miércoles, 11 de julio de 2012

CATA "CIEGA" ALEATORIA DE LOS MISMOS VINOS MEXICANOS DE VINICOLA FRATERNIDAD


De la tierra a la uva, del vino a la fraternidad.
La fraternidad es el complemento del
vino,  y después del vino….. más vino.

SALOMON COHEN
En un artículo publicado a principios de 2010 escribí que “en torno a la ciudad portuaria de Ensenada se localizan varios valles de gran vocación vitivinícola, de los cuales el más renombrado es el de Guadalupe  (ubicado  a 40 kilómetros al noroeste de Ensenada), donde se hallan las principales empresas productoras de vino. Enlistadas por orden alfabético las más importantes son las siguientes: Bodegas de Santo Tomás, Casa Pedro Domecq, Monte Xanic y Vinícola L.A. Cetto, cuya producción anual conjunta representa el noventa por ciento del volumen elaborado en el estado de Baja California”. 

Las otras áreas ---en aquella región bajacaliforniana--- donde la vitivinicultura florece en forma magnífica, son los valles de San Antonio de las Minas, San Vicente Ferrer, Valle de las Palmas, Santo Tomás y Ojos Negros. Y agregué en ese escrito que “es interesante consignar que al concluir el siglo XX, en diciembre del año 2000, había siete bodegas en los valles aledaños a Ensenada, el epicentro de la vitivinicultura estatal, y diez años más tarde funcionan cincuenta y siete, la mayoría de ellas denominadas “bodegas boutique”, cuya producción vínica es el llamado vino artesanal. Se estima que las mismas, también denominadas “bodegas garage”, o “de autor”, alcanzan, cada una de ellas una  producción anual  inferior a las cinco mil cajas  (sesenta mil botellas)”. 

Es igualmente interesante señalar que en un reportaje publicado en 2009, en la revista Expansión, leí un texto de Erick Falcón, en el cual asienta que “los enólogos más optimistas creen que en menos de tres años el Valle tendrá más de cien vinícolas pequeñas. Considerando que en siete años el número de bodegas se sextuplicó, la predicción no es desatinada”.

Acerca de los pequeños productores de vino, asentados en la zona aledaña a la ciudad de Ensenada, en los valles líneas arriba enlistados, diré que el enólogo Álvaro Ptacnik,  (creador de la bodega Vinos  Shimul, quien sido un gran promotor ----mediante la realización de diversas presentaciones en la ciudad de México, de esos vinos producidos por entusiastas enófilos--- de quienes dedican sus mejores esfuerzos a elaborar vino en Baja California, digamos en forma artesanal, o en forma incipientemente comercial, por su reducida cantidad, me expresó lo siguiente: “El primer comentario es que tal vez debemos referirnos a productores más que a bodegas, pues en este sector son muchos quienes no tienen instalaciones propias, ni viñas donde vendimian las uvas para la elaboración de sus vinos. Muchos utilizan instalaciones de terceros,  o de prestadoras de servicios como la Estación de Oficios del Porvenir. O bien adquieren las uvas de otros viticultores. Al referirlos como Bodegas sólo se tendría que considerar a quienes tiene "Bodega", y solamente haciendo en su caso la especificación como pequeñas bodegas o pequeños productores, ya que hay algunos que producen, anualmente, solamente doscientas cajas de vino”.
Y agregó que “Los otros términos (aparte de pequeño productor) usados para esos vinos, como Boutique, de Autor,  Garage, Artesanal, etc., en mi opinión son argumentos de venta. Yo no vería en su método de elaboración,  o en sus cualidades gustativas, ninguna diferencia sustancial o técnica en los vinos,  aun cuando cada acepción haga referencia a algo específico”.
Atendiendo la solicitud que le hice, acerca del número de esas pequeñas bodegas o pequeños productores, me proporcionó una extensa lista de treinta y seis de esos negocios vinícolas o vitivinícolas asentados en aquellos hermosos parajes de Baja California. En esta relación figuran bodegas que, al paso de los años (quizá menos de una década), han adquirido importancia por la calidad de los vinos que elaboran. Entre muchas otras puedo mencionar las siguientes: Viña de Liceaga, Casa de Piedra, Vides y Vinos Californianos, Bodegas San Rafael, Mogor Badan, La Llave Cru Garage, Adobe de Guadalupe, Vinisterra, Barón Balché, Viñedos Lafarga, Viñas Pijoán y Montefiori.
Álvaro Ptacnik concluyó su comentario señalando lo siguiente: “Considero que el futuro inmediato, lo mismo que a largo plazo, será favorable, con la observación de que del universo de bodegas y/o productores, seguramente habrá un tamizado. Unas dejaran de existir y participar,  y otras continuarán. Pienso que las más consistentes y cuidadosas, y en términos generales aquellas que no han sobrepuesto al interés de la actividad, el interés de negocio o económico”.
Hasta aquí los comentarios, de hace unos cuantos años, referentes  a los pequeños productores de vinos en Baja California.
Para quienes nos alegra saber que día a día se incrementa notoriamente el número de bodegas vitivinícolas, o simplemente vinícolas, en los valles próximos a Baja California, y por ende la producción global de vino ---en esa la zona, la más importante en México, en esta materia--- diré que a finales de 2010 se llevó a cabo la presentación de los vinos de una nueva bodega elaboradora de vinos, la cual lleva por nombre Vinícola Fraternidad.
Salomón Cohen, uno de los ocho socios en este proyecto, señaló ese día que “Es un sueño iniciado, entre amigos, hace cuatro años, que ahora estamos realizando. Surge del gusto de compartir el placer de la charla y la convivencia en torno al vino y la buena comida. Después de probar distintas variedades y estilos, un día también  nos planteamos la oportunidad de hacer nuestros propios vinos”.
Deseoso ese grupo de amigos de materializar sus inquietudes, tendientes a comenzar a elaborar vinos de encomiable calidad, tuvieron el acierto de contar con la experiencia del enólogo José Luis Durand, quien los asesora en la producción de caldos vínicos,  y del arquitecto Ricardo Legorreta, autor del proyecto que contempla no sólo las instalaciones de una moderna vinícola  --cuyo diseño arquitectónico está cabalmente integrado al paisaje del Valle de Guadalupe---, sino también de un hotel boutique y un restaurante. Las etiquetas de los cuatro vinos: Nuva, Ímpetu, Boceto y Trazo muestran bocetos de lo que será esta construcción.

Salomón Cohen ha dicho que la producción anual estimada será de  mil 600 cajas de vinos, elaborados con uvas compradas a Camillo Magoni, enólogo de la bodega L.A. Cetto.
Me parece conveniente mencionar que José Luis Durand es un enólogo chileno, quien vino a México en el año 2000, y laboró para la Casa Domecq, en el llamado Valle de Calafia, dentro del Valle de Guadalupe. Después formó su propia bodega, Sinergi, y creó sus vinos, principalmente el de la marca Ícaro. Por otro lado diré que el hecho de que la Vinícola Fraternidad adquiera uvas a Camillo Magoni (quien con su experiencia y creatividad ha hecho que los vinos de la Vinícola L. A. Cetto hayan sido galardonados con el mayor número de medallas, en certámenes internacionales, otorgadas a una bodega mexicana), es un factor sobresaliente para que José Luis Durand pueda lograr con tan magnífica materia prima excelentes vinos.
Cabe agregar que los días 23 y 24 de septiembre de 2011 se llevó a cabo la Décima Cata de Vinos Mexicanos, organizada por Martha Robles (editora, a la sazón, de la revista Día Siete). Un panel de veinte jueces, del cual yo formaba parte,  evaluó cien vinos mexicanos  ---de todas las regiones vitivinícolas de nuestro país---, calificando sus características organolépticas. Treinta de esos vinos fueron designados “los mejores vinos en México”. En esta selecta lista figuró el vino Trazo, cosecha 2009, al cual, en esa cata “ciega”, yo había otorgado 91 + puntos, lo que, de acuerdo a mi personal parámetro de calificación, significaba que podría alcanzar uno o dos puntos más en la puntuación final.    

La cata “ciega” mensual número 220  del  Grupo Enológico Mexicano, correspondiente al mes de julio de 2012, tuvo lugar en el salón “Decanter”, del hotel St. Regis México City. Ese día fueron degustados, de manera aleatoria, ocho vinos de la bodega bajacaliforniana Vinícola Fraternidad,  ubicada en el Valle de Guadalupe.  Menciono la palabra aleatoria, porque cada uno de los cuatro vinos elaborados por esa bodega fueron degustados en dos ocasiones, en cosechas diferentes, sin que los diez de los doce catadores tuvieran conocimiento de ello.

La Mesa de Catadores estuvo integrada esa tarde por los siguientes enófilos: Patricia Amtmann,  José del Valle Rivas, Joaquín López Negrete, Darío Negrelos, Philippe Seguin, Salomón Cohen, Javier Pérez Rubio, Juan Ignacio Torreblanca, Rafael Fernández Flores, Roberto Quaas Weppen y  Miguel Guzmán Peredo.

Las calificaciones están basadas en los parámetros que maneja el Grupo Enológico Mexicano. Aquellos vinos cuya calificación oscila entre los 50 y los 59 puntos son considerados “no recomendables”. Si la puntuación se halla comprendida entre los 60 y los 74 puntos, son juzgados “bebibles”. Una calificación entre los 75 y los 84 puntos permite evaluarlos como “buenos”. Si el puntaje oscila entre los 85 y los 94 puntos, son juzgados “muy buenos”. En el caso de que la calificación esté comprendida entre los 95 y los 100 puntos, entonces alcanzan la categoría de “extraordinarios”.

Los resultados fueron los siguientes:

Vinos blancos:

1.- Nuva, cosecha 2011.   Coupage de Chardonnay, Sauvignon Blanc y Moscato de Canelli.  13.2 %  Alc. Vol. Crianza del Chardonnay en barrica durante cuatro meses. Calificación: 82.73   puntos. Precio: $ 349.00

2.- Nuva, cosecha 2010.  Coupage de Chardonnay, Sauvignon Blanc y Moscato de Canelli. 13.2 %  Alc. Vol. Crianza del Chardonnay en barrica durante cuatro meses. Calificación: 82,55   puntos. Precio: $ 349.00

Vinos rosados:

1.- Ímpetu, cosecha  2011.  Coupage de Grenache, Syrah y Chardonnay. 13.0 %  Alc. Vol.  Calificación: 82.45  puntos. Precio: $ 285.00

2.- Ímpetu, cosecha 2009. Coupage de Cabernet Franc y Tempranillo. 13.0 %   Alc. Vol.  Calificación: 79.18  puntos. Precio: $ 285.00

Vinos tintos:

1.- Trazo, cosecha 2009.   Coupage de  Cabernet Sauvignon, Nebbiolo y Petit Verdot. 13.0 %   Alc. Vol.  Crianza en barrica de roble francés y estadounidense durante doce meses, y doce meses de reposo en botella. Calificación: 86.45   puntos. Precio: $ 785.00








2.- Boceto, cosecha 2009   Coupage de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Nebbiolo.  13.5 %    Alc.Vol.  Crianza en barrica de roble francés y estadounidense durante seis meses. Calificación: 85.45  puntos. Precio: $ 439.00

3.- Boceto, cosecha 2010   Coupage de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Nebbiolo.  13.5 %  Alc.Vol.  Crianza en barrica de roble francés y estadounidense  durante seis meses.  Calificación: 83.45  puntos. Precio: $ 439.00









4.- Trazo, cosecha 2008   Coupage de  Cabernet Sauvignon, Nebbiolo y Petit Verdot. 13.0 %   Alc. Vol. Crianza en barrica de roble francés y estadounidense durante doce meses, y doce meses de reposo en botella. Calificación: 82.09   puntos. Precio: $ 785.00

Los catadores eligieron la del vino  Trazo como “mejor etiqueta”.

Al concluir esta degustación organoléptica fue servida una exquisita cena, diseñada por Guy Santoro,  Chef de Cuisine del hotel St. Regis México City. El primer tiempo: Ceviche de mariscos, con cilantro y frutas exóticas, guacamole y aceite de oliva. Después vino una Sopa de tomate fría, con arlequín de verduras y camarones salteados con cilantro. El tercer tiempo: Lomo de robalo rostizado con aceite de oliva y salsa verde, sobre una cama de espárragos y brotes de verdolagas. En seguida: Abanico de res en salsa de vino, echalotes confitados, papa rostizada y puré de chícharo. El postre fue una Tablilla de chocolate con helado de vainilla y salsa de café. Para terminar, una taza de café express. Con estas sabrositudes degustamos los vinos Nuva, cosecha 2011. Boceto, cosecha 2009, y Trazo 2009.










miércoles, 20 de junio de 2012

CATA DE TRES AÑADAS DEL VINO NEBBIOLO RESERVA PRIVADA, DE L. A. CETTO


Camillo Magoni, el enólogo de la Vinícola L. A. Cetto, elabora en el Valle de Guadalupe, desde el año 1986, el vino Nebbiolo Reserva Privada. Se trata de una cepa originaria de la zona norte de Italia, concretamente de Lombardía y Piamonte, llamada hace siglos “nubiola”, que algo tiene que ver con la acentuada presencia de neblina, o bien nubosidades, que predominan en aquellos lares, en el otoño. Con esta uva son producidos  en la península italiana los prestigiados vinos Barolo y Barbaresco.

 A finales de la década de los años sesentas comenzó Camillo Magoni a experimentar con diversos clones de esta variedad, y ya para 1986 salíó al mercado nacional la primera añada de tan exquisito vino varietal, del cual se ha dicho que es “el único varietal de ésta variedad producido en México: L. A. Cetto Nebbiolo Reserva Privada, un vino 100% mexicano de excelente relación precio calidad, en el que se utilizan vides de más de 50 años, distinto a los italianos o los de otras regiones, que ha sido reconocido por los expertos y ampliamente galardonado en el mundo”. 

A propósito de las distinciones que este vino ha recibido, puedo señalar que hasta el año 2009  había sido galardonado con 60 medallas ---quince de ellas de oro, a más de diversos reconocimientos y distinciones de variada índole---, en importantes certámenes enológicos celebrados en once países del extranjero: Alemania, Bélgica, Canadá, Chile, China, España, Estados Unidos de América, Francia, Inglaterra, Italia y Japón.  Destacan las dos dobles medallas de oro (“Para que un vino alcance la distinción de una Medalla de Doble Oro  ---leo en un portal de internet---, los vinos premiados con medalla de oro, pasan a una segunda ronda donde se elige por unanimidad de los jueces otra medalla de oro, logrando así la consideración de “Medalla de Doble Oro”), la primera otorgado al vino Nebbiolo Reserva Privada, cosecha 2004, en el concurso Tasters Guild, celebrado, en 2009, en la ciudad de Michigan, Estados Unidos de América, y la segunda al mismo vino Nebbiolo Reserva Privada, cosecha 2004, conferida en 2009, en el concurso San Francisco International Wine Competition, que tuvo lugar en esa ciudad.

Tengo entendido ---y carezco de la información oficial--- que en un reciente certamen realizado en Italia, este vino Nebbiolo Reserva Privada L.A.Cetto fue distinguido con otra Doble Medalla de Oro.

Anoche se llevó a cabo la presentación de la cosecha 2008 del vino motivo de esta nota periodística, recientemente lanzado al mercado nacional. En una cata dirigida de tres añadas, la 2006, la 2007 y la 2008, y por medio de una video conferencia con el enólogo Camillo Magoni, los participantes en esta degustación pudieron apreciar las características organolépticas de tan deliciosos vinos de la Vinícola L. A. Cetto.
Inicialmente Luis Alberto Cetto, Presidente y Director General de esta bodega bajacaliforniana, hizo la presentación de la añada 2008, y a continuación Camillo Magoni describió los pormenores de cada una de esas tres cosecha, enfatizando en los aspectos climatológicos imperantes en cada uno de esos años, la época en que fue realizada la vendimia, el tiempo de permanencia en barrica y el grado alcohólico.

  Los asistentes a esta degustación sensorial pudieron conversar con el enólogo elaborador de tan excelente caldo báquico (quien se encontraba en una cava de la bodega, en el Valle de Guadalupe, Baja California), y saborear estos tres vinos, perfecta expresión de la gran calidad que distingue actualmente a los vinos producidos en nuestro país.

lunes, 18 de junio de 2012

EL WHISKY JOHNNIE WALKER BLUE LABEL



El whisky es sol líquido
GEORGE BERNARD SHAW
(1856-1950)
La historia del whisky, aguardiente que es el  resultado de la destilación de un líquido fermentado elaborado con malta, que es la cebada germinada, y de diversos otros cereales; se pierde en las penumbras de épocas pretéritas. Su nombre deriva de las palabras Uisge Beatha (otra versión afirma que el vocablo esquebaugh es el correcto),  en lengua gaélica, que es la traducción de la expresión "agua de la vida".  El gaélico irlandés es, de las lenguas gaélicas, el dialecto más antiguo del grupo céltico, circunscrito a la isla de Irlanda, la cual no fue colonizada por los conquistadores romanos 

Sería muy difícil precisar cuál fue la primera: si la voz latina aqua vitae o la francesa eau-de-vie (en  ambos casos el significado es el mismo: agua de la vida), que originalmente hacían alusión al destilado obtenido mediante el calentamiento en un alambique de un líquido previamente fermentado. Entre los primeros destilados conocidos figura el que se obtiene a partir de vino, llamado por Arnaldo de Vilanova, en el siglo XIII, aqua vini, igualmente llamado aqua vitae, para denotar su señalada importancia como una bebida altamente apropiada para la salud  de los seres humanos. 

Crónicas muy antiguas permiten conocer que los irlandeses ya elaboraban este néctar etílico  -el "agua de la vida"- allá por el siglo VI de nuestra era, y que fue ampliamente conocido en Inglaterra a partir del siglo XII, cuando los soldados del rey Enrique II invadieron Irlanda e incautaron , como botín de guerra, numerosas barricas que contenían este delicioso destilado. Primero fueron los soldados ingleses quienes degustaron dicho aguardiente, y luego la aristocracia de Inglaterra mostró su complacencia por el exquisito sabor de esa bebida,  antes desconocida en la capital inglesa. 

Otras historias aseveran que fue San Patricio (un misionero que vivió del año 390 al 461 de nuestra era) quien enseñó al pueblo celta el arte de la destilación de los cereales, previamente fermentados, para obtener este aguardiente. Igualmente se menciona a San Kevin,  para hacer referencia a que en el año 543 él fue quien introdujo la forma de la destilación del producto fermentado de diversos cereales, que había aprendido en Egipto. 

En la historia del whisky no faltan los relatos que afirman que fue en el año 1170 cuando los normandos (quienes, encabezados por Guillermo "El Conquistador",  se habían apoderado de Inglaterra cuatro años antes) llegaron a Irlanda, y allí se encontraron que sus habitantes eran expertos en producir esta fuerte y exquisita bebida etílica. Pero estas historias, y otras que por allí corren, como aquella de que fueron los fenicios quienes enseñaron a los moradores de las islas británicas la técnica de la elaboración de este destilado; no son sino el deseo de darles cierto viso de realidad a las seculares leyendas en torno al whisky. Y aquí cabe agregar que, desde los primeros años del siglo XX,  la palabra whisky es utilizada para referirse al destilado elaborado en Escocia (conocido ampliamente como scotch) y en Canadá, mientras que el término whiskey designa al destilado de Irlanda y de Estados Unidos de América. 

Desde hace muchos siglos los habitantes de Escocia y de Irlanda destilaban líquidos resultado de la fermentación de diferentes cereales, y obtenían esta aqua vitae. Y si bien un destilado que lleva el nombre de whisky puede ser elaborado aprovechando los almidones contenidos en varios cereales, como maíz, trigo, centeno, cebada y mijo -inclusive con los almidones de tubérculos como la papa-, en Escocia únicamente se utiliza la malta que es la cebada germinada. Estos aguardientes de malta eran considerados por los consumidores ingleses demasiado fuertes, por su  elevado grado alcohólico, y por este motivo el mercado en Inglaterra del whisky escocés era muy reducido, a más de que en el siglo XIX las bebidas etílicas preferidas por los ingleses eran el cognac, el ron, la ginebra y el Jerez, sin olvidarme del whiskey irlandés, preparado a partir de los mismos cereales, pero que carecía del aroma de humo, propio del destilado de Escocia, por no haber sido secada la cebada en contacto con el humo del horno, alimentado con turba como combustible. Cabe agregar que, la turba es una forma embrionaria de carbón. En los pantanos de Escocia la hierba se va descomponiendo y se torna un apelmazado musgo, de color oscuro, resultado de la putrefacción y carbonización de la vegetación, en el agua ácida de dichas turberas. 

Por esos mismos años, algunos productores empezaron a mezclar los espíritus etílicos obtenidos de la destilación de la malta, con aquellos otros procedentes del trigo, el maíz, y el centeno, con la finalidad de elaborar un whisky de cuerpo más ligero que los tradicionales (cuyo grado etílico era más elevado), que eran llamados "Malt Whisky". A este tipo de destilado se le dio el nombre de "Grain Whisky"  ("Whisky de Grano"). La combinación  (si se tratara de vino se hablaría de "coupage" y de "assamblage") de estos dos tipos de whisky, resultado de diferentes procesos de destilación, se tornó muy popular. Cada firma productora de tan delicioso aguardiente fue haciendo su propia mezcla, lo que permitió obtener una gama sumamente amplia de cualidades visuales, olfativas y gustativas de tan exquisito destilado. 

Cuando se habla del "Grain Whisky", que casi de manera exclusiva es elaborado en el sur de Escocia, se utiliza trigo (que está en la mezcla en una proporción del ochenta por ciento) y  cebada. La destilación tiene lugar mediante un procedimiento denominado "continuo", en el alambique llamado "pot still", y la mezcla obtenida, siguiendo el cuidadoso método de reunir (mezclar, combinar) varios destilados, trae como resultado un whisky  calificado como "blended". Este procedimiento recibe el nombre de "blending".
Andrew Usher fue quien creó, en la  ciudad de Edimburgo, en el año 1860,  la combinación de diferentes tipos de whiskys, procedimiento que lleva el nombre de Blend. Esta mezcla combina de 15 a 55 whiskys distintos, para lograr un estilo definido. 

La palabra "Vatted" hace alusión al destilado elaborado en una destiladora empleando whiskys de diferentes grados de añejamiento. 

El whiskey de Irlanda es destilado en el alambique tradicional, donde tienen lugar tres destilaciones sucesivas. Su añejamiento mínimo es de cinco años, lo que permite que sea de cuerpo pronunciado, y su sabor a malta sea acentuado. 

Para que un destilado de este tipo (whiskey de Irlanda o whisky de Escocia)  alcance su plena calidad  y delicioso sabor es necesario que repose algunos años en barricas de roble que previamente hayan contenido vino generoso de Jerez.  La ley de Inglaterra establece que el añejamiento mínimo debe ser de tres años. Algunas empresas extienden ese tiempo  a ocho, doce o dieciocho años, antes de embotellar el producto, con lo que este destilado mejora notablemente, adquiriendo una tonalidad ambarina  y un excelente sabor al paladar. 

En el portal www.zonadiet.com aparece la siguiente información (escrita por Martín Maoek) acerca de los whiskeys y whiskys:  "No existe registro preciso de cuando se destiló whisky por primera vez en Escocia o Irlanda. La reseña escrita más antigua que se ha encontrado data de 1494 en la cual se indicaba la proporción de "Ocho bollos de malta para el Sr. John Cor destinados a producir "aquavitae". Sin embargo, debió haber conocimiento previo de la producción de la bebida, ya que el alquimista árabe Albukassen describía el proceso de destilación en sus escrituras del siglo décimo. El término utilizado para describir la destilación fue el Latín que decía aquavitae, en inglés water of life. Los escoceses y los Irlandeses tradujeron literalmente el término al vocabulario Celta como uisgebeatha, el cual fue abreviado  a 'whisky'". 

"Las destilerías escocesas de malta hacen whisky empleando exclusivamente cebada, y la destilación se realiza en alambiques clásicos de dimensiones variables, pero normalmente pequeños, con lo que se obtiene un producto de sabor intenso de gran complejidad y diversidad. Las destilerías de grano usan sobre todo cereales de cebada y avena para su destilación en destiladores 

Néstor Luján, autor del hermoso libro que lleva por título Los placeres de la sobremesa: café, copa y puro,  dijo de este destilado lo siguiente: "El whisky puede ser tomado a todas horas. En esto sus aficionados  son eclécticos, y el talante del alcohol es adaptable a todas las circunstancias. El whisky puro, de malta, se bebe en Escocia a la temperatura ambiente, o sea "chambré". No se le mezcla ni agua ni Seltz, ni se le enfría con cubitos de hielo. A lo más, un poco de agua, nunca gaseosa.  El abominable "whisky on the rocks" es una invención americana. Servir un vaso lleno de media docena de cubitos de hielo con un chorrito de whisky es la peor injuria que un anfitrión puede hacer al whisky y, desde luego, a su invitado. El gran whisky de malta debe ser,  pues, servido como los cognacs y armagnacs, a la temperatura de la habitación, y con preferencia a la hora del café, lo que no excluye  que a cualquier otra hora sea bueno. El whisky con hielo queda relegado a los de malta más jóvenes, y con agua, sifón o soda no los aconsejamos, aun cuando cada quien es dueño de hacer lo que quiera con su whisky. Beber un whisky escocés "on the rocks" es una costumbre que debiera desterrase de cualquier casa bien educada. Es tan horrible como escarbarse los dientes con un cuchillo, echar agua de sifón al vino o bien quitar el gas a un gran champagne".   

Para quien se interese por conocer el desenvolvimiento histórico de la bebida que me ocupa, sugiero la lectura de la obra El libro del whisky, escrito por Mark Skipworth. Con cabal conocimiento de causa, pasa revista a los primeros tiempos de elaboración de esta centenaria bebida etílica, y después enfoca su atención a los grandes destiladores, mezcladores y comercializadores de whisky, quienes habrían de darle mundial fama a su apellido cuando  éste comenzó a aparecer en la etiquetas de los aguardientes por ellos elaborados: Tal es el caso de William Sanderson, John Haig,  John y Thomas Dewar, James Buchanan y  Johnnie Walker, entre otros. 

En fecha reciente tuvo lugar una interesante presentación del whisky Johnnie Walker Blue Label, organizada por el Club del Gourmet, en un salón del hotel St. Regis, de la ciudad de México. Juan Ignacio Torreblanca y Cristina Gaitán de Torreblanca, directores de ese club de vinos,  reunieron a una treintena de personas, quienes escucharon la amena disertación de Mattieu Guerpillon, Embajador de esa marca. En su plática Mattieu señaló que Johnnie Walker es producido en Kilmarnock, Escocia, y por el hecho de estar presente en más de doscientos países en el mundo,  es la marca de mayor distribución en el orbe. Y agregó que “en 1855, Alexander, el hijo de John Walker, produjo su primer whisky blend, el Walker's Old Highland. Y que esde 1906 hasta 1909 George y Alexander II, nietos de John, expandieron la línea de productos e introdujeron las etiquetas de diferentes colores”.

En el transcurso de su exposición dijo Mattieu Guerpillon que existen varios tipos de whisky de la marca Johnnie Walker, como el Red Label (que por el volumen de sus ventas es el más vendido en todo el mundo), el Black Label (del que se dice era el predilecto de Winston Churchill), el Green Label, el Gold Label y el Blue Label.

A continuación fue proyectado un interesante video que hace alusión a la historia de esta bodega productora de whisky, cuyos diferentes destilados han conquistado la preferencia de los conocedores.

La degustación de tres de estos deliciosos whiskys, los de más alta calidad etílica, el Green Label, el Gold Label y el Blue Label, permitió apreciar sus deliciosas cualidades organolépticas.