miércoles, 13 de noviembre de 2013

LOS VINOS DE AGRELO, EN MENDOZA, ARGENTINA



Y cuando lloren las viñas
para que rían los hombres,
he de volver en las copas
y habré de mojar las bocas
de mis viejos compañeros,
o tal vez de la que quiero
y no me pudo querer...
Y en una noche de farra
cuando lleven la guitarra
si ven al vino llorar,
déjenlo llorar su pena,
déjenlo llorar su pena,
que en la lágrima morena
como nunca he de cantar!

HORACIO GUARANI (1925  ---)
Eraclio Catalin Rodríguez Cereijo,

Argentina es un extenso país ubicado en la parte más meridional del continente americano, que tiene una superficie de casi dos millones ochocientos mil kilómetros cuadrados. (exactamente  2.766.889).  La Cordillera de los Andes constituye el límite occidental, en tanto que por el norte tiene fronteras con Bolivia y Paraguay, al nordeste con Brasil y al oriente con Uruguay y el Océano Atlántico.

La ciudad de Mendoza es una populosa urbe ---la cuarta ciudad más grande en el país---,
capital de la provincia del mismo nombre, situada en la parte central occidental de la nación argentina. El número de sus habitantes asciende a poco más de un millón quinientos mil. Está dividida en 18 Departamentos que equivalen a otros tantos municipios. Fue fundada en 1561 por Pedro del Castillo. Ya desde aquellos  lejanos años la vitivinicultura comenzó a significarse como uno de los principales cultivos. Las viñas fueron traídas desde Santiago del Estero, en la parte norte del país, donde dio principio el cultivo de la vid en Argentina. Al paso de las centurias las corrientes migratorias procedentes de Europa (españoles e italianos, principalmente, y en menor grado franceses, alemanes y suizos) se fueron integrando armónicamente, dando paso a la nacionalidad argentina en esta progresista provincia, que es el centro neurálgico nacional en lo referente a la producción de vino. 

Precisamente en este asunto, el de la producción de vino, a partir del año 2003 Mendoza forma parte de las ocho capitales vitivinícolas. “La red de las Grandes Capitales mundiales del Vino (Great Wine Capitals) agrupa a las más importantes regiones vitivinícolas del mundo: Melbourne (Australia), Bordeaux (Francia), San Francisco-Napa Valley (Estados Unidos de América), Porto (Portugal), Bilbao-Rioja (España), Ciudad del Cabo (Sudáfrica), Florencia (Italia) y Mendoza (Argentina)” Ampliando esta información diré que Agrelo es una localidad y distrito argentino ubicado en el Departamento Luján de Cuyo, de la Provincia de Mendoza, que abarca más de la mitad de las exportaciones de vino del departamento.

Los orígenes de la vitivinicultura argentina se remontan a mediados del siglo XVI. Mientras que unos historiadores señalan que el viñedo de ese país sudamericano tiene sus orígenes en las vides llevadas del entonces virreinato de la Nueva España (hoy en día México) a Perú, en 1551, las cuales posteriormente fueron propagadas a Chile y a Argentina, otros aseveran que las viñas llegaron a Perú directamente de España, con los colonizadores de esa nación andina, y que años más tarde fueron sembradas las vides tanto en Chile como en Argentina. Como ya escribí en otro artículo, se tiene conocimiento que en la población de Santiago del Estero comenzó la siembra de vides, a mediados de la década de los años cincuenta, del siglo XVI, y que las primeras variedades plantadas fueron “Criolla Chica” y la “Misión”. Esta última cepa  ---conocida con esa designación en el México de la época virreinal y en la Alta California, a donde la llevó Fray Junípero Serra en el año 1769---  era llamada “País” en Chile. Con esas dos variedades, “Criolla Chica” y “País”,  fueron elaborados los primeros vinos producidos en Argentina, ordinarios, de reducida calidad enológica.

Otra versión es la que encontré en Wikipedia, donde queda asentado que “La producción vitivinícola en Argentina se remonta al año 1556, cuando el presbítero Juan Cedrón (o quizá Cidrón) plantó en la Provincia de Santiago del Estero, en la parte septentrional de este país, las primeras cepas de uva moscatel y "uva país", procedentes de España, y a su vez traídas desde la ciudad chilena de La Serena. El propósito del clérigo era utilizar el producto en el ritual católico de la misa. Aproximadamente medio siglo después los franciscanos importaron de Canarias a la provincia de Salta uvas malvasía. La finalidad de estos misioneros era lograr un vino blanco y suave, que fuese apto para dicho ritual. Así, se obtuvieron variedades de mistela a través de uvas como la vitis rupestris y la vitis labrusca, o bien de las llamadas "uvas chinches," las cuales dan lugar a vinos de sabor áspero y ácido. Asimismo, se debe a los jesuitas y franciscanos la importación temprana de excelentes cepas de vitis vinifera. A fines del siglo XVI las órdenes religiosas introdujeron cepas por el Río de la Plata, llegando a ser hoy la zona interfluvial de Concordia un importante centro productor”. (En la misma fuente de información aparece que “Concordia, oficialmente San Antonio de Padua de la Concordia, es un municipio del departamento Concordia (del cual es cabecera) en la provincia de Entre Ríos. Se encuentra emplazada sobre la orilla hidrográfica derecha del río Uruguay”)

Cronológicamente hablando, ya luego vendrían las sucesivas corrientes migratorias, de Italia, España y Francia. La inmigración italiana llevaría las cepas propias de la península: Lambrusco, Sangiovese y Barbera. Los franceses harían lo propio con los vidueños de su país: Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot, Chardonnay, Syrah, Chenin Blanc y Sauvignon Blanc, entre otras. Y lo mismo ocurriría con las variedades propias de España, entre las que destaca la Torrontés, de La Rioja. Cabe agregar que una vez propagadas las variedades europeas en suelo argentino, al paso de los años se aplicarían las tecnologías vinícolas que permitirían elaborar vinos de mejor clase

En la obra El libro del vino y las bebidas argentinas (1994) leo lo siguiente: “Con estas cepas se posibilitó el desarrollo de varietales y assemblages finos. La jerarquización del consumo determinó que los vinos comunes de  uva Criolla fueron reduciendo su participación en el total del mercado interno, y aumentaran correlativamente las opciones de cepajes finos. En este lento, largo y gradual paso del vino de damajuana a los delicados assemblages de aroma sutil y paladar complejo está toda la historia de la viticultura nacional”. 

En numerosos libros referentes al vino he encontrado la información de que Argentina es el cuarto o quinto productor en el mundo. En la obra mencionada líneas arriba, en la página 9, queda asentado que “los vinos argentinos son oriundos del quinto país en el ranking mundial de productores”. Y en la página 13 aparece que “Argentina ocupa el cuarto lugar en el ranking mundial de productores y el quinto en cuanto al consumo”.

David Stevens es el autor de un capítulo dedicado al vino de Argentina, en el libro The Oxford companion to wine  (un enciclopédico volumen ---publicado en 1994--- de poco más de mil páginas, coordinado por la enóloga Jancis Robinson), y en esa obra se menciona que “Argentina es la nación productora de vino más importante en América del Sur. En la década de los años setenta, del siglo XX, produjo, anualmente, más de dos mil millones de litros de vino, mientras que en los primeros años de la década de los años noventa la producción se redujo a mil quinientos millones de litros. En estos años la superficie del viñedo era de doscientas mil hectáreas, de las cuales el 50% estaba sembrado con variedades rosadas; el 30% con variedades blancas y el restante 20% con variedades rojas”. Las informaciones más recientes permiten consignar que actualmente ---finales del siglo XX, agrego yo--- la producción, anual,  en promedio, asciende a un mil quinientos millones de litros, de los cuales trescientos millones son “vinos finos”.

Fue a mediados de los años noventa, del siglo pasado, cuando comenzó un notorio cambio en la producción de vino en Argentina. Fueron utilizadas mejores cepas de uvas, al tiempo mismo que la tecnología aplicada en esta producción era ya  la más moderna. El resultado de estas innovaciones fue la obtención de vinos de mejor calidad, dejando de lado los vinos envasados tradicionalmente en las vistosas damajuanas,  para enfocar la atención en los más delicados coupages (mezcla, corte, combinación, assamblage, nombres éstos con los que se designa aquel vino resultado de mezclar el mosto de uvas de diferentes variedades), que hoy en día   –--de ello hace unos tres o cuatro lustros---  los productores del país gaucho elaboran con singular pasión.

Hoy en día existen diez regiones vinícolas en Argentina, localizadas en la franja oriental del país, desde el Valle de Cafayate, a los veinticinco grados de latitud sur, hasta la Patagonia, a los cuarenta grados de la misma latitud austral. La región más importante es la de Mendoza, famosa por sus vinos tintos, en la zona centro occidental del país, donde hay casi ciento cuarenta y cinco mil hectáreas (exactamente 143.764) cubiertas de viñedos. Allí es elaborado entre el setenta y setenta y cinco del total del vino producido en Argentina. La segunda región vitivinícola, por la importancia del vino elaborado, es la de San Juan,  cuyos vinos blancos son muy apreciados. Aquí hay casi cuarenta y nueve mil hectáreas de viñedos (exactamente 48.869)  y la producción oscila entre el diecisiete y el veintiuno por ciento del total del vino argentino. 

A propósito de la importancia que tiene la Provincia de Mendoza en el panorama vitivinícola de Argentina mencionaré que en el boletín on-line WinesofArgentina, del día 1° de Agosto de 2013, leí que “La provincia, representa más del 60% de la producción de vino de Argentina. Entre las características más importantes, es que cuenta con gran diversidad de suelos, clima, y altitud, mostrando de esta manera, vinos jóvenes y frutales, hasta productos con gran potencialidad de guarda, concentración de fruta y aromas. Mendoza, que forma parte de la Región Cuyo, es considerada la provincia más relevante a nivel productivo de Argentina con 154.214 hectáreas de viñedos cultivados, representando aproximadamente el 66% de la producción vitivinícola del país.. De allí que Mendoza tiene más de 2/3 del total de la superficie del país cultivada con vides”
La extensión del viñedo argentino  (según el informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura, que leí en el boletín Día a Día del Vino, de fecha 22 de Agosto de 2013) en el año 2012 fue de 221.202 hectáreas, lo que significa un incremento de 1,24% con respecto a 2011, cuando se reportó un total de 218.499 hectáreas. En esa fuente de información aparece que el 66 por ciento de los establecimientos vitícolas están en Mendoza, mientras que el 21 por ciento se encuentran en San Juan y el 5 por ciento en La Rioja, e igual porcentaje se registra en Catamarca.
Por lo que concierne a las cepas (también llamadas variedades, vidueños y castas) mayormente utilizadas para elaborar vinos en Argentina, diré que la variedad blanca más empleada es la Torrontés, de la cual existen tres tipos: Riojano, Mendocino, and Sanjuanino. De acuerdo a la página web www.diariouno.com.ar  ---según artículo publicado el día 14 de Junio de 2013---  existen sembradas 7.800 hectáreas con esta cepa. Mendoza concentra el 45% del área cultivada, y en Cafayate, en la Provincia de Salta (en la zona septentrional del país) es el terroir donde esta variedad mejor se ha desarrollado”. 

En las variedades tintas --de acuerdo a la opinión del Instituto Nacional de Vitivinicultura--sobresale la  Malbec. Después vienen la variedad Bonarda, la Cabernet Sauvignon y la Syrah, entre otras. En las variedades rosadas se pueden mencionar Cereza, Criolla Grande y Moscatel rosado.  En las blancas la mayor superficie corresponde a la variedad Pedro Giménez, Torrontés Riojano, Chardonnay y la Moscatel de Alejandría.  

Como complemento de lo anterior señalaré que, según leí en otro portal de internet,  que Mendoza es la principal productora de vino con el 70,82 % del total plantado, seguido de San Juan con el 21,69%, y más atrás por La Rioja con el 3,25%.

Para concluir con esta documentación mencionaré que, de acuerdo a un reciente decreto presidencial,  "El vino argentino es un honorable embajador en el mundo y enorgullece a los argentinos que beben en el mercado doméstico los mismos vinos que exportan, y que prestigian al país en todos los continentes", señaló el decreto presidencial del 24 de noviembre de 2010, que declara al vino bebida nacional. En la página Lanacion.com, del 2 de Agosto de 2013 aparece la siguiente noticia: “El Gobierno oficializó hoy la leyes, aprobadas en julio pasado,  que declaran el vino argentino "bebida nacional" y al mate "infusión nacional", con el objetivo de impulsar su promoción en el mundo. La ley 26870, publicada en el Boletín Oficial, abre las puertas para que el vino sea reconocido como un alimento y pueda ser identificado por la zona de elaboración. Argentina, donde se consumen 29 litros de vino per capita anualmente, y hay 948 bodegas elaboradoras, es el quinto productor mundial de esta bebida, por detrás de Italia, Francia, España y Estados Unidos,  y es el undécimo exportador en el mundo”.

La cata “ciega” mensual número 237, correspondiente a Noviembre de 2013, tuvo lugar el martes 12 de ese mes, en el salón “Decanter”, del hotel St. Regis México City, Para esta degustación analítica fueron seleccionados ocho vinos de la Provincia de Mendoza, Argentina, comercializados en México por la empresa Agrelo Wine. De esos ocho vinos cinco fueron tintos y tres fueron blancos. 

La Mesa de Catadores estuvo integrada esa tarde por los siguientes enófilos: Alejandra Vergara, José Del Valle Rivas, Rodolfo Rosso, Philippe Seguin, Juan Ignacio Torreblanca, Salomón Cohen, Mauricio Romero, Darío Negrelos, Joaquín López Negrete, Gustavo Riva Palacio y Miguel Guzmán Peredo.

En estas degustaciones analíticas, en las cuales los catadores ignoran la marca y la procedencia del vino que van a degustar  ---motivo por el cual reciben el nombre de “ciegas”---,  los enófilos que participan en esas degustaciones sensoriales califican las características visuales, olfativas y gustativas de cada uno de los vinos, escribiendo junto con la puntuación otorgada en cada uno de estos tres renglones, sus comentarios respecto al color, al aroma o bouquet y al sabor de cada uno de los vinos sometidos al examen organoléptico de los miembros de la Mesa de Catadores que en esa ocasión participaron en dicha degustación. Una vez que los jueces analizaron esas características sensoriales, y  que se tiene inmediato conocimiento de cuál fue la calificación alcanzada por cada vino (momento éste en el que son descubiertas las botellas y se conoce de qué vino se trata en cada caso), cada catador  formula en voz alta sus propios comentarios, con la finalidad de escuchar las opiniones de los restantes catadores, enriqueciéndose, de esta manera, el imparcial juicio emitido por cada uno de esos enófilos.
Los  resultados fueron los siguientes:

Vinos blancos:

1.- Loma Alta Torrontés, cosecha 2012. Varietal 100% Torrontés.  14.0% Alc. Vol.
Guarda de seis meses en tanques de acero inoxidable. Bodega Familia Rosso (en Bodega Lorca). Distrito de Agrelo, Departamento de Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina.  Calificación: 83.11  puntos. Precio: $ 180.00

2.- Loma Alta Chardonnay, cosecha 2012. Varietal 100%  Chardonnay. 14.0% Alc. Vol. Guarda de seis meses en tanques de acero inoxidable. Bodega Familia Rosso (en Bodega Lorca). Distrito de Agrelo, Departamento de Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina.  Calificación: 83.00  puntos. Precio: $ 180.00

3.- Alto Vilero Chardonnay/ Chenin Blanc, cosecha 2012. Coupage de Chardonnay  y Chenin Blanc. 12.5%. Bodega Familia Rosso (en Bodega Baudron),  Distrito de Chapana, Departamento de San Martín, Argentina.  Calificación: 81.78  puntos. Precio: $ 100.00

Vinos tintos:

1.- Urraca Primera Reserva, cosecha 2005. Coupage de 70% Malbec y 30% Merlot.
14.5% Alc. Vol. Crianza de 18 meses en barricas nuevas francesas y estadounidenses. Producción de 12.000 botellas. Urraca Vineyards. Distrito de Agrelo, Departamento de Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina. Calificación: 88.00  puntos.  Precio: $ 261.00

2.- Malbec Viña Akila, cosecha 2010. Varietal 100% Malbec. 14% Alc. Vol. Bodega Valle del Indio. Distrito de Ugarteche, Departamento de Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina. Calificación: 84.78  puntos.  Precio: $ 165.00

3.- Loma Alta Malbec, cosecha 2012. Varietal 100% Malbec. 14.0% Alc. Vol. Guarda de seis meses en pileta de hormigón con epoxi. 30% paso por madera y 70% sólo fruta. Bodega Familia Rosso (en Bodega Lorca). Distrito de Agrelo, Departamento de Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina.  Calificación: 83.44  puntos.  Precio: $ 180.00

4.- Loma Alta Cabernet Sauvignon, cosecha 2012. Varietal 100% Cabernet Sauvignon, 14.0 % Alc. Vol.  Guarda de seis meses en pileta de hormigón con epoxi. 30% paso por madera y 70% sólo fruta. Bodega Familia Rosso (en Bodega Lorca). Distrito de Agrelo, Departamento de Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina.  Calificación: 83.11  puntos.  Precio: $ 180.00

5.- Loma Alta Malbec/ Syrah, cosecha 2012. Coupage de 60% Malbec y 40% Syrah.  14.0% Alc. Vol. Guarda de seis meses en pileta de hormigón con epoxi. 30% paso por madera y 70% sólo fruta. Bodega Familia Rosso (en Bodega Lorca). Distrito de Agrelo, Departamento de Luján de Cuyo, Mendoza, Argentina.  Calificación: 82.00  puntos.  Precio: $ 180.00

Los catadores eligieron “mejor etiqueta” la de los vinos de la línea Loma Alta.

Al concluir la degustación fue servida una magnífica cena, diseñada por Guy Santoro, Chef ejecutivo del hotel St. Regis Mexico City.  La entrada fue Ensalada Lechuga Romana, Pera, Roquefort, Frambuesa, Vinagreta de Champaña (Salade de Romaine, Poire, Roquefort, Framboise, Vinaigrette Champagne). Luego fue servido un guiso cuyo nombre es Chitarina de Hongos Mixtos con Jugo de Carne (Chitarina de Champignons mixte, Jus de Viande. El platillo principal consistió en Escalopas de Ternera, Finas Hierbas, Papa al Romero, Alcachofas (Escalope de veau, Fines Herbes, Pommes de Terre au Romarin, Artichauts). El postre : Borrachito de Maracuyá con Tequila y Sorbete de Limón (Baba aux Fruits Passion à la Tequila et Sorbet au Citron).

Acompañamos tan exquisitos manjares con cuatro vinos, previamente degustados y evaluados.  Inicialmente dos vinos blancos: Loma Alta Torrontés, cosecha 2012, y  Loma Alta Chardonnay, cosecha 2012. A continuación dos tintos: primero saboreamos  Loma Alta Malbec/ Syrah, cosecha 2012,  y finalmente  Urraca Primera Reserva, cosecha 2005. Con estos caldos el maridaje fue magnífico.

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