organolépticas han sido degustados casi mil cuatro cientos vinos de diecinueve países.

De las mencionadas catorce evaluaciones, en las cuales las catas han tenido por escenario hermosos parajes montañosos, en doce de ellas han sido catados vinos, y en las otras dos las degustaciones han sido de brandies de España (la primera de destilados de la marca “Torres”, de Cataluña, y la segunda de brandies Solera Reserva, de Jerez). Seis de esas catas han tenido lugar en diversos parajes del Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl, a una altitud aproximada de cuatro mil metros sobre el nivel del mar. Otras seis en el volcán Nevado de Toluca, en las orillas del Lago del Sol (4.209 metros sobre el nivel del mar) y del Lago de la Luna (4.216 mts). Y las dos restantes en la cumbre del volcán Sierra Negra (donde se localiza el Gran Telescopio Milimétrico), a una altitud de 4.583 metros,. y a una profundidad de 4 metros bajo tierra, en un amplio salón que sirve de sala de reunión para los astrónomos encargados de llevar a cabo investigaciones del espacio sideral. Cabe agregar que no existe en nuestro país un paraje a una altitud superior a los 4.583 metros al cual sea posible llegar en un vehículo motorizado rodante.

La idea de efectuar estas catas en parajes elevados de la alta montaña mexicana se fundamenta en el hecho de que a esa altitud existe únicamente un sexto de la presión atmosférica que priva a nivel del mar. Debido a ello los vinos presentan un mensaje odorífero más acentuado que cuando son evaluados ---por ejemplo--- en la ciudad de México, lo que hace que la percepción aromática de cada vino, que los catadores evalúan, sea más intensa y, por ende, más agradable a la olfacción.

La primera cata “vertical” realizada en la alta montaña de México, tuvo lugar el domingo 4 de mayo de 2008, en un hermoso sitio alpino del Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl. Fue la cata mensual número 160 del Grupo Enológico Mexicano, y en ella degustamos cinco añadas ---de la 2000 a la 2005--- del vino Cabernet Sauvignon Monte Xanic. Esta evaluación significó una interesante experiencia gustativa, por el hecho de advertir, organolépticamente hablando, los cambios registrados en la evolución de varias cosechas de un mismo vino.

La cata “ciega” número 181 del Grupo Enológico Mexicano se llevó a cabo el domingo 22 de noviembre, en un hermoso paraje del Parque Nacional Iztaccíhuatl—Popocatépetl, próximo a “Paso de Cortés”, a una altitud de 4.000 metros. Para esa degustación fueron seleccionadas seis añadas sucesivas, de 2001 a 2006, del vino Roganto Cabernet Sauvignon Selección Especial ---se trata de un monovarietal 100% Cabernet Sauvignon--- , elaborado por la bodega Vides y Vinos Californianos, establecida en 1997 por dos enóflos de Ensenada, Baja California, Rogelio Sánchez del Palacio y Antonio Luis Escalante Domínguez.

La bodega Vides y Vinos Californianos consigna en su información oficial que en el año de 2001 se vinificó la primera cosecha con fines comerciales, y posteriormente fueron adquiridas barricas nuevas de roble francés y se emprendió una nueva etapa en la elaboración del vino. Para ello compraron el necesario equipo de fermentación, y las cosechas 2001, 2002 y 2003 fueron vinificadas en Bodegas Valmar, en tanto que las añadas de 2004 y 2005 lo fueron en Bodegas San Rafael, en el Valle de Ojos Negros. En todos los casos la producción fue de vinos de calidad premium. Para el año 2006 fue acondicionada una bodega propia, en las la zona sur de la ciudad de Ensenada, que cuenta con sala de fermentación, laboratorio, área de filtrado y embotellado, sala de barricas y sala de producto terminado, a más de una sala de degustación. A partir de entonces han sido vinificados cuatro tipos de varietales, Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Chardonnay y Sauvignon Blanc.

Acerca de la gran calidad del vino Roganto Cabernet Sauvignon Selección Especial, es conveniente asentar que en el mes de enero de 2004 el Grupo Enológico Mexicano organizó una cata de vinos tintos premium de México (fue la degustación mensual número 101).. En ella dieciséis jueces evaluaron una docena de vinos de alta categoría, elaborados en nuestro país. El primer lugar, con una calificación de 88.90 puntos, fue para el vino Roganto Cabernet Sauvignon Selección Especial, cosecha 2002, cuyo precio en ese momento, en el comercio capitalino era de $ 690.00

Las calificaciones están basadas en los parámetros que maneja el Grupo Enológico Mexicano. Aquellos vinos cuya calificación oscila entre los 50 y los 59 puntos son considerados “no recomendables”. Si la puntuación se halla comprendida entre los 60 y los 74 puntos, son juzgados “bebibles”. Una calificación entre los 75 y los 84 puntos permite evaluarlos como “buenos”. Si el puntaje oscila entre los 85 y los 94 puntos, son juzgados “muy buenos”. En el caso de que la calificación esté comprendida entre los 95 y los 100 puntos, entonces alcanzan la categoría de “extraordinarios”.

La Mesa de Catadores estuvo integrada día por los siguientes enófilos, Miembros de Número del Grupo Enológico Mexicano: Patricia Amtmann, Roberto Quaas Weppen, Raymundo López Castro, Philippe Seguin, Joaquín López Negrete, Rafael Fernández, Gabriel Iguiniz, y Miguel Guzmán Peredo. Testigo de esta degustación ---y así mismo catador— fue también Antonio Escalante, el creador de los vinos de la prestigiada marca Roganto.

En un paraje alpino de gran belleza, en el sitio denominado Altzomoni (cuya altitud es de 4.000 metros sobre el nivel del mar) desde donde contemplábamos la magnificencia del entorno montañoso (a un lado la Iztaccíhuatl ---“Mujer blanca”, de 5.286 metros---, y el Popocatépetl ---“Cerro que humea”, de 5.452 metros) dio comienzo la degustación al filo de las 12 del día. Los registros efectuados nos permitieron conocer que la temperatura ambiental a las 11:30 horas era de 13.2 grados centígrados.

Allí fueron montadas dos mesas cubiertas con blancos manteles, y los catadores se dispusieron a registrar sus impresiones de las características organolépticas de cada uno de los seis vinos analizados. La diafanidad de la atmósfera propició que el color y la brillantez de los vinos fuese apreciada cabalmente. La temperatura interior en las copas vacías era de 12 grados centígrados, y con el vino ascendió a 14.6 grados centígrados. En el momento de evaluar los dos últimos vinos la temperatura ambiental era más alta (16 grados, aproximadamente), y la del vino en la copa era de 18.5 grados centígrados.

Aspecto interesente digno de ser mencionado, es que delante de cada bolsa de tela (con el logo del Grupo Enológico Mexicano, que llevaba el número del orden de degustación) fueron colocados los tapones de corcho de cada botella, y los catadores anotaron en las respectivas hojas de cata la posible añada de cada vino, basándose en el aspecto del corcho y el color del vino.

El orden de degustación de las diferentes añadas fue establecido de manera aleatoria.

Los resultados fueron los siguientes:

Primer lugar: Roganto Cabernet Sauvignon Selección Especial, cosecha 2002 13.0% Alc. Vol. Crianza en barrica de roble francés durante 17 meses. Calificación: 89.11 puntos

Segundo lugar: Roganto Cabernet Sauvignon Selección Especial, cosecha 2005 14.2% Alc. Vol. Crianza en barrica de roble francés durante 24 meses. Calificación: 89.00 puntos

Tercer lugar: Roganto Cabernet Sauvignon Selección Especial, cosecha 2003 14.0% Alc.. Vol. Crianza en barrica de roble francés durante 18 meses. Calificación: 87.44 puntos.

Cuarto lugar: Roganto Cabernet Sauvignon Selección Especial, cosecha 2004. 14.0% Alc. Vol. Crianza en barrica de roble francés durante 24 meses. Calificación: 86.88 puntos

Quinto lugar: Roganto Cabernet Sauvignon Selección Especial, cosecha 2001.13.0% Alc. Vol. Crianza en barrica de roble francés durante 18 meses Calificación: 86.22 puntos

Sexto lugar: Roganto Cabernet Sauvignon Selección Especial, cosecha 2006 15.5% Alc. Vol. Crianza en barrica de roble francés durante 30 meses. Calificación: 86.00 puntos

Como ya señalé, para el Grupo Enológico Mexicano los vinos que alcanzan calificaciones superiores a 85 puntos son considerados “muy buenos”. Los seis vinos degustados en esta cata superaron esa puntuación.