miércoles, 4 de mayo de 2011

UNA ESPECIE DE CATA VERTICAL CON VINOS DE MONTE XANIC


Los hombres son como los vinos.

La edad agria los malos y mejora los buenos.

MARCO TULIO CICERON

(106-43 a.C)

Es bien sabido que los vinos elaborados con todo cuidado, por un enólogo experimentado, deben transcurren cierto tiempo llamado de “crianza” en una barrica ---que bien puede ser de roble estadounidense, francés, húngaro o ruso---, y con ello se afina y estabiliza ese caldo etílico, y al ser degustado, después de un determinado tiempo de reposo en botella (antes de haber sido puesto a la venta) sus características olfativas y gustativas alcanzan un cierto grado de madurez, que se traduce por un delicioso aroma y magnífico sabor. En ese prolongado tiempo de reposo en la botella, después de haber estado guardado por algunos meses en una barrica de roble, el vino adquiere características más armoniosas que, finalmente, le otorgarán mayor calidad y finura.

En anterior ocasión señalé que “En el mundillo de la degustación de los vinos, una apasionante actividad que, día a día, adquiere notoria importancia --en la cual participa actualmente un creciente número de enófilos---, suele hablarse de las catas horizontales y verticales. Las primeras, que generalmente son “ciegas”, comprenden el análisis organoléptico de vinos de la misma añada (cosecha), elaborados con la misma cepa o con el mismo coupage, de diferentes bodegas vinícolas. Las segundas, las verticales, son aquellas degustaciones sensoriales (no “ciegas”) en las cuales son analizados vinos de diferentes añadas, pero todos los vinos, elaborados con la misma variedad de uva o con el mismo coupage, proceden, generalmente, de una misma bodega. Existe una variante de las catas horizontales, en la cual los catadores evalúan (usualmente en una cata que no es “ciega”) vinos de diferentes cosechas --generalmente de años consecutivos---, elaborados por diversas bodegas con la misma variedad de uva, o con la misma mezcla de cepas”.

Por lo que respecta al añejamiento del vino (en su acepción de maduración para que el caldo etílico adquiera cualidades más encomiables en el momento de ser degustado) diré que en el libro The global enciclopedia of wine, publicado por Global Book Publishing, en Australia, en 2002, leí el capítulo titulado “Aging”, donde Steve Charters señala lo siguiente: “La evolución del vino en la botella es aún poco comprendida por su complejidad. Sin embargo, puede ser descrita en pocas palabras como una lenta oxidación. En los vinos tintos las sustancias fenólicas protegen el vino gracias a que tienden a reaccionar con el oxígeno antes que otros compuestos químicos lo hagan. Con estos vinos acontece que las variedades consideradas más tánicas, como la Cabernet Sauvignon, la Merlot, la Nebbiolo y la Syrah propician un envejecimiento más prolongado. No obstante, esto puede depender del estilo del vino. Muchos vinos dulces, como los vinos de postre, de elevado grado alcohólico, envejecen muy bien, y el Madeira --junto con el Oporto, son los de mayor potencial de guarda en botella”.

El Grupo Enológico Mexicano llevó a cabo su cata “ciega” número 160 el 4 de mayo de 2008 en un hermoso paraje de la alta montaña de México, en el Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl, a una altitud aproximada de 4.000 metros sobre el nivel del mar. En esa ocasión los catadores evaluaron en una interesante cata “vertical” la evolución de cinco añadas (2000.2002, 2003, 2004 y 2005) del vino Cabernet Sauvignon, lo que permitió apreciar interesantes características en un mismo vino, cuando ha evolucionado al paso de los años.

Acerca de la bodega Monte Xanic es conveniente señalar lo siguiente: En 1987, se reunieron cinco amigos quienes tenían como común denominador su afición por degustar vinos de gran clase, y de ellos nació la idea de ”crear un gran vino mexicano, ya que soñaban con elaborar vinos que expresaran el terruño del Valle de Guadalupe, Baja California, con fineza y distinción, con personalidad propia y de la mejor calidad posible” Así nació la bodega Monte Xanic. “El nombre Monte Xanic es una combinación de la palabra “Monte” y del vocablo “Xanic” que proviene de los indios Cora, quienes todavía habitan regiones de Nayarit, entre Puerto Vallarta y Mazatlán, en la costa del Pacífico de México, y quiere decir "flor que brota después de la primera lluvia". En noviembre de 1987, durante la primer visita a las veinte hectáreas que hoy forman parte de nuestros viñedos, iniciaba la temporada de lluvia y los montes estaban cubiertos de flores; esta señal nos pareció indicar que este nombre "Monte Xanic" era el más apropiado”.

La cata “ciega” mensual número 206, correspondiente al mes de mayo de 2011, del Grupo Enológico Mexicano, tuvo verificativo hace unos días en un salón del restaurante “Valkiria” de la ciudad de México. Para esta degustación fueron seleccionados siete vinos de Monte Xanic, para lo que fue una especie de cata “vertical”, tendiente a conocer la evolución del vino cuando han transcurrido varios años de reposo en la botella, en óptimas condiciones de guarda en una cava

La Mesa de Catadores estuvo integrada esa tarde por los siguientes enófilos: Alejandra Vergara, José del Valle Rivas, Darío Negrelos, Joaquín López Negrete, Philippe Seguin, Roberto Quaas Weppen, y Miguel Guzmán Peredo.

Las calificaciones están basadas en los parámetros que maneja el Grupo Enológico Mexicano. Aquellos vinos cuya calificación oscila entre los 50 y los 59 puntos son considerados “no recomendables”. Si la puntuación se halla comprendida entre los 60 y los 74 puntos, son juzgados “bebibles”. Una calificación entre los 75 y los 84 puntos permite evaluarlos como “buenos”. Si el puntaje oscila entre los 85 y los 94 puntos, son juzgados “muy buenos”. En el caso de que la calificación esté comprendida entre los 95 y los 100 puntos, entonces alcanzan la categoría de “extraordinarios”.

Los resultados fueron los siguientes:

1.- Cabernet Sauvignon, cosecha 2005. 13.5% Alc. Vol. Monovarietal 100% Cabernet Sauvignon. Crianza durante 18 meses en barricas nuevas y de un uso de roble francés. Monte Xanic, S. de R.L. de C.V. Valle de Guadalupe, Ensenada, Baja California. Calificación: 90.20 puntos

2.- Cabernet Sauvignon/Merlot, cosecha 2007. 13.5% Alc. Vol. Coupage de 60% Cabernet Sauvignon, 20% Merlot, 10% Cabernet Franc, 5% Malbec y 5% Petit Verdot. Crianza durante dieciocho meses en barricas de roble francés. Calificación: 89.60 puntos.

3.- Syrah, Edición Limitada, cosecha 2000. 12.5% Alc. Vol. Monovarietal 100% Syrah Crianza durante dieciséis meses en barricas nuevas de roble francés. Monte Xanic, S. de R.L. de C.V. Valle de Guadalupe, Ensenada, Baja California. Calificación: 88.60 puntos.

4.- Cabernet Sauvignon/Merlot, cosecha 2004. 13.5% Alc. Vol. Coupage de 60% Cabernet Sauvignon, 20% Merlot, 10% Cabernet Franc, 5% Malbec y 5% Petit Verdot. Crianza durante dieciocho meses en barricas de roble francés. Calificación: 88.40 puntos.

4.- (Empate) Cabernet Sauvignon/Merlot, cosecha 2006. 13.5% Alc. Vol. Coupage de 60% Cabernet Sauvignon, 20% Merlot, 10% Cabernet Franc, 5% Malbec y 5% Petit Verdot. Crianza durante dieciocho meses en barricas de roble francés. Calificación: 88.40 puntos.

5.- Syrah, Edición Limitada, cosecha 2001. 12.5% Alc. Vol. Monovarietal 100% Syrah Crianza durante dieciséis meses en barricas nuevas de roble francés. Monte Xanic, S. de R.L. de C.V. Valle de Guadalupe, Ensenada, Baja California. Calificación: 88.20 puntos..

6.- Cabernet Sauvignon/Merlot, cosecha 2003. 13.5% Alc. Vol. Coupage de 60% Cabernet Sauvignon, 20% Merlot, 10% Cabernet Franc, 5% Malbec y 5% Petit Verdot. Crianza durante dieciocho meses en barricas de roble francés. Calificación: 86.80 puntos.

De acuerdo a los parámetros del Grupo Enológico Mexicano, los vinos cuyas calificaciones se hallan comprendidas entre los 85 y los 94 puntos están ubicados en la categoría de “muy buenos”. En esta degustación los siete vinos superaron los 85 puntos, lo que pone de manifiesto su notoria calidad, que es posible advertir en sus características olfativas y gustativas. Se trata de vinos cuyo reposo en botella les ha conferido señalada finura, lo que fue comentado por los catadores, quienes ponderaron sus deliciosos aromas y espléndido sabor.

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