miércoles, 13 de julio de 2011

CATA DE VINOS DE ARGENTINA, ESPAÑA Y MEXICO


En las copas el vino brilla

como el alma en la pupila.

GIOSUÉ CARDUCCI ( 1835-1907)

Hace veintiún meses, en octubre de 2009, tuvo verificativo la cata “ciega” número 179 del Grupo Enológico Mexicano. En esa ocasión la degustación analítica fue de ocho vinos elaborados o comercializado en nuestro país por la Casa Pedro Domecq. Treinta catas después de aquella se llevó a cabo la número 209, en el mes de julio de 2011, en la cual nuevamente fueron evaluados organolépticamente ocho vinos manejados por la misma empresa vitivinícola mexicana, una de las primeras en elaborar vinos de gran clase y, sin lugar a duda, la primera en fomentar, de una manera muy encomiable, el consumo de esta dionisíaca bebida en nuestro país.

Hago la pertinente aclaración de que en aquellos días ---hace poco más o menos unas cuatro décadas--- existían en México muchas bodegas, pero, a mi parecer, ninguna consiguió lo que la Casa Pedro Domecq logró con su vino “Padre Kino”: que infinidad de consumidores nacionales comenzaran a incursionar en el mundo del vino, degustando un vino muy fácil de beber, el cual venía contenido en un envase muy atractivo y novedoso. El precio de ese caldo, la suavidad del vino y el envase fueron las tres cualidades que permitieron que “Padre Kino” abriese una brecha en el comercio del vino en nuestro país, y que, posteriormente, muchas personas se mostrasen interesadas en saborear vinos de mayor complejidad enológica.

En la cata anterior (la referida número179) degustamos cinco vinos nacionales: Chateau Domecq Blanco, cosecha 2006; Chateau Domecq Tinto, cosecha 2005: Reserva Real, cosecha 2006; Reserva Magna, cosecha 2005; y XA Blanc de Blancs, cosecha 2006. También catamos dos vinos de Argentina, de Bodega Graffigna; y un vino de España, de Bodegas Franco.Españolas, de La Rioja.

En octubre de 1999 escribí un extenso reportaje acerca de la importancia que ha tenido la Casa Pedro Domecq en la vitivinicultora mexicana. Considero que su contenido es bastante explícito y continúa teniendo notoria actualidad. Por ello voy a transcribirlo para hacer referencia a la cata “ciega” número 209 del Grupo Enológico Mexicano, la del mes de julio de 2011.

Al hacer mención a la historia contemporánea del vino en México es punto menos que imprescindible referirse a la Casa Pedro Domecq, la cual tuvo sus orígenes a mediados del siglo pasado, en la época por mí llamada del Renacimiento del vino en nuestro país, cuando dos visionarios hombres de empresa, Pedro Domecq y Antonio Ariza, vislumbraron el gran potencial del Valle de Guadalupe, en Baja California, para la elaboración de vinos mexicanos de gran calidad.

Ya he señalado previamente que en aquellos años era frecuente que en los medios de comunicación se hiciera alusión a la expresión “la franja del vino”, esa amplia zona ubicada en los dos hemisferios, entre los 30 y los 50 grados de latitud norte y sur, que es la más apropiada --por diversos factores climatológicos— para cultivar la vid y elaborar vinos de calidad, utilizando para ello las cepas denominadas “finas”.

Es a aquellos años, ya un poco distantes, que se remonta la encomiable tarea vitivinícola de la Casa Pedro Domecq, la cual en el Valle de Guadalupe (el área de sus viñedos fue llamada, en forma por demás poética, Valle de Calafia, haciendo alusión a la mítica reina amazona que, de acuerdo a los relatos de hace cinco o seis siglos, habitaba en una tierra denominada California) inició el auge de la vitivinicultura mexicana, que hoy en día marca el apogeo alcanzado por numerosas compañías vitivinícolas nacionales.

La Casa Pedro Domecq tiene presencia en México desde 1948, y en estricto apego a la verdad puedo señalar que la transformación registrada por esta empresa nacional es sorprendente. A partir de hace unos pocos años los vinos nacionales de la marca Domecq han empezado a incursionar, con éxito, en los concursos enológicos internacionales de mayor prestigio. Tampoco es fortuito el hecho de que la Societé Genérale de Surveillance (la mayor organización del mundo en el campo de la inspección y la calidad) le haya concedido el Certificado ISO 9901 a la planta vinícola asentada en el Valle de Calafia (localizado, como ya quedo asentado líneas arriba, en el Valle de Guadalupe), en el estado de Baja California. Este es un reconocimiento antes nunca otorgado a ninguna otra compañía vitivinícola en nuestro país.

En el feraz Valle de Calafia la empresa Casa Pedro Domecq tiene sus viñedos, sembrados con variedades como Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir, Zinfandel, Chardonnay, Riesling, Chenin Blanc y Sauvignon Blanc, entre otras. El enólogo de esta empresa es Sebastián Suárez, ingeniero agrónomo y Maestro en Viticultura y Enología, graduado en Montpellier, Francia, quien actualmente está desarrollando nuevos proyectos tendientes a crear vinos con personalidad definida y excelente calidad.

El Valle de Calafia custodia sus barricas y sus vinos con guarda en botella en una hermosa cava subterránea: “La Cava de las Misiones”, la cual tiene una capacidad de almacenamiento para 150,000 botellas. Cuenta con una temperatura fresca y constante la cual es requerida para los vinos de crianza (entre 12 y 14°C). Se encuentra alumbrada con una tenue luz amarilla la cual no afecta el proceso de vinificación. El sistema de ventilado permite la constante renovación del aire, evitando así, la acumulación de olores inadecuados.

En un boletín informativo de la Casa Pedro Domecq leo que “Los viñedos de Ensenada, Baja California, se encuentran en el área sur de la línea fronteriza que se extiende desde Mexicali hasta Ensenada, en una posición perpendicular al océano Pacífico, por lo que tienen un buen grado de influencia marina debido a un permanente ir y venir de los vientos. Esta zona templada situada entre los 30 y 50 grados de latitud norte es conocida como la franja del vino. Sus propiedades climáticas con inviernos húmedos y veranos secos y templados se conocen como clima mediterráneo, motivo por el cual se logran cosechas de máxima calidad”.

Los vinos de la marca Domecq han sido premiados en numerosos concursos internacionales. En el Concours Mondial de Bruxelles (Concurso Mundial de Bruselas) de 2004, realizado en la ciudad de Lieja, el vino tinto Chateau Domecq, cosecha 2001, fue galardonado con Medalla de Oro. En el certamen correspondiente a 2005 el vino tinto Chateau Domecq, cosecha 2002, fue premiado con Medalla de Oro, y el tinto Calafia, cosecha 2003, recibió Medalla de Plata. Los vinos blancos Chateau Domecq y Calafia, el primero de la cosecha 2004 y el segundo de la cosecha 2003, fueron galardonados, respectivamente, con Medalla de Oro y Medalla de Plata. En la décima segunda edición de este certamen enológico (cuyo nombre es, como ya quedo señalado líneas arriba, Concurso Mundial de Bruselas), celebrado en 2006 en la ciudad de Lisboa, el vino tinto Chateau Domecq, cosecha 2002, fue distinguido con Medalla de Plata. El vino Reserva Magna cosecha 2003 fue galardonado con Medalla de Oro en el Concurso Mundial de Bruselas 2007, y el vino tinto Chateau Domecq, cosecha 2005 resultó ganador de Medalla de Plata, en el Concurso Mundial de Bruselas 2008. Además de obtener los escalafones más altos en el concurso internacional “ Ensenada Tierra del Vino”, el pasado Agosto.

Hoy en día la Casa Pedro Domecq pertenece al Grupo Pernod Ricard, que cuenta con bodegas en México, USA, Brasil, Argentina, Sudáfrica, India, España, Francia, Georgia, Australia y Nueva Zelanda. Pernod Ricard es líder en el mercado de vinos premium, siendo el número cuatro a nivel mundial y e primero en Europa.

Las actividades de Pernod Ricard en la categoría de vinos, están focalizadas en cinco países: Australia, Nueva Zelanda, España, Argentina y Francia, donde nuestras principales marcas son: Jacob’s Creek, Champagne Mumm, Champagne Perrier Jouet, Campo Viejo, Montana y Graffigna.

En Argentina, el quinto país productor de vino en el mundo, la primera región vitivinícola es Mendoza. Le sigue San Juan, en la provincia del mismo nombre, cuya principal área vitivinícola es el Valle de Tulum, sito en la parte meridional de esa zona geográfica. Por lo que concierne a la Bodega Graffigna, ubicada en Argentina, en la Provincia de San Juan, cuento con la siguiente información: “ En 1865 un inmigrante italiano llamado Juan Graffigna se estableció en el giro vinícola, en el cual tenía experiencia en su país de origen. En 1870 su sobrino Santiago se unió a la bodega que lleva su apellido, la cual es la más antigua de San Juan y la segunda más antigua en todo el país. Bodegas y Viñedos Santiago Graffigna representa uno de los emblemas que enorgullece a la provincia de San Juan. Más de 100 años de trayectoria en el mercado de la producción de vinos finos hicieron que Graffigna se convierta en la bodega argentina que más premios recibió en el concurso de vinos de Bruselas en la edición 2005. Todo comenzó cuando Juan Carlos Graffigna, inmigrante italiano, comenzó una humilde actividad vitivinícola en 1869. La visión de este pionero fue continuada con dedicación por sus sucesores, quienes siempre desempeñaron la actividad en el Departamento de Pocito”.

La cata “ciega” mensual número 209 del Grupo Enológico Mexicano, correspondiente a Julio de 2011, se llevó a cabo en un salón privado del restaurante “Valkiria”. Para esa ocasión fueron seleccionados cuatro vinos nacionales de la marca Domecq, dos de Argentina y dos de España. Los cuatro últimos del portafolio de la firma Pernod Ricard, representada en México por la Casa Pedro Domecq.

Las calificaciones están basadas en los parámetros que maneja el Grupo Enológico Mexicano. Aquellos vinos cuya calificación oscila entre los 50 y los 59 puntos son considerados “no recomendables”. Si la puntuación se halla comprendida entre los 60 y los 74 puntos, son juzgados “bebibles”. Una calificación entre los 75 y los 84 puntos permite evaluarlos como “buenos”. Si el puntaje oscila entre los 85 y los 94 puntos, son juzgados “muy buenos”. En el caso de que la calificación esté comprendida entre los 95 y los 100 puntos, entonces alcanzan la categoría de “extraordinarios”.

La Mesa de Catadores estuvo integrada día por los siguientes enófilos: Patricia Amtmann, Alejandra Vergara, Ana Barba, Joaquín López Negrete, Carlos Ruiz González, Rafael Fernández, Raymundo López Castro, Manuel García, Darío Negrelos, Roberto Quaas, Philiuppe Seguin y Miguel Guzmán Peredo.

Los resultados fueron los siguientes:

Vinos blancos:

1.- Chateau Domecq Blanco, cosecha 2009. 14.3 % Alc. Vol. Coupage de Chardonnay y Viognier. Fermentación en barrica de roble francés y crianza de seis meses en las mismas barricas. Casa Pedro Domecq. Valle de Calafia. Ensenada, Baja California. Calificación: 85.80 puntos. Precio: $ 133.00 En la degustación de octubre de 2009 obtuvo 85.50 puntos.

2.- Diamante, cosecha 2009. 12.0 % Alc. Vol. Monovarietal 100% Viura. Denominación de Origen Rioja Calificada. Bodegas Franco-Españolas. Logroño, España. Calificación: 83.70 puntos. Precio: $ 160.00 En la cata de octubre de 2009 alcanzó 81,50 puntos.

3.- Graffigna Pinot Grigio, cosecha 2010. 13.5 % Alc. Vol. Monovarietal 100% Pinot Grigio. Bodega Graffigna, San Juan, Argentina. Calificación: 82.40 puntos. Precio: $ 130.00.

Vino Rosado

XA Rosé Grenache, sin añada.. 13.8 % Alc. Vol. Monovarietal 100% Grenache. Casa Pedro Domecq. Valle de Calafia. Ensenada, Baja California. Calificación: 80.50 puntos. Precio: $ 83.00

Vinos tintos:

1.- Graffigna Gran Reserva, cosecha 2007. 14.5 % Alc. Vol. Monovarietal 100% Cabernet Sauvignon.. Bodega Graffigna. San Juan, Argentina. Crianza de doce meses en barricas de roble francesas y americanas y seis meses de reposo en botella. Calificación: 85.50 puntos. Precio: $ 234.00

2.- Reserva Real, cosecha 2008.. 13.8 % Alc. Vol. Coupage de Barbera y Ruby Cabernet. Crianza de seis meses en barrica de roble francés. Casa Pedro Domecq. Valle de Calafia. Ensenada, Baja California. Calificación: 84.20 puntos. Precio: $ 165.00 En la cata de octubre de 2009 fue calificado con 83.67 puntos.

3.-Campo Viejo Reserva, cosecha 2005. 13.5% Alc. Vol. Coupage de Tempranillo, Graciano y Mazuelo. Crianza de 12 meses en barrica de roble. Calificación: 81.70 puntos. Precio: $ 188.00

4- Chateau Domecq Tinto, cosecha 2007. 13.7 % Alc. Vol. Coupage de Cabernet Sauvignon, Merlot y Nebbiolo. Crianza de doce meses en barricas de roble francés. Casa Pedro Domecq. Valle de Calafia. Ensenada, Baja California. Calificación: 81.20 puntos. Precio $ 199.00 En la cata anterior alcanzó 85.83 puntos.

Los catadores eligieron “mejor etiqueta”, en el caso de los blancos, la de Chateau Domecq, y la de Reserva Real en el renglón tintos.

Antes de pasar a la mesa, a disfrutar de una exquisita cena, los catadores evaluaron dos muestras diferentes de mezcal artesanal, elaborado por una cooperativa de mezcaleros de la Sierra de Guerrero. El nombre provisional de ese destilado es Mezcal Ixtapa. Esas dos presentaciones, la “A” y la “B” fueron muy elogiadas, ya que el aroma ahumado que generalmente caracteriza al mezcal estaba presente en mínima intensidad, y su sabor fue encomiado por los allí presentes. Considero interesante mencionar que de los doce catadores nueve consideraron que la muestra “A” era más agradable por sus características olfativas, y que la muestra “B” lo era por su sabor. Dos juzgaron que la muestra “A” les pareció muy agradable a la nariz y a la boca, en tanto que el restante catador se inclinó por el mezcal de la muestra “B” en ambos casos.

A continuación los integrantes de La Mesa de Catadores saborearon los manjares preparados por Christian Martínez, Chef del restaurante “Valkiria”. La entrada consistió en Ensalada de peras y queso cambozola con vinagreta de balsámico y Jerez. Luego un delicioso Rissoto con arroz japonés y pesto de albahaca, caracoles y espuma de parmesano. El guiso principal fue confit de pato, con romero, eneldo, puré de alubias y miel de mezcal. El postre fue Mousse de queso con salsa de zarzamora. Acompañamos los platillos con los vinos Chateau Domecq Blanco, XA Rosé Grenache y Graffigna Gran Reserva.

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