miércoles, 9 de diciembre de 2009

LOS VINOS DE PROLONGADA GUARDA EN BOTELLA


El oxígeno es el que hace al vino.
El vino envejece por su influencia,
que modifica los principios desagradables
del vino nuevo, y hace desaparecer el mal gusto
propio de ese vino recién elaborado

LOUIS PASTEUR

Iniciadas las catas “ciegas” del Grupo Enológico Mexicano en enero de 1995, al cumplirse una década de estas degustaciones ---en las cuales se evaluaban, y se sigue haciendo esta deleitable práctica gustativa, vinos de reciente lanzamiento en el mercado, digamos de cosechas de tres o cuatro años anteriores a la fecha de su apreciación sensorial---, en noviembre de 2005, se adoptó la costumbre de realizar, una vez al año, una cata con vinos tintos de prolongada guarda en botella, que hubieran estado en óptimas condiciones de conservación en una cava, durante un lapso de unos tres a cuatro lustros.

Cabe en este momento citar lo que en otras ocasiones he expresado, a propósito de este tipo de catas: “La finalidad es la de evaluar los visibles cambios ---en el color, en el aroma y en el sabor--- que tienen lugar en esos caldos al paso de los años. La degustación de esta clase de vinos suele resultar sorprendente, en cuanto a que hay vinos que «se resisten a envejecer», y manifiestan, transcurridos tres o cuatro lustros, gran vitalidad y una «juventud prolongada» que a los catadores no deja de parecer en extremo interesante, a más de que saborear esos vinos de cierta « ancianidad » (como alguna vez expresó Don Quijote de la Mancha) resulta muy deleitable al paladar, como experiencia gustativa poco frecuente.

La actual es, por lo tanto, la quinta ocasión en que los catadores del Grupo Enológico Mexicano degustan esta categoría de vinos “añosos” (de ninguna manera podría yo decir que fuesen decrépitos, y sin ningún interés desde el punto de vista de la apreciación de sus características organolépticas), que han resultado, las más de las veces, sorprendentes, por las cualidades que presentan esos caldos, aún encomiables al paso de los años.

La cata “ciega” mensual número 182, correspondiente a diciembre de 2009, del Grupo Enológico Mexicano, se llevó a cabo en un salón privado del restaurante “Bistro 235”. Para esta degustación analítica fueron seleccionados ocho vinos tintos, más o menos senectos, procedentes de la cava privada de tres de los Miembros de Número, de las siguientes añadas 1985, 1990, 1994 (tres de los vinos eran de esa vendimia), 1996 y 1998 (de esta añada eran dos vinos). Dos vinos, los más “jóvenes” fueron elaborados con uvas de una cosecha de once años atrás, en tanto que el más antiguo lo era de una recolección hecha veinticuatro años atrás. La procedencia de los vinos fue, por orden alfabético, Bulgaria, Chile, España, Francia, Italia y México.

La Mesa de Catadores estuvo integrada esa tarde por los siguientes enófilos: Patricia Amtmann, Alejandra Vergara, Philippe Seguin, Alejandro Guzmán Galán, Roberto Quaas Weppen, José Del Valle Rivas, Joaquín López Negrete, Mauricio Romero Gatica y Miguel Guzmán Peredo.

Las calificaciones están basadas en los parámetros que maneja el Grupo Enológico Mexicano. Aquellos vinos cuya calificación oscila entre los 50 y los 59 puntos son considerados “no recomendables”. Si la puntuación se halla comprendida entre los 60 y los 74 puntos, son juzgados “bebibles”. Una calificación entre los 75 y los 84 puntos permite evaluarlos como “buenos”. Si el puntaje oscila entre los 85 y los 94 puntos, son juzgados “muy buenos”. En el caso de que la calificación esté comprendida entre los 95 y los 100 puntos, entonces alcanzan la categoría de “extraordinarios”.

Es prudente señalar que en esta ocasión no se consignan los precios de cada uno de los vinos, porque se trata de añadas que no se encuentran en el mercado.

Los resultados fueron los siguientes:

1.- Errazuriz Cabernet Sauvignon Reserva, cosecha 1998.Valle de Aconcagua. 14.0% Alc. Vol. Viña Errazuriz. Chile. Calificación: 84.86 puntos

2.- Viña Magaña Gran Reserva, cosecha 1985. Denominación de Origen Navarra. 13.0% Alc. Vol. Coupage de 70% Merlot, 15% Cabernet Sauvignon y 15% otras cepas. Barillas, Navarra, España. Calificación: 84.00 puntos.

3.- Viña Ardanza Reserva, cosecha 1994. Denominación de Origen Calificada Rioja. 13.0% Alc. Vol. La Rioja Alta, S.A. Haro, España. Calificación: 81.86 puntos.

4.- Le Volte, cosecha 1994. Vino da tavola di Toscana. 12.5% Alc. Vol. Tenuta dell’Ornellaia-Bolgheri. Coupage de Sangiovese y Cabernet Sauvignon. Bolgheri, Italia. Calificación: 80.29 puntos

5.- Nebbiolo Reserva Limitada, cosecha 1990. Valle de Guadalupe. 12.0% Alc. Vol. Vinícola L.A.Cetto, S.A. de C.V. Ensenada, Baja California. México. Calificación: 79.29 puntos.

6.- Pommard, cosecha 1994. Appellation Pommard Controlée. 13.5% Alc. Vol. Lupé-Cholet. Nuits-Saint-Georges, (Cote-d’Or). Bourgogne, Francia. Calificación: 77.71 puntos

7.- Vosne-Romanée, cosecha 1998. Appellation Vosne-Romanée Controlée. Domaine du Clos Frantin. 13.0% Alc. Vol. Maison Albert Bichot. Vosne-Romanée, Bourgogne, Francia.. Calificación: 77.29 puntos

8.- LovicoMmerlot Reserva, cosecha 1996. 12.0% Alc. Vol. Estate Bottled. Lovico Suhindol Winery. Suhindol, Bulgaria. Calificación: 76.71 puntos

En un párrafo anterior mencioné que hay algunos vinos que “se niegan a envejecer”. Esta afirmación es del todo válida para el vino Viña Magaña Gran Reserva, cosecha 1985, cuya tonalidad cromática ---según lo pudimos apreciar en esta degustación “a ciegas”--- no corresponde a un tinto envejecido, ya que los catadores coincidieron en que su color era rojo rubí intenso, capa alta, con magnífico escurrimiento de glicerol, y con cualidades aromáticas y gustativas muy encomiables. A la boca se presentó como un vino “en su punto”, aterciopelado y equilibrado en su tríada de estipticidad, vinosidad y acidez.

Igualmente fue una sorpresa que el vino Le Volte, cosecha 1994, que mostró excelentes características organolépticas, a pesar del tiempo transcurrido en botella., que le permitieron alcanzar, a su “edad”, una calificación de 80.29 puntos.

Es prudente consignar que los ocho vinos degustados alcanzaron una calificación comprendida entre los 75 y los 84 puntos, lo que de acuerdo a los parámetros del Grupo Enológico Mexicano los ubica dentro de la categoría de “buenos” vinos.

Los catadores eligieron “mejor etiqueta” la del vino Pommard , cosecha 1994.

Al concluir esta singular cata “ciega”, en la cual fueron analizados ocho vinos de prolongada guarda en botella, fue servida una exquisita cena, preparada por los chefs del restaurante “Bistro 235”, Mauricio Romero Gatica y Héctor Dongu. El primer tiempo fue
Ravioles rellenos de foie en salsa de queso español e higos salteados. En seguida fue servido un delicioso Robalo estilo Mediterráneo, con aceitunas y alchachofas ,sobre berenjena asada. El maridaje de los guisos lo hicimos con el vino Mas la Plana Gran Reserva, cosecha 2002, un extraordinario vino catalán, elaborado por la Bodega Miguel Torres, de prestigio mundial (tanto el vino como la bodega).
El postre fue Manzanas asadas con polenta a la vainilla.






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